La calidad en la industria manufacturera requiere soluciones estructuradas, decisiones sustentadas en datos y la participación de todas las áreas de una empresa, más allá de incrementar las inspecciones o atribuir errores a los operadores, compartió Óscar Iván Pardo Lizárraga, especialista en el sector industrial, durante su participación en el IV Foro Ambiente y Calidad 2026, organizado por la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Veracruzana (UV).
Al impartir la conferencia “Ingeniería de la calidad para maquiladoras: Entre teoría bonita y la realidad de Tijuana”, dictada como parte de este encuentro impulsado también por la Especialización en Diagnóstico y Gestión Ambiental y de la Maestría en Ingeniería de la Calidad, el ponente expuso los desafíos que implica aplicar los principios teóricos en los procesos reales de manufactura, donde las exigencias de los clientes, los costos, los tiempos de entrega y la operación cotidiana obligan a tomar decisiones con consecuencias para toda la cadena productiva.
Señaló que “la calidad no corresponde exclusivamente a un departamento, sino que depende de la interacción entre las distintas áreas y de la capacidad de identificar las causas de los problemas para evitar que se repitan”.
En ese sentido, advirtió que aumentar las inspecciones o endurecer las tolerancias puede contener temporalmente los defectos, “pero no garantiza una solución sostenible si no se corrigen las fallas del proceso”.
Pardo Lizárraga también cuestionó las respuestas inmediatas que suelen adoptarse ante una falla, como inspeccionar el 100 % de los productos o responsabilizar al proveedor sin analizar las condiciones que originaron el problema.
Sostuvo que estas medidas no necesariamente garantizan que los defectos desaparezcan y pueden incrementar los costos sin resolver las causas de fondo; por ello, recomendó recurrir a metodologías de mejora continua que permitan definir el problema, analizarlo, implementar acciones y controlar sus resultados.
Enfatizó que las decisiones deben considerar los efectos a largo plazo para la empresa, así como la satisfacción del cliente y el uso eficiente de los recursos.
Como ejemplo, compartió la aplicación de una metodología estructurada de mejora continua para reducir los defectos en una planta manufacturera.
Su propuesta permitió disminuir del 41.7 al 21.6% los defectos detectados en la inspección de materiales recibidos y destacó que descubrir las fallas desde la recepción de la materia prima permite reducir costos de retrabajo, devoluciones y logística, además de evitar el consumo adicional de recursos y energía que implica fabricar productos que no cumplen con los requisitos.
De esta manera, planteó que “la mejora de la calidad también puede contribuir a reducir el impacto ambiental de los procesos industriales”.
Óscar Pardo agregó que una de las primeras tareas para resolver un problema consiste en establecer con precisión qué está fallando, determinar su alcance y contar con una medición inicial que permita evaluar los avances.
“Los problemas complejos deben dividirse en aspectos específicos para identificar sus causas y aplicar soluciones de manera ordenada, en lugar de actuar a partir de suposiciones o de experiencias previas que podrían no corresponder con la situación actual”, detalló.
En el acto protocolario de inauguración, el director de la Facultad de Ciencias Químicas, Eliseo Hernández Martínez, destacó la trayectoria de los programas de posgrado vinculados con el foro y su relevancia como referentes académicos, tanto por su contribución a la formación especializada como por la influencia que han tenido en otras iniciativas educativas.
Reconoció el trabajo de la coordinación académica y de los estudiantes que participaron en la organización del encuentro, señalando que la continuidad de este tipo de actividades fortalece la formación de quienes cursan la especialización y la maestría.
Hernández Martínez añadió que “el ambiente y la calidad no son ámbitos aislados ni exclusivos de determinadas carreras, sino componentes presentes en distintas disciplinas y en el conjunto del sector productivo”.
Indicó que actividades como este foro permiten relacionar los proyectos académicos con las experiencias de quienes se desempeñan en la industria, además de conocer las perspectivas de empresarios y especialistas sobre los retos que enfrentan en sus entornos laborales.