Al referir que nadie debe olvidar la lección que dejó Heberto Castillo, el senador de la República, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, aseguró que fue el mejor ejemplo de que se puede hacer política sin renunciar a la honestidad; se puede luchar sin venderse; se puede pensar distinto sin arrodillarse; se puede amar profundamente a México sin convertir ese amor en discurso hueco sino en responsabilidad y compromiso, servicio.
Al encabezar la develación del busto del ingeniero Heberto Castillo Martínez en el Senado de la República, el legislador morenista colocó el eje del homenaje en el legado ético y político del ex senador, al señalar que su vida representa una guía vigente frente a los retos actuales de la vida pública en México.
En el acto, que contó con la presencia de su hija Laura Itzel Castillo Juárez, se expuso que la incorporación de su figura en el Senado no es solo un reconocimiento, sino una definición sobre los principios que deben prevalecer en el ejercicio del poder.
Huerta Ladrón de Guevara describió a Heberto Castillo como un hombre de convicciones firmes, alejado de la comodidad, cuya trayectoria combinó la excelencia académica con la lucha social.
“Heberto Castillo no fue un hombre de la comodidad. Fue un hombre de convicciones. Ingeniero brillante, creador de aportaciones decisivas para la ingeniería mexicana; maestro de generaciones; luchador social; preso político por defender las libertades democráticas; constructor de partidos, de ideas y de esperanza; senador comprometido con la ciencia, la educación, la soberanía nacional y la paz con justicia”, dijo ante los presentes.
En ese sentido, planteó que su vida demuestra que la inteligencia puede ir acompañada de la valentía, y que el conocimiento adquiere su verdadera dimensión cuando se pone al servicio del pueblo.
Manuel Huerta también retomó una de las ideas centrales del homenaje al señalar que, desde la visión de Heberto Castillo, la política no debe adaptarse al poder, sino confrontarlo cuando este se aparta de los intereses de la nación, postura que marcó su actuación frente a la corrupción y en la defensa de los recursos del país.
En otro momento del discurso, advirtió sobre el contexto actual de la vida pública, al considerar que existe un intento constante por vaciarla de contenido, lo que hace indispensable recuperar referentes históricos.
“En tiempos en que tantas veces se quiere vaciar de contenido la vida pública; en tiempos en que la memoria es tan necesaria para la política, con ideas, con compromiso social, recordar a Heberto es levantar una bandera. La bandera de la congruencia. La bandera de la ética pública. La bandera de la política entendida como servicio, como debate honesto, como lucha de ideas, como responsabilidad histórica frente al pueblo de México”, señaló.
El mensaje también planteó que el legado de Heberto Castillo trasciende corrientes políticas y pertenece a toda la nación, particularmente a quienes consideran que la democracia implica conciencia, dignidad y participación más allá del voto.
La develación de su busto y la inscripción de su nombre en el Senado fueron presentadas como un acto que va más allá de lo simbólico, al colocar en el centro la importancia del pensamiento crítico, la pluralidad y la responsabilidad institucional.
Nombrar un espacio con su nombre, indicó, implica recordar que el poder solo tiene legitimidad cuando responde a causas colectivas, que legislar debe abrir camino a la justicia y que disentir es parte esencial de la democracia.
Al evento asistieron la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya; la senadora Olga Sánchez Cordero; el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero; así como la gobernadora de Morelos, Margarita González, entre otros actores políticos.
El acto cerró con un llamado a que el Senado y la política mexicana estén a la altura del legado de Heberto Castillo, bajo principios de honestidad, congruencia y compromiso con el pueblo.