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Sección: Estado de Veracruz

Tras supervisión en 2025, la CNDH reprueba 14 de los 18 penales de Veracruz

- Evaluación documentó problemas de sobrepoblación, atención médica y seguridad, entre otros

- También detectó autogobierno, actividades ilícitas y extorsión en el penal de Poza Rica

- El de Tuxpan tuvo la calificación más baja, con 3.89 puntos; le sigue Chicontepec (4.30) y Poza Rica (4.37)

José Topete Xalapa, Ver. 08/10/2026

alcalorpolitico.com


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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) detectó autogobierno, actividades ilícitas y cobros por extorsión en el penal de Poza Rica, además de reprobar a 14 de los 18 centros penitenciarios evaluados en Veracruz, entre ellos Pacho Viejo, que obtuvo 5.10 puntos por deficiencias en seguridad, servicios médicos, sobrepoblación y presencia de actividades ilícitas, de acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025.

De hecho, de los 18 establecimientos penitenciarios de Veracruz evaluados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), 14 obtuvieron calificaciones inferiores a 6 en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025, que asignó al estado un promedio de 5.38 puntos sobre 10 y señaló “autogobiernos” en centros como el de Poza Rica.

La evaluación documentó problemas de sobrepoblación, atención médica, seguridad, condiciones de internamiento y programas de reinserción social. El penal de Tuxpan registró la calificación más baja del Estado, con 3.89 puntos, seguido de Chicontepec, con 4.30, y Poza Rica, con 4.37.

Los datos de capacidad y población incluidos en el informe muestran que los 18 establecimientos disponían de 7 mil 803 espacios para albergar a 8 mil 669 personas, una diferencia de 866 internos respecto de la capacidad conjunta. En 11 establecimientos la población superaba el número de lugares disponibles.

Penales reprobados

En Pacho Viejo, municipio de Coatepec, la CNDH reportó mil 360 personas privadas de la libertad frente a una capacidad de 898, es decir, 462 internos por encima de sus espacios disponibles. En Jalacingo la diferencia fue de 150 personas; en Poza Rica, de 79; en Chicontepec, de 65, y en Pánuco, de 62.

Uno de los hallazgos que abarca a todo el sistema penitenciario veracruzano es la insuficiencia de personal de seguridad y custodia. La CNDH identificó esta deficiencia en los 18 establecimientos, al igual que problemas en los servicios de salud, lo que muestra que ambas condiciones no se limitan a los centros con las calificaciones más bajas.

Además, en 12 establecimientos se identificó hacinamiento y en 11 sobrepoblación. La diferencia entre ambos indicadores responde a que el hacinamiento se relaciona con las condiciones de ocupación de los espacios de alojamiento, mientras que la sobrepoblación corresponde al número de personas que exceden la capacidad del centro.

El diagnóstico señala también deficiencias en la separación entre personas procesadas y sentenciadas en 17 establecimientos, así como insuficiencia en los programas para la prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria en 16. Estas observaciones afectan aspectos relacionados con la organización de la población penitenciaria y las condiciones para su reinserción social.

Autogobierno en Poza Rica

En materia de seguridad, Poza Rica concentró algunos de los señalamientos de mayor alcance. La CNDH identificó el "ejercicio de funciones de autoridad por parte de personas privadas de la libertad (autogobierno/cogobierno)", además de presencia de actividades ilícitas y cobros por extorsión y sobornos.

este centro obtuvo 4.37 puntos y albergaba a 320 internos, pese a disponer de 241 espacios. Los supervisores también identificaron hacinamiento, deficiencias en los servicios de salud, problemas de alimentación, insuficiencia de custodios y carencias en los mecanismos para presentar quejas por posibles violaciones a derechos humanos.

La presencia de actividades ilícitas también fue señalada en los centros de Amatlán, Cosamaloapan, Tuxpan y Pacho Viejo. Sin embargo, en el apartado de resultados individuales, Poza Rica fue el único establecimiento veracruzano donde se registraron simultáneamente observaciones sobre autogobierno o cogobierno y cobros por extorsión o sobornos.

Los peores penales de Veracruz

Tuxpan, ubicado en el último lugar estatal, acumuló señalamientos sobre los mecanismos de vigilancia, las condiciones de internamiento y la atención a personas privadas de la libertad. Entre las deficiencias identificadas figuran servicios de salud, alimentación, instalaciones de alojamiento, cocina, área médica, capacitación del personal y procedimientos para imponer sanciones disciplinarias.

En ese penal, la CNDH también reportó actividades ilícitas, insuficiencia de custodios, problemas en la separación de hombres y mujeres, deficiencias para atender quejas por violaciones a derechos humanos y carencias en la atención a personas adultas mayores, indígenas, con discapacidad, que viven con VIH o sida y pertenecientes a la población LGBTTTIQ+.

