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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Retírate de lo que estás haciendo, vete, sal del país: Manuel Buendía

Jorge Salazar Garca 01/08/2022

alcalorpolitico.com

En política, los eventos extraordinarios son puntos de inflexión que perfilan un futuro distinto al esperado. Por ejemplo, asumir el neoliberalismo como proyecto de Nación a partir del sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (MdMH) fue el punto de quiebre que nos puso en este presente con perfil trágico. Su imposición, siempre resistida por el gobernado, fue posible combinando fraudes electorales, asesinatos selectivos de opositores, matanzas de obreros e indígenas, crímenes políticos, ejecución de periodistas, y sobre todo realizando reformas estructurales a favor de los privilegiados.

Impunidad de mármol

Para hacer posible lo anterior, los miembros del primer círculo de poder se cubrieron las espaldas garantizándose una impunidad transexenal. Presidentes y secretarios de Gobernación conservan esa aberrante impunidad hasta la muerte. El actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz (MBD) es un ejemplo muy ilustrativo de los segundos. Aunque de cuando en cuando algo le amenaza su inmunidad, ésta la conserva, tal como sucedió con la reaprehensión de Rafael Caro Quintero (RCQ) el pasado 15 de julio, pues él era Secretario de Gobernación, (1982-1988), cuando asesinaron a Enrique Camarena (EC) y al periodista Manuel Buendía (MB); ambos casos ligados al narcotráfico, la CIA, la DEA (Agencia de Administración de Drogas) y la DFS (Dirección Federal de Seguridad).



Manuel Buendía

El asesinato de este periodista fue causado por sus denuncias sobre los nexos de altos funcionarios mexicanos con el tráfico de drogas y armas, operado conjuntamente con las agencias de los Estados Unidos antes mencionadas. De él, Elena Poniatowska dice al prologar su libro “La CIA en México” (1983):

“Ninguna dependencia gubernamental lo tiene en su lista. Es abstemio, no acepta regalos, devuelve las cajas de coñac y vinos importados; si acepta de los humildes, totopos, frutas, machaca. Vio la miseria de los campesinos; detuvo el gasoducto a E.U. Denunció la política intervencionista de los Estados Unidos, defiende a los refugiados, visita los campamentos de Chiapas, hace el recuento de los abusos policiacos. Exhibe nuestra absoluta dependencia tecnológica, los abusos de Televisa y nuestro actual derrumbe económico. Sus grandes temas son la CIA, el clero político, el narcotráfico. Interviene siempre en las causas perdidas, en las de los pateados, los humillados y los ofendidos y su solidaridad lo hace inclinarse sobre los que duermen en los portales, aquellos a quienes les quitan el alma, a los que corren por las calles con los policías detrás. Manuel tiende la mano y rescata, aunque los salvados nunca sepan quién los salvo”, (texto simplificado).



Operación Noticia

El 30 de mayo de 1984, al salir de su trabajo, mientras esperaba su auto en el estacionamiento, Buendía fue balaceado por la espalda. El operativo estuvo a cargo de 4 agentes (Juan Rafael Moro Ávila, Juventino Prado Hurtado, Raúl Pérez Carmona y Sofía Marysia Naya Suárez) de la DFS enviados por José Antonio Zorrilla, su director. A los pocos minutos después de la ejecución, otros agentes revisaban y confiscaban los archivos en la oficina del periodista, presuntamente por instrucciones de Bartlett, de quien dependía la DFS. Al tercer día fue encontrado en Zacatecas el cuerpo de un militar muy parecido al retrato hablado de quién los testigos describieron como el verdadero ejecutor. Le habían dado 120 puñaladas.

Los motivos



Dos días antes de su ejecución, refiriéndose al narcotráfico, Buendía escribió: “Dicen que en este sucio negocio existe la complicidad, directa o indirecta, de altos funcionarios públicos a nivel estatal y federal.

