El integrante del Grupo Multisectorial VIH-ITS Veracruz, Jairo Guarneros Sosa, aseguró que la atención al VIH está abandonada por la Secretaría de Salud en el Estado.
En entrevista, señaló que a pesar de ser una instrucción expresa de la gobernadora Rocío Nahle García, la Secretaría de Salud ha evitado reunirse con las organizaciones civiles que llevan años de trabajo en la detección y el acompañamiento de personas con esta condición.
Guarneros Sosa recordó que la mandataria estatal reconoció públicamente el trabajo serio del grupo e instruyó a la dependencia de salud a entablar el diálogo.
Sin embargo, denunció que desde esa declaración hasta la fecha, las autoridades han hecho oídos sordos. Aclaró que no buscan un encuentro protocolario, sino coordinar esfuerzos para aprovechar la trayectoria de una agrupación que realiza pruebas preventivas en universidades y espacios públicos, además de colaborar con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El activista vinculó la falta de apertura institucional con las deficiencias que se viven a diario en los CAPASITS, donde persisten problemas como la entrega tardía de tratamientos, la saturación de citas por falta de personal y la conversión de los centros en simples surtidores de recetas.
En ese sentido, desmintió el discurso oficial sobre la cobertura total de insumos; afirmó que el abasto no está al 100 por ciento e instó a aclarar si la falla proviene de la entrega federal o de una incapacidad del Estado para distribuir los fármacos almacenados.
En materia de prevención, lamentó que las campañas públicas hayan desaparecido desde la administración del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez sin que hasta ahora se hayan reactivado. Alertó también sobre la drástica reducción en la distribución de condones destinados a trabajadoras y trabajadores sexuales, a quienes definió como aliados clave en la contención del virus.
Al respecto, relató que han recibido testimonios de trabajadoras a las que solo les otorgan dos tiras de preservativos, una cantidad insuficiente para su actividad cotidiana.
Ante la inacción gubernamental, organizaciones como “Sí a la Vida” cubren parte del desabasto mediante medicamentos donados por familiares de pacientes fallecidos.
Guarneros Sosa advirtió que escatimar recursos en el tratamiento resulta contraproducente y más costoso para el sistema de salud, ya que los pacientes sin control adecuado requieren hospitalización y atención médica de mayor complejidad.
Concluyó que las agrupaciones civiles se mantienen activas en campo, por lo que el único elemento faltante es la disposición de la Secretaría de Salud para escuchar e integrarse al trabajo conjunto.