El Día del Maestro en México es una fecha que se celebra hace más de 100 años, los orígenes de su conmemoración se hallan en los amaneceres de un nuevo País luego del conflicto revolucionario, cuyos ideales se condensaron en la Constitución de 1917. En aquella época un grupo de legisladores encabezados por el veracruzano Benito Ramírez impulsó la idea de dedicar un día específico del calendario para reconocer la importancia que tiene la labor docente, fundamental en los sueños de un país alfabetizado.
La iniciativa se discutió en el Senado y luego de varias semanas, el 3 de diciembre de 1917, el entonces presidente Venustiano Carranza firmó el decreto con el que esta conmemoración anual se hizo oficial para cada 15 de mayo. En su primer año fue el Distrito Federal quien puso el ejemplo como capital de la república, donde se llevaron a cabo celebraciones que fueron divulgadas por el resto de México. Fue así como en adelante, a partir de 1919, las demás entidades se sumaron al festejo, Veracruz entre ellas.
De acuerdo con algunas versiones históricas como la propuesta por la Gaceta de la UNAM, el Día del Maestro fue elegido para el 15 de mayo debido a que la fecha correspondía con el aniversario 50 de otro suceso fundamental para el país, la Toma de Querétaro. Y es que se trata del acontecimiento que “marcó el final del Segundo Imperio Mexicano, gobernado por Maximiliano de Habsburgo” lo que propició que México se consolidara como república.
Esta fecha se trata de una conmemoración que recuerda a quienes se encargan del arte de instruir, práctica que ya desde la época prehispánica era concebida como primordial, pues en las civilizaciones originarias las niños y niños recibían educación esencial bajo el propósito de convertirse en habitantes capaces de contribuir en su comunidad, por lo que su formación era parte esencial.
De modo que la noción de educación en este país, mucha veces cuestionada a medida que los años pasan, ha estado presente durante siglos y un ejemplo conocido es el visto en la organización social de los mexicas, quienes ya tenían su propia suerte de escuela en la Tenochtitlan del siglo XIV. Se trataba de instituciones conocidas como el Telpochcalli, donde asistían los jóvenes del grueso poblacional para instruirse en actitudes que respondieran a necesidades de la vida comunitaria y la guerra; y el Calmecac, destinado a la educación de hijos de la nobleza, quienes aprendían nociones sobre cómo gobernar.
La educación en México siempre ha desempeñado un papel importante para el desarrollo nacional, siendo crucial para el gobierno de la primeras décadas del siglo XX. Fue en esta época, en 1921, que José Vasconcelos vio nacer la Secretaría de Educación Pública que encabezó con el propósito de extender la enseñanza por todo el País, labor imposible sin el apoyo de maestros. Fue así como a partir de los años 30 la práctica docente alcanzó zonas rurales y dio inicio a la proliferación que ha permitido educarse a incontables generaciones de mexicanos, cuya labor continúa hasta el día de hoy.