También había descubierto la colusión de Bartlett con Miguel Aldana (exdirector de la policía Judicial Federal) y Manuel Ibarra Herrera, exdirector de la DFS, considerados socios de narcotraficantes. Ambos tuvieron participación en el asesinato de Camarena ocurrido 8 meses después del de Buendía. Ibarra murió en 2019; Aldana sigue convenientemente prófugo y desaparecido. La viuda del periodista, Dolores Ábalos, relató que Buendía llamó a Zorrilla 15 días antes de su ejecución, pidiéndole: “Retírate de lo que estás haciendo, vete, sal del país, estoy enterado de muchas cosas, vete…”. Zorrilla, seguramente, dedujo que también su jefe Bartlett había sido descubierto y, consecuentemente, se ponían en riesgo las operaciones de la CIA en México para obtener narco dólares y financiar la contraguerrilla. La DFS, fundada el mismo año que la CIA (1947) protegía esas operaciones. Esto explica por qué la embajada gringa y su embajador John Gavin (1981-1986), consideraban a Buendía enemigo de los Estados Unidos.

Único autor intelectual



Para cubrirse la espalda, Bartlett había colocado a su amigo Zorrilla en la DFS prometiéndole hacerlo Secretario de Gobernación en cuanto él llegara a la Presidencia. El mismo Zorrilla lo presumió: “Yo me encargo de hacer presidente a Bartlett. Yo seré Secretario de Gobernación y luego Presidente”. Bartlett lo defendía con vehemencia frente a Miguel de la Madrid sobre su corrupción: “Son mentiras, te engañan, eres muy crédulo”, le decía. Por esa razón, aún conocida su relación amistosa con Caro Quintero, Ernesto Fonseca y Félix Carrillo, líderes del Cártel de Guadalajara, organización estratégica para traficar armas hacia Centroamérica, pudo hacerlo candidato a diputado por Hidalgo en 1985. De algún modo, lo publicado por Buendía alertó sobre la existencia de un agente de la DEA (creada en 1973) infiltrado en ese cártel.

De la Madrid, presionado por Estados Unidos, quita a Zorrilla la candidatura y la Dirección de la DFS, a la cual desaparece para cubrir a Bartlett. Zorrilla huye a España (1985) y hasta allá lo siguió protegiendo Bartlett quien lo regresa dos años más tarde, pues en 1987 esperaba ser el candidato del PRI a la Presidencia. No lo fue. De todos modos, aceptó operar el fraude a favor de Salinas y éste, a cambio del reconocimiento de EU, decidió juzgar a Zorrilla, pero sin tocar a Bartlett. En 1989 Salinas crea el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, (CISEN).

“Yo no maté a Buendía”



Al enterarse Zorrilla, en 1989, de su inminente arresto, se atrincheró en su casa y, de hecho, retuvo a Morales Lechuga y al subprocurador de Justicia del D.F., a quienes amenazaba matarlos si no negociaban sus condiciones. Salinas envía a Javier Coello Trejo (subprocurador en la lucha contra el narcotráfico) a resolver el entuerto. Al llegar y desarmar a Zorrilla éste le confiesa: “Mira Javier, yo no maté a Buendía; era mi compadre. Pero sé quién lo hizo, nada más que nunca lo voy a decir. Me voy a comer este pastel solo”. Se acordó con él un juicio que evitara conectarlo con la ejecución del agente de la DEA para no ser extraditado al Norte y no tocar su inmensa fortuna. Coello, en su apología autobiográfica, El Fiscal de Hierro, afirma que Zorrilla fue obligado a matar a Buendía y remata diciendo: “Imagino quién. Se lo dije a Salinas, pero él contestó que Lechuga lo consideró responsable (sin interrogarlo) y ni modo”. Coello siguió el hilo de la madeja que lo conducía hacia la narcopolítica. Hasta ahí llegó. Salinas lo destituyó y evitó, por todos los medios, continuar con esa línea de investigación que pudiese involucrar a su secretario de Educación, Manuel Bartlett.

La exoneración

En 1993 se condenó a Zorrilla a 35 años de prisión por el homicidio de Buendía. Purgó 25 años en la cárcel. El mismo año que fue liberado Rafael Caro Quintero (2013) se le concedió cárcel domiciliaria. De los delitos de narcotráfico y enriquecimiento ilícito, a pesar de las escandalosas evidencias de lo contrario, fue absuelto. Todos los demás acusados de intervenir en el homicidio están en libertad. El asesinato de José Luis Esqueda, presunto informador de Buendía, ordenado por Zorrilla, quedó impune. En Estados Unidos, el asesinato de Manuel Buendía sigue siendo un secreto de Estado clasificado de seguridad nacional.



