Don Luis González y González, historiador mexicano nacido en San José de Gracia, Michoacán, resaltó la importancia de conocer la historia local, la historia desde lo pequeño y cotidiano para comprender mejor los grandes procesos históricos nacionales. Retomando un concepto que surgió en Italia en la década de los años setenta del siglo pasado, Don Luis lo aplicó en México y mostró la importancia de hacer microhistoria para conocer los procesos comunitarios, locales e individuales que siempre están conectados con dinámicas históricas más amplias.
También Miguel de Unamuno, filósofo español, habló de la relevancia que tenía conocer la intrahistoria de los pueblos, esa vida silenciosa, la llamó él, que es contrapunto de la historia nacional. Pues bien, agitado por la inquietud de esa vida silenciosa de la microhistoria local, el historiador veracruzano, nacido en la Estanzuela, municipio de Emiliano Zapata y formado en la Universidad Veracruzana con doctorado en el Colegio de Michoacán, Luis Juventino García Ruiz, se lanzó a la tarea de desentrañar la intrahistoria del territorio municipal, dar narrativa al pasado inserto en la dinámica presente y mostrar cómo las particularidades locales que conjuntan al municipio de Emiliano Zapata son constitutivas de su unidad e identidad.
El resultado es un breve, pero no por ello profundo en saber, de un libro que fue publicado por el Ayuntamiento (2022-2025) cuyo presidente municipal es el Arq. Erick Ruíz Hernández y que lleva por título
De raíces y transformaciones. Emiliano Zapata, Veracruz (2025). Con prosa ágil que conecta al lector, flexible en las relaciones de los hechos que explica y clara en su narrativa histórica, el Doctor Luis Juventino García Ruíz conduce al leyente por senderos de un pasado cuyos acontecimientos sociales, culturales, políticos y económicos fueron ladrillo y argamasa que concretó el perfil del municipio.
Su obra inicia con lo que llamó las raíces de la identidad, pues arranca con la llegada de los castellanos que habrían de conquistar tierras mexicanas y explica cómo, desde ese lejano tiempo, se empezó a configurar el territorio del actual municipio. Resalta la importancia que tuvo el hecho de que la república de
Ixcalpan, hoy Rinconada, formara parte de las propiedades de Hernán Cortés y sus descendientes durante tres siglos, temporalidad fundamental que permitió dar cohesión identitaria a dicho espacio.
Describe el nacimiento y establecimiento de las instituciones de gobierno civil y religioso, la creación de ventas para atender a los viajeros entre Veracruz y Xalapa, como fueron y hoy son los pueblos de Rinconada, Plan del Río, Cerro Gordo, El Lencero y, desde luego, en un segundo capítulo narra cómo surgió y se desarrolló la economía de haciendas con la Purísima Concepción (El Chico), Nuestra Señora de los Remedios (Pacho), El Lencero, San Sebastián Maxtlatlán, la Santísima Trinidad (El Grande) y San Juan Bautista Tuzamapan, sistema de haciendas que no estuvo desligado del fervor religioso que dio origen al Santuario de la Virgen María, primero en su advocación de la Inmaculada Concepción y posteriormente en la advocación de la Virgen de la Candelaria, en El Chico.
El capítulo III nos sumerge “Por la senda de la Independencia”. La lucha que se dio entre realistas e insurgentes por el control del camino a Veracruz, de la estrategia realista para mantener vigilancia sobre las poblaciones de El Chico, Estanzuela y demás pueblos, así como de las haciendas de Pacho y El Lencero. El rol que jugó la iglesia para mantener la unidad territorial desde el asiento parroquial en El Chico que impregnó de sentido de pertenencia a los diversos pueblos, haciendas, ranchos y parajes al alimentar el deseo de contar con un ayuntamiento, ayuntamiento constitucional que fue creado en 1821 con sede en El Chico.
Los acontecimiento históricos que ocurrieron a lo largo del siglo XIX fueron cruciales para construir el perfil identitario que hoy posee el territorio de Emiliano Zapata, tal como lo narra en el capítulo IV en el que resalta los conflictos que los pobladores tuvieron con Santa Ana a partir de la compra de la hacienda de El Lencero, la invasión norteamericana de 1847 y lo que pudiera ser la primera reforma agraria en Veracruz cuando el Congreso Liberal abolió, en 1856, el “Decreto de Santa Ana” mediante el cual se prohibió a los habitantes de las haciendas erigirse en pueblos sin el consentimiento de los propietarios.
La Estanzuela, en este caso, se vio afectada, pues no solo se prohibió a los habitantes constituirse en pueblo, sino que también se pretendió llevarse a El Lencero los ornamentos e imágenes religiosas de su iglesia. Hacienda cuya historia se volvió azarosa hasta su creación en el actual Museo en el casco de lo que fue la extensa posesión territorial privada. “El despertar del municipio” es el título del capítulo V. Despertar que se conformó con el territorio que abarcó la hacienda de El Lencero, Pacho.
Quimiapan y las Ánimas (antes de que esta pasara a formar parte del municipio de Xalapa), La Estanzuela y El Chico como cabecera municipal en 1867 y sede, ahora del santuario de la Virgen de La Candelaria, pues la advocación de la Virgen de la Concepción pasó a La Estanzuela. Se habla de la transformación económica, de la dinámica de la población, la construcción del ferrocarril y el nacimiento de las estaciones de Rinconada, Carrizal, Alborada, así como de las propiedades municipales en las que se construyeron escuelas y cementerios, y quienes fueron las autoridades civiles entre 1867 y 1911.
En el capítulo VI, “Zapata de cara al presente”, se explican los cambios sociales y políticos que ocurrieron en el municipio, las tensiones religiosas derivadas de las medidas contra la iglesia tomadas por el gobierno estatal en 1914, la lucha por la cabecera municipal entre El Chico y Rinconada, el reparto agrario en El Chico, Chavarrillo, Lencero, Alborada, Pinoltepec, Plan Chico, Miradores, Corral Falso y La Tinaja entre 1933 y 1939, el nombre de Emiliano Zapata al municipio mediante decreto de 12 de agosto de 1932 y la instauración de la cabecera municipal en Dos Ríos en el año de 1939, no sin resaltar que en 1979 Bertha Hernández asumió la alcaldía convirtiendo a Emiliano Zapata en uno de los primeros municipios en ser gobernados por una mujer.
Concluye el libro con un “Epílogo” en el que describe el perfil contemporáneo del municipio, el crecimiento urbano de la zona conurbada con Xalapa que dio origen a la congregación Jacarandas y los servicios municipales que se ofrecen.
Desde luego la obra está acompañada de imágenes, fotografías, cuadros y gráficas que ilustran y amplían la información contenida en el texto.
Sin duda una obra que todo habitante, nacido en el municipio o inmigrado para vivir en él, debe conocer para apropiarse de ese saber histórico y arraigar la identidad zapatéense.
Su consulta:
https://www.emilianozapata.gob.mx/de-raices-ytransformaciones/