¿El periodo vacacional no solo representa un descanso de las actividades escolares, sino también un reto para las familias, ya que la falta de rutinas y de una adecuada supervisión puede afectar el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes e incluso favorecer conductas de riesgo, advirtió el psicólogo José Elías Herrera Ramos.
El especialista explicó que el cambio repentino en los horarios y actividades cotidianas puede generar dificultades de adaptación, por lo que recomendó mantener una estructura básica durante las vacaciones, con horarios para dormir, alimentarse, realizar actividades recreativas y colaborar en las tareas del hogar.
Señaló que este receso también es una oportunidad para fomentar la autonomía de los menores mediante actividades acordes con su edad y para involucrarlos en responsabilidades como tender la cama, lavar los trastes, barrer o trapear, promoviendo que estas labores sean compartidas por todos los integrantes de la familia, sin distinción de género.
Herrera Ramos indicó que los padres pueden recurrir a acuerdos o sistemas de recompensas para motivar el cumplimiento de estas responsabilidades, permitiendo que, una vez concluidas, los menores dispongan de tiempo para videojuegos u otras actividades de entretenimiento.
Finalmente, destacó que las vacaciones ofrecen un espacio valioso para fortalecer la comunicación entre padres e hijos y conocer mejor sus intereses y necesidades. Sin embargo, advirtió que, si el tiempo libre no es orientado adecuadamente, los menores podrían involucrarse en actividades poco recomendables que, a largo plazo, incrementen el riesgo de desarrollar problemas como ansiedad o depresión.