Aunque Tuxpan obtuvo la menor calificación, los datos de capacidad muestran que sus 719 internos no rebasaban los 745 lugares disponibles. El resultado evidencia que la evaluación de la CNDH incorpora condiciones de operación, seguridad, salud y respeto a los derechos humanos, más allá de la ocupación de las instalaciones.

Chicontepec fue el segundo centro con menor puntuación. Con 4.30, operaba con 115 personas privadas de la libertad en instalaciones destinadas a 50. La CNDH identificó hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias en los servicios médicos, alimentación, condiciones de alojamiento, cocina, talleres y área médica, además de insuficiencia de personal penitenciario.

En Pacho Viejo, que recibió 5.10 puntos, el organismo registró tanto hacinamiento como sobrepoblación. También detectó deficiencias en la alimentación, los servicios médicos, las condiciones de alojamiento, la prevención de incidentes violentos y la atención a personas privadas de la libertad en aislamiento.

El centro de Pacho Viejo presentó además insuficiencia de custodios, presencia de actividades ilícitas, problemas en los expedientes técnico-jurídicos, deficiencias en la separación de procesados y sentenciados y carencias en las actividades educativas y deportivas.

En Amatlán, calificado con 5.83, había mil 621 internos frente a mil 576 espacios disponibles. El diagnóstico identificó hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias médicas, insuficiencia de custodios y actividades ilícitas, además de problemas relacionados con la clasificación de las personas internas y los programas de reinserción.

Cosamaloapan obtuvo 5.2 puntos y registró 393 personas privadas de la libertad para una capacidad de 366. Entre las observaciones se encuentran deficiencias en la alimentación y los servicios médicos, problemas de seguridad, hacinamiento y presencia de actividades ilícitas.

Otros establecimientos también operaban por encima de su capacidad: Misantla tenía 338 internos frente a 306 lugares; Papantla, 436 frente a 405; Huayacocotla, 57 frente a 48, y Tantoyuca, 211 frente a 151.

En Jalacingo, que recibió 6 puntos, la población ascendía a 294 internos para una capacidad de 144. La CNDH señaló hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias en los servicios médicos, separación entre hombres y mujeres, insuficiencia de personal de custodia y problemas en el cumplimiento de los planes de actividades.

Por su parte, Pánuco registró 5.36 puntos, con 129 personas para 67 espacios. El organismo reportó hacinamiento y sobrepoblación, así como deficiencias en atención médica, seguridad, condiciones materiales y programas de reinserción.

Los establecimientos de Huayacocotla y Misantla obtuvieron 5.25 y 5.13 puntos, respectivamente. Ozuluama alcanzó 5.88 y Papantla, 5.47. En sus evaluaciones aparecen observaciones relacionadas con servicios de salud, personal de custodia, infraestructura y organización penitenciaria.

San Andrés Tuxtla obtuvo 5.24 puntos, con una población de 397 internos y capacidad para 420. A pesar de no rebasar su capacidad total, el diagnóstico identificó hacinamiento, deficiencias médicas, insuficiencia de custodios y problemas en la separación de personas procesadas y sentenciadas.

En Coatzacoalcos, la evaluación fue de 5.68 puntos. El centro registró mil 606 personas privadas de la libertad frente a una capacidad de mil 632. Entre las observaciones se encuentran deficiencias en los servicios médicos, alimentación, condiciones de alojamiento, capacitación y personal de custodia, además de problemas en la integración de expedientes y clasificación de internos.

El Módulo de Prisión Preventiva recibió 5.58 puntos. Aunque tenía 45 internos para 50 espacios, la CNDH identificó hacinamiento, deficiencias en salud, seguridad, alojamiento y atención a personas con discapacidad o VIH, además de insuficiencia en las actividades laborales y de capacitación.

De los 4 establecimientos que alcanzaron 6 puntos o más, Zongolica obtuvo la calificación más alta de Veracruz, con 6.42; le siguieron Tantoyuca, con 6.15; Acayucan, con 6.12, y Jalacingo, con 6.00.

Sin embargo, alcanzar ese rango no significó ausencia de observaciones. En Zongolica se documentaron deficiencias en los servicios médicos, insuficiencia de custodios, problemas en las condiciones materiales de alojamiento y separación de procesados y sentenciados, así como carencias en actividades deportivas y programas de prevención de adicciones.

En Acayucan, la CNDH identificó problemas en los servicios de salud, en la separación entre hombres y mujeres, en los procedimientos de sanción y en las actividades educativas y deportivas. También señaló deficiencias en la atención a mujeres y menores que viven con ellas.

El diagnóstico incluyó igualmente aspectos que recibieron valoraciones favorables. En Acayucan se reconocieron las condiciones de ocupación del establecimiento, la ausencia de cobros por extorsión o sobornos y la atención a personas con VIH o sida y a población LGBTTTIQ+, entre otros indicadores.