A diez días de los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio, las autoridades venezolanas actualizaron el balance oficial de la emergencia, que refleja un incremento en el número de víctimas y la continuidad de un amplio operativo nacional e internacional de rescate, atención médica y asistencia humanitaria.
De acuerdo con el parte oficial correspondiente al 4 de julio de 2026, el saldo asciende a 2,954 personas fallecidas y 16,592 heridas, mientras que 22,445 pacientes han recibido atención médica como consecuencia de la tragedia.
Las autoridades informaron además que 6,462 personas han sido rescatadas con vida desde que ocurrieron los sismos, cifra que evidencia que los equipos de emergencia continúan realizando labores de búsqueda entre edificios colapsados y zonas severamente afectadas.
Miles de familias continúan recibiendo ayuda. El reporte señala que 86,794 familias han recibido algún tipo de asistencia por parte del Estado venezolano, mientras que el número de personas damnificadas se ubica en 16,309.
Como parte de la respuesta humanitaria, se han distribuido 9,486 toneladas de alimentos; 472,914 litros de agua potable; Se han habilitado 80 campamentos transitorios para albergar a quienes perdieron sus viviendas.
Las afectaciones materiales continúan siendo de gran magnitud y la autoridad reporta 856 edificios afectados, de los cuales 190 inmuebles están en colapso total, por lo que se mantienen inspecciones técnicas para evaluar la seguridad de hospitales, escuelas, edificios públicos y viviendas particulares, así como la rehabilitación de servicios básicos.
Se sigue luchando contra la adversidad con 29,567 efectivos de distintos cuerpos de seguridad y protección civil, con quienes participan 26,984 voluntarios, de los cuales son 3,281 rescatistas internacionales, quienes colaboran en las labores de búsqueda y asistencia en las zonas más afectadas.
Y más aún, la actividad sísmica continúa porque desde los terremotos del 24 de junio, se han contabilizado 942 réplicas, situación que mantiene en alerta a las autoridades y obliga a reforzar las medidas de prevención en las comunidades con mayor riesgo.
Mientras continúan las operaciones de rescate y recuperación, la prioridad sigue siendo localizar posibles sobrevivientes, atender a la población desplazada y avanzar en la reconstrucción de la infraestructura dañada por una de las mayores tragedias naturales registradas recientemente en Venezuela.