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Sección: V?a Correo Electr?nico

Sucesión: presente ahogado, futuro negado

Rafael Arias Hern?ndez 18/01/2016

alcalorpolitico.com

Menos de 318 días, soledad y debilidad en aumento. Más y más deuda y saqueo. Opacidad, imposiciones y “mañana se paga”.

Pobre Veracruz, obligado y embarcado en tres años de circo electoral y unidad en la impunidad. Tiempo, cuantiosos recursos, esfuerzos políticos y gubernamentales, dedicados casi por completo a ganar el poder.

Excepciones aparte, todos a “la grilla”, aunque los veracruzanos, sobrevivan como puedan. Imparable fábrica de inseguros, pobres, hambrientos y sedientos.



Justicia foránea

De España llega la esperanza, que Texas y otros estados de la Unión Americana han convertido en hechos y casos del poder del alcance de la ley; algunos parciales y con defectos, pero en muchos asuntos, ejemplo a seguir, de lo que por acá no se hace, pero sí se aprovecha y fomenta. Justicia ausente, impunidad presente.

Otros lugares del mundo prueban y comprueban que, para el imperio de la ley, no hay que esperar los resultados de elecciones, simplemente hay que hacer que, siempre y en todas partes, las instituciones funcionen bien, con oportunidad, eficacia y previsión.



Ilusión del mañana, el infierno de hoy

La democracia no es, no debe ser sólo elección. Es antes, durante y después de todo, participación permanente y verdadera; en particular, es participación ciudadana y social, activas y efectivas. Legitimidad es condicionalidad.

Atender sólo elección sin participación, no es democracia, sólo representación.



Sin duda, prioritario garantizar y preservar derechos humanos; y en especial, es también la búsqueda interminable de las formas de representación y poder públicos que permitan ofrecer y garantizar, más y mejor justicia, para asegurar solución pacífica de conflictos y problemas, así como la forma más civilizada de convivencia social.

Inaceptable la injusticia, así como la justicia a medias, distorsionada, manipulada, simulada y comprada; o la siempre postergada, ofrecida y manipulada como promesa electoral que, al final nunca llega. En especial la simulada, protegida y alentada, la de corrupción e impunidad gubernamentales.



Justicia para hoy. Ahogarla en el presente, es pretender negarla o condicionarla en el futuro.

Estos tres años serán de costosas y dudosas elecciones. “Lloverá lodo del cielo”, “entretenimiento y distracción”, promesas y mensajes que promueven el cambio para que todo siga igual. Simular, aparentar, falsear, figurar, fingir…cuento de nunca acabar.

Promesas y más promesas. En su mayor parte sensacionalistas y oportunistas. Total, aquí no pasa nada, la justicia viene de fuera.



Amplio el basurero de la Historia, para recibir a todos los que dicen gobernar y se lo merezcan; pero más, recepción preferencial a quienes abusaron y rebasaron límites, los de notorios y cuantiosos daños, padecidos, pero todavía no cuantificados. Algunos, conocidos personajes transformados, de basura a tumor o cáncer social, que ahí siguen causando el mal y beneficiándose de ello.

De ahí insistir y señalar, que la clave de la distracción, es poner demasiada atención y ocupación sólo en lo electoral. Claro que es importante; y, sin duda alguna, es un deber participar, pero no es lo único.

Contraproducente no aprender ni asimilar lo esencial.

De graves consecuencias, pasividad y desinterés, desatender el presente y acumular rezagos. No tener en cuenta, ni resolver bien y a tiempo problemas y conflictos sociales actuales y crecientes; no satisfacer oportunamente, necesidades básicas sociales, en cantidad y calidad; y favorecer, encubrir o disimular corrupción e impunidad en los gobiernos.

Graves consecuencias, no responsabilizarse del “aquí y ahora”, de identificar logros y pendientes, aciertos y errores. No evaluar ni exigir cuentas, a presuntos responsables y prófugos potenciales.

Persistir sin corregir, es dejar de consolidar lo bien hecho, incrementar daños y pérdidas, así como fortalecer perversidad e impunidad, es asegurar o propiciar un futuro adverso, con problemáticas en aumento y más complejas, cuyos efectos negativos llegan a más y más población.



Presente ahogado, futuro negado si la elección se convierte en la única solución, porque se le transforma en repetida ilusión si no hay participación social.

Deberes y responsabilidades

Lo importante, no sólo está en decidir quién o quienes recibirán el respaldo y confianza popular para ejercer la representación pública, para gobernar o colaborar a que se haga bien y para beneficio de todos. No. Lo importante también radica en poner atención, tiempo, recursos y esfuerzo a encontrar la solución a múltiples problemas que se padecen. Hacer que las instituciones funcionen.
Determinante pensar y decidir quién o quienes, en el futuro inmediato, tendrá el privilegio de la credibilidad y confianza. Pero también, asumir responsabilidades, ejercer derechos y libertades, para atender el presente y resolver sus problemas. Ni voluntarismo e improvisación, ni discrecionalidad y caprichos.



El puro declarar, inundar de mensajes y abusar de la esperanza no se convierte en acciones y menos en soluciones.
Hechos, no palabras son el mejor aval de cualquier política oficial. La difícil comprobación cotidiana, de teoría a práctica, del decir al hacer. Gran distinción del hoy frente al mañana.

En todo caso, para empezar, hay que reconocer la existencia y gravedad de los problemas. Asumir responsabilidad en su solución, con mayor y mejor participación ciudadana y social. Y, desde luego, identificar simuladores y beneficiarios.
Presurosos y con la ilusión por delante, respondemos al estímulo esperanzador y a la enajenación futurista. Incluso, alentados por la alentadora ilusión de que quienes vengan sean mejor; o, cuando menos, no tan malos o peores que los que están.

Tres años de costoso circo electoral



Percepción y actitud renovadas, contribuirán y conducirán a otras acciones y resultados.

Preciso mejorar la forma de gobernar y su eficiencia y control.
Imprescindible participar y contar con elecciones creíbles y confiables; y, al mismo tiempo, legitimar al gobierno con seguimiento, control y evaluaciones verdaderas. Simular no es renovar.

Iluso, caro y contraproducente posponer rendición de cuentas y esperar que los electos o nombrados, todavía en funciones, cumplan con su deber institucional cuando les dé la gana, en la forma que quieran, o simplemente como es costumbre, no lo hagan. ¿Entrega recepción o decepción?



Necesidades y problemas sociales no esperan; ineptos y corruptos aprovechan.
PD. -Mutatis aparecerá los miércoles, agradezco su comprensión a mi confusión.

*[email protected]:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez.