En mayo pasado, un campesino de la congregación El Tronconal denunció que su patrimonio agrícola quedó devastado por la contaminación que provenía del relleno sanitario de Xalapa, donde apenas este jueves, meses después, se informó que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) clausuró 2 lagunas de lixiviados por contaminar la zona.
Según relatara Félix Eloy Mejía Díaz meses atrás, las filtraciones de lixiviados –líquidos derivados de la descomposición de la basura– avanzaron por el subsuelo hasta alcanzar sus 3 hectáreas de cultivo ubicadas en la parte baja del tiradero, aproximadamente a 40 metros por debajo de la última celda.
Durante años sembró café, plátano y limón, pero su terreno, dijo entonces, ya no produce. El afectado explicó que el problema comenzó de forma localizada cuando abrió el basurero, pero se agravó de manera notable hace cerca de 8 años, cuando –según su versión– el manejo de los residuos dejó de estar bajo control.
Atribuyó la situación a la ausencia de un área de amortiguamiento y a posibles fallas en el diseño de las celdas del relleno, lo que habría permitido que los lixiviados atravesaran el suelo arenoso y pedregoso de la zona. “Se está secando porque ya empezaron a fluir por la tierra los lixiviados del relleno. Ya comenzó a afectarme directamente hacia mi parcela porque soy el único afectado aquí que está sembrando. Ya acabó con mi plantación”, lamentó don Félix aquel entonces.
El productor también aseguró que la afectación alcanzó los nacimientos de agua dulce que hace 25 años eran aptos para beber. Actualmente, esos escurrimientos subterráneos desembocan en el río San Juan, cuyas aguas son utilizadas por agricultores río abajo para riego, lo que, advierte, implica un riesgo sanitario para otras zonas de cultivo.
La contaminación tuvo consecuencias económicas. Mejía Díaz afirma que intermediarios dejaron de comprarle café debido al origen del producto. Según sus estimaciones, las pérdidas ascienden a unos 150 mil pesos anuales, es decir, alrededor de 50 mil pesos por hectárea, situación que lo obligó a buscar ingresos fuera del campo.
En su intento por obtener atención, el campesino acudió a diversas instancias gubernamentales desde administraciones pasadas, como la encabezada por Hipólito Rodríguez Herrero, hasta las autoridades actuales, recibiendo promesas de diálogo que se pospusieron sin una solución concreta, un constante ir y venir entre oficinas. Destacó incluso contar con resoluciones emitidas por la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales y contra los Animales y dependencias ambientales estatales.
Fue 4 meses después de esta denuncia que la PROFEPA realizó una visita de inspección al relleno de El Tronconal, luego de recibir una denuncia por presuntos escurrimientos de lixiviados hacia cuerpos de agua.
“Durante la diligencia, realizada el 25 de septiembre, personal de la Procuraduría constató escurrimientos de lixiviados fuera de las áreas destinadas para su contención, particularmente a la altura de la celda 3, donde estos líquidos se desplazaban por cunetas para el desalojo de agua pluvial hacia suelo natural y hacia terrenos ubicados en partes bajas, siguiendo su flujo hacia un afluente del río San Juan.
“Ante el riesgo inminente de desequilibrio ecológico, la PROFEPA impuso como medida de seguridad la clausura parcial temporal de las lagunas de lixiviados 1 y 2 del relleno sanitario, además de dictar medidas de urgente aplicación para atender la situación detectada. Durante la inspección, en las inmediaciones de dichas lagunas se observaron costales con arena utilizados para contener los lixiviados y escurrimientos sobre un camino colindante con un terreno vecino y con el río San Juan, con coloración café y presencia de espuma, características similares a las observadas en los lixiviados”, detallaron la autoridades.
Con información de Suhaily Barrón