El costo de la canasta básica en México sigue subiendo por encima de la inflación general. Durante marzo de 2026, mientras la inflación anual se ubicó en 4.6 por ciento, los alimentos esenciales se encarecieron mucho más: 8.1 por ciento en zonas urbanas y 7.9 por ciento en zonas rurales, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Este desfase confirma una presión directa sobre el bolsillo de las familias, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde el gasto en alimentos representa la mayor parte del presupuesto. Los umbrales oficiales para medir la pobreza también subieron. En marzo, una persona en zona urbana necesitó al menos 2,571.18 pesos al mes solo para cubrir su alimentación básica. En zonas rurales, el monto fue de 1,940.37 pesos. Si se considera también el gasto en transporte, vivienda, educación y otros servicios, la cifra escala a 4,940.45 pesos mensuales en ciudades y a 3,553.46 pesos en el campo.
El golpe del jitomate
Detrás del alza hay productos muy específicos que dispararon los precios. El caso más extremo es el jitomate, cuyo precio se incrementó 126.3 por ciento en un año, convirtiéndose en el principal factor de presión.
En ciudades, también pesaron el consumo de alimentos fuera de casa y el encarecimiento de la leche. En zonas rurales, el impacto vino del bistec de res y distintos tipos de chile, como jalapeño, poblano y serrano. El aumento no se limita a los alimentos. En comunidades rurales, el transporte público subió 6.6 por ciento y se sumaron incrementos en cuidados personales. En áreas urbanas, destacaron los aumentos en educación, cultura y recreación, además del transporte.
Desde julio de 2025, el INEGI asumió la actualización de estas métricas, que antes correspondían al Coneval, manteniendo la misma metodología basada en el Índice Nacional de Precios al Consumidor. Si quieres, lo puedo ajustar todavía más a línea tipo Al Calor Político o Meganoticias, con un lead más duro o incluso meterle un ángulo más crítico.