La llegada del gusano barrenador a México y la pérdida del permiso de exportación de ganado a Estados Unidos responden a una misma causa: la corrupción en las uniones ganaderas que operan un mercado negro de aretes identificadores y distorsionan la trazabilidad del hato, denunció Humberto Amador Zaragoza, exsubsecretario de Ganadería de Veracruz.
El exfuncionario estatal, quien formó parte de la administración del exgobernador Cuitláhuac García, difundió primero estos señalamientos en sus redes sociales y posteriormente los amplió en entrevistas con medios nacionales. Amador Zaragoza advirtió que el problema, de alcance nacional, se manifestó primero en Nuevo León en 2023, cuando la entidad perdió el estatus sanitario requerido para exportar ganado a Estados Unidos, y alertó que Veracruz podría enfrentar un escenario similar.
Explicó que, más allá de los cierres derivados del gusano barrenador, Estados Unidos exige que el ganado de exportación sea plenamente trazable y haya sido inspeccionado contra la tuberculosis; de no cumplirse, el estatus sanitario es revocado. De acuerdo con su denuncia, las uniones ganaderas estatales priorizan un negocio ilegal con los aretes identificadores, en lugar de garantizar el cumplimiento de normas federales e internacionales.
Indicó que dichos aretes se venden en el mercado informal hasta en mil 600 pesos a comercializadores no registrados, cuando su precio legal ronda los 45 pesos. Afirmó que este esquema permite también la introducción de ganado ilegal procedente de Centroamérica, que es “legalizado” mediante registros falsos, lo que habría facilitado la llegada de los primeros casos de gusano barrenador al país.
Recordó que en noviembre de 2024 Estados Unidos cerró de manera total la frontera a las reses mexicanas por este problema sanitario, y sostuvo que la falta de trazabilidad sigue siendo un factor crítico para la reapertura. Señaló que el objetivo de los aretes es registrar a cada animal desde su nacimiento y documentar todos sus traslados, pero que la manipulación del sistema genera inconsistencias que son detectadas por la autoridad estadounidense, como diferencias entre el número del identificador y la Unidad de Producción Pecuaria de origen.
“Está todo truqueado, la información viene falsa y entonces, cuando llegan los gringos dicen ‘te voy a tener que quitar el permiso porque todo está falso’”, dijo en entrevista. “Por eso a ellos no les conviene que se hagan más barridos, porque es evidenciarse”, dijo a Reforma.
El “barrido”, explicó, es el censo de ganado inspeccionado contra la tuberculosis que permitiría recuperar el permiso de exportación de Nuevo León, pero que rompería el esquema de simulación que, aseguró, persiste en el sector.