La producción nacional de maíz enfrenta dificultades relacionadas con el aumento de los costos agrícolas, la reducción de superficies cultivadas y la falta de financiamiento para los productores, afirmó Ramón Pino Méndez, presidente del Consejo Veracruzano de Productores de Maíz AC.
De acuerdo con el dirigente, cada vez resulta más complicado para los agricultores mantener o ampliar sus cultivos, debido a que deben enfrentar mayores gastos desde la preparación de las parcelas hasta la comercialización de las cosechas. Entre los principales costos mencionó la adquisición de semillas y fertilizantes, el control de plagas y enfermedades, el uso de maquinaria, la contratación de trabajadores y el traslado y venta del producto.
Esta situación, dijo, ha llevado a productores a disminuir las superficies que destinan al maíz y otros granos básicos, debido a la incertidumbre sobre la posibilidad de recuperar lo invertido al finalizar cada ciclo. Pino Méndez señaló que el fenómeno no es exclusivo de una región y que en Veracruz también se ha observado una reducción en la superficie destinada al cultivo. En abril pasado había advertido que las condiciones climáticas y el retraso de las lluvias estaban afectando los ciclos de siembra.
Respecto a la superficie cultivada en el estado, existen diferencias entre los datos oficiales y las estimaciones de las organizaciones de productores. Un reporte estatal elaborado con información del SIAP señala que en 2024 se sembraron alrededor de 566 mil hectáreas de maíz, aunque productores sostienen que la superficie efectiva es menor.
A nivel nacional, la dependencia de las compras al extranjero también refleja el problema. Para el ciclo agrícola 2025/26 se estiman importaciones por 27 millones de toneladas, mientras que la producción nacional sería de 25 millones. Las previsiones para 2026/27 mantienen una situación similar, con importaciones calculadas en 27.7 millones de toneladas y una producción interna de 24.6 millones.
El presidente del Consejo Veracruzano de Productores de Maíz consideró que para revertir esta tendencia se requiere una estrategia de largo plazo y no solamente apoyos individuales. Entre las medidas que propuso se encuentran recuperar mecanismos de crédito para los agricultores, establecer tasas accesibles, ampliar la asistencia técnica, facilitar maquinaria y disponer de infraestructura para almacenamiento. Añadió que también debe mantenerse la protección de los maíces nativos, pero sin dejar de atender la necesidad de incrementar la producción comercial que permita abastecer el consumo nacional.