Al mediodía de este domingo sufrió un aparatoso accidente automovilístico el párroco de Naolinco en la carretera estatal que comunica Naolinco-Las Aldas, donde una camioneta sin frenos se le vino encima chocando con el Jeep que conducía, el saldo fue de un muerto y tres lesionados.
Este fatal accidente ocurrió a las 11:00 horas, en los momentos que el jovenautomovilista César Hernández Márquez, de 28 años de edad, conducía sobre la carretera mencionada con dirección a Las Aldas su camioneta Ford color arena con placas de Florida.
Cuando ingreso a las curvas ubicadas en el lugar conocido como Cerro de León, César Hernández descubrió que los frenos no le respondían y decidió salir de la carretera para entrar a un potrero conocido como Portón Colorado.
En esos momentos circulaba sobre la carretera con dirección a Naolinco el Jeep color rojo placas XYL-7940, conducido por el párroco Rafael Florencio Gutiérrez Zapata.
César Hernández no pudo evitar el accidente y chocó contra el Jeep, el cual lo sacó de la cinta asfáltica y la camioneta tras el impacto, volcó, quedando finalmente sobre su costado izquierdo en una zanja.
Lamentablemente en este accidente perdió la vida el joven Cesar Hernández, al quedar aplastado por su propia camioneta y resultaron lesionadas Blanca Estela Landa Hernández de 35 años de edad, su menor hija Citlali Montserrat Landa Dorantes, de 6 años, con domicilio en la calle Venustiano Carranza número 1 de Naolinco, quienes viajaban de aventón en la camioneta.
También resultó lesionado el párroco de Naolinco, Rafael Florencio, quien regresaba de las Aldas de haber oficiado Misa de 10:00 de la mañana.
Los lesionados fueron trasladados por automovilistas particulares al Hospital Civil de Naolinco donde quedaron Internados para su atención Médica.
Al lugar de los hechos acudieron a tomar conocimiento personal de Tránsito del Estado, delegación Naolinco, el Agente del Ministerio Público, auxiliado por su oficial secretario, la policía Municipal de Naolinco, Servicios Periciales y la AVI.
Cabehacer mención que el joven Cesar Antonio tenía su domicilio conocido en Naolinco, tenía pocos días de haber regresado de los Estados Unidos, donde estuvo trabajando, y como resultado de su trabajo se había comprado la camioneta con la que se accidentó.