Mientras que por un lado, en la iglesia de San Pedro y San Pablo se oficiaba una misa en honor de la pequeña Karime Cruz Reyes, los restos de su tía Mónica Teodora Reyes Baruch eran velados en la funeraria Celaya de la avenida Zaragoza en el puerto de Coatzacoalcos, donde antes fue cremada.
Contrario a lo que ocurrió con su sobrina, a Mónica pocos le lloraron, sólo sus dos hijas, algunos familiares y amigos en la pequeña funeraria, que se encontraba semivacía.
A pesar de saber de la participación de su mamá en el plagio de su prima Karime, las hijas de Mónica Teodora conmovían, pues era evidente el sufrimiento que sentían al haber perdido a su madre.
Cuando este medio de información arribó al lugar, recibían el pésame y se ahogaban en el llanto, a grado tal que una de sus hijas estuvo a punto de desmayarse.
En ambos lugares, los familiares pidieron a los medios de comunicación vivir su duelo y en el caso de Nora y Alejandro, se informó que en los próximos días emitirían declaraciones en torno del caso.