Ir a Menú

Ir a Contenido

Sección: Estado de Veracruz

Libertas

Tiempos interesantes

José Manuel Velasco Toro 27/02/2025

alcalorpolitico.com

No falta quien refiera a nuestro momento histórico como una etapa en la que estamos viviendo “tiempos interesantes”, expresión que, obviamente, denota la sorpresa de quienes observan las múltiples relaciones de cambio implicadas en la dinámica presente.

Sin embargo, como historiador puedo decirles que todo momento en la historia de la humanidad ha sido “interesante” para su “tiempo” y relevante para el avance cultural y civilizatorio. Cuando alguien, hace 50 mil años dibujó una imagen en la pared de una cueva o la labró en la superficie de una piedra, dejó testimonio de un momento “interesante” en el tiempo histórico, pues no solo nos heredó el potencial testimonial del nacer del pensamiento abstracto que dio origen a lo simbólico, sino también del inicio del aprendizaje social que desembocó en múltiples procesos de enseñanza.

De igual forma, cuando hace un millón cuatrocientos mil años se aprendió a manejar el fuego, se asimiló que la energía calorífica era un elemento potencial para la sobrevivencia y coadyuvó a la evolución cultural, “tiempo interesante”.



La invención de la técnica dio origen al desarrollo tecnológico en el momento en que se modificó la forma natural de una piedra para transformarla en un utensilio para raspar y cortar, ese momento fue “un tiempo interesante” que detonó, en paulatinos procesos de cambio constante, nuevos e innovadores inventos que propiciaron, y propician, la continua modernización tecnológica (moderno significa reciente) que hoy nos hace exclamar ¡vivimos tiempos interesantes! aunque eso mismo se ha expresado en otros momentos del pasado.

Si bien la humanidad siempre ha vivido “tiempos interesantes”, los de ahora, los de esta era cuántica que las generaciones desde las nacidas de la década de los cincuenta del siglo pasado para acá han y estamos viviendo, no solo son interesantes, sino también intensamente cambiantes, modernizadores, inventivos, innovadores y, sobre todo, transformadores de la cultura y lo humano.

De la creación de imágenes mediante el uso de pinturas orgánicas descubiertas por la observación, el ensayo y el error en las lejanas épocas de la llamada prehistoria por los historiadores y ahora redefinida por físicos, biólogos, químicos como “Tercer Época” en la evolución de la vida por ser el momento en que se formó el tejido cerebral que permitió almacenar y manejar información, a la actual creación y desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), la humanidad ha trascendido de múltiples maneras culturales, lingüísticas, sociales, económicas, políticas, religiosas, científicas y tecnológicas, mostrando que posee un factor común: creatividad e inteligencia natural para identificar, generar, manejar y crear información que le ha permitido, y permite, sobrevivir, pese a su propia contradicción destructiva que vive en el gen de la guerra.



La especie humana ha evolucionado de manera natural a lo largo de varios millones de años. Larga, larguísima temporalidad que ha sido factor esencial para que la naturaleza ensayara y prodigara de las cualidades neuroanatómicas fundamentales para el cultivo de la inteligencia y la habilidad creativa que dio origen a la cultura, piedra angular del desarrollo histórico de todo pueblo, de toda sociedad, de toda nación.

Empero, en la actualidad la evolución natural está a punto de fundirse con el potencial creativo tecnológico para trascender lo biológico. Esta posibilidad potencialmente real, Ray Kurzweil la llamó Singularidad humana (La singularidad está cerca. Cuando los humanos trascendamos la biología, 2012), pues lo destacado de la singularidad radica en un cambio profundo de nuestra habilidad para comprender la realidad en la medida en que nos fusionemos con la IA.

En su segundo libro de reciente aparición (La singularidad está más cerca. Cuando nos fusionamos con la IA, 2025), confirma que estamos a punto de fusionar la cognición biológica con el potencial de la tecnología digital creando interfaces cerebro-ordenador lo que permitirá añadir más capas al neocórtex conduciéndonos a un nivel superior de cognición.



Un arco evolutivo artificial que, desde luego, no estará al alcance de todos los seres humanos, sino solo de aquellos que en su reducido número posean los elementos científicos, tecnológicos, económicos y políticos potenciales para tal fin, lo que polarizará más a la humanidad y propiciará una enorme masa marginal terriblemente empobrecida.

Empobrecimiento y desigualdad que está a la vuelta de la esquina, y no solo por la singularidad biotecnológica que estará provocando cambios impensables en otra época, sino también por factores que ya están presentes y son el cambio tecnológico, la fragmentación geoeconómica, la incertidumbre económica, la transición ecológica, cambio climático, cambios demográficos y las transformaciones en el mercado laboral derivadas del avance de la robótica y la aplicación de la IA en los procesos productivos, educativos, de salud, financieros, mercantiles y transporte.

El Informe sobre el futuro del empleo 2025 que acaba de dar a conocer El Foro Económico Mundial, no es nada halagüeño para sectores de servicios, administrativos, de oficina, conductores, obreros y de otras habilidades requeridas hoy que serán obsoletas en los próximos diez años como consecuencia del la IA y la robótica, por lo que se perderán entre el 22 y 25 por ciento de los actuales puestos laborales.



Sin embargo, se requerirán de otras habilidades laborales y perfiles profesionales como ingenierías en energía renovable, programadores, especialistas en electricidad, diseñadores de sistemas, científicos sociales, así como cambios profundos en los procesos formativos de profesiones y especialistas técnicos intermedios en los que se resalte habilidad de pensamiento analítico, capacidad de aprendizaje autónomo, habilidad para el manejo y aplicación de tecnología digital y cuántica, aprendizaje de dos o más idiomas y potencial para el trabajo colaborativo y en conjuntos grupales transversales.

En el mismo informe se señala que más del 50% de los empleadores encuestados señaló que planean sustituir empleados que tienen habilidades en declive para contratar nuevo personal con habilidades laborales, sociales y emocionales requeridas en la actualidad, así como reducir personal cuya habilidad ya no es relevante para ser sustituido por sistemas robóticos mecanizados.

Ambas situaciones, la singularidad y el cambio en los perfiles laborales derivados del avance de la IA, nos deben poner a pensar y actuar rápido y eficientemente en el terreno educativo y social, con seriedad profunda y visión de futuro realista lejos de pleitos partidistas tras el poder, intereses políticos mezquinos ideologizados, reduccionismos infamantes y nomenklaturas ideológicas que bloquean la emergencia de una democracia cognitiva bajo la cual sería posible la expansión social del conocimiento tecnocientífico y humanístico bajo condiciones de igualdad y equidad plural.