Caso Enrique Camarena

Sin duda, el secuestro de Camarena, (7 de febrero 1985), implicó una operación binacional concertada, donde la CIA y DFS tuvieron que ver. Se ha dicho que Bartlett estuvo en varias juntas planeando y apoyando a los norteamericanos. Héctor Berrellez, exagente de la DEA, encargado de la “Operación Leyenda” (Localizar a Camarena) probó que fue una conspiración para impedir que Camarena reportara a Washington información comprometedora. Pues en ese entonces el Congreso yanqui estaba investigando a la CIA por proporcionar armas a Irán y financiar contraguerrillas con dinero del narcotráfico. Si bien Kike había descubierto un rancho en Veracruz donde se traficaban toneladas de cocaína, desconocía que había sido rentado por la CIA (Oliver North y Félix Rodríguez) e ignoraba que allí se entrenaban contras y se depositaban armas para ser llevadas a Nicaragua. Ya como infiltrado en el Cártel de Guadalajara había descubierto el más grande sembradío de mariguana de la Historia en el rancho “El Búfalo”, propiedad de RCQ.

Espeluznante tortura



A Camarena lo interrogó y torturó Ismael Félix Rodríguez (CIA), principalmente. Le violaron analmente con un palo, le propinaron choques eléctricos, le rompieron huesos y dientes, le taladraron la cabeza y le quemaron mientras el médico Álvarez Machain lo mantuvo con vida. La casa donde ocurrió, pertenecía al cuñado del expresidente Echeverría, Rubén Zuno Arce, quien, se cuenta, estuvo presente acompañado por el mismo Bartlett, el gobernador de Jalisco, Enrique Álvarez, el secretario de la Defensa, Juan Arévalo; el director de la Interpol, Miguel Aldana; José Antonio Zorrilla; el director la Policía Judicial Federal, Manuel Ibarra y los narcotraficantes Ernesto Fonseca, Caro Quintero, Juan Esparragoza y Miguel A. Félix Gallardo. El 7 de marzo, se encontró su cadáver junto al del piloto Alfredo Zavala en el rancho michoacano “El Mareño”. Entre los acusados por el secuestro y asesinato están Francisco Tejeda Jaramillo, Vásquez Velasco, Juan Matta-Ballesteros, Juan Bernabé Ramírez, Rubén Zuno Arce, Caro Quintero, Ernesto Fonseca y Félix Gallardo.

El poder de Bartlett

Bartlett fue Director General de Gobierno de Luis Echeverría, considerado agente de la CIA, (Tempo 2) ¿Es Bartlett “tempo 3”? Fue descrito por un funcionario de EU como un hombre astuto, inteligente, duro y sin sentido del humor, el cual hace todo el trabajo sucio que se necesite. Un testigo afirma que le fueron entregados los casetes grabados con el interrogatorio de Camarena. Ha intentado desacreditar los testigos que lo involucran en los asesinatos de Camarena y Buendía. Con ese propósito, en 1997, contrató a investigadores y abogados privados para investigarlos. La Corte en California recibió la investigación calificándola como una treta más de Bartlett para evitar ser interrogado. Según J. Davidow, embajador de EU en México (1998-2002) un gran jurado de Los Ángeles citó a Bartlett y mantuvo negociaciones subrepticias con el Departamento de Justicia.



La cercanía de la recaptura de Caro Quintero con la visita de AMLO a Estados Unidos, hace pensar en un trueque mutuamente conveniente. AMLO regresa a RCQ a la cárcel pero mantiene su extradición y a Bartlett bajo su control. Asimismo, cabe la posibilidad de que los yanquis hayan decidido no actuar contra Bartlett hasta 2024 porque conserva una posición descomunalmente favorable: ¡tiene a todos en sus manos! Dispone de archivos, documentos, audios, videos de operaciones de la CÍA, el Ejército, la Marina y los partidos políticos. Incluso, exagerando un poco, Estados Unidos lo podría convertir en el próximo Presidente de México, su aspiración eterna. El mañoso sabe que los mexicanos lo aceptarían por el sólo hecho de apoyar la Cuarta Transformación. Claro, ya no sería una simple corcholata sino una hermética tapadera de los latrocinios cometidos en el siglo XX en México.