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Semana de la Ciencia
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Veracruz sin políticas pública que permitan sacar de la pobreza y desigualdad a su gente; Alberto Olvera

- Los veracruzanos han convertido en magos y malabaristas que combinan empleos en diversas áreas, dijo el investigador

- Concluyó el Coloquio Veracruz 2010 “Los retos de la democratización, el desarrollo sustentable y la construcción de ciudadanía”

Anah? Medina Veracruz, Ver. 11/06/2010

alcalorpolitico.com

Como parte de las conclusiones del Coloquio Veracruz 2010 “Los retos de la democratización, el desarrollo sustentable y la construcción de ciudadanía” realizado en la Unidad de Servicios Bibliotecarios de la Universidad Veracruzana en coordinación conjunta entre la Máxima Casa de Estudios, el Colegio de Veracruz y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Golfo (CIESAS), se dijo que Veracruz no ha generado políticas públicas que permitan salir de la pobreza en la que se encuentra además de que existe una profunda desigualdad en el acceso a los bienes y servicios por parte de la población.

Fue el investigador Alberto Olvera el encargado de presentar las conclusiones a las que se llegaron tras escuchar las ponencias de los reconocidos investigadores que participaron como ponentes en las diferentes mesas que conformaron ese Coloquio.

Al iniciar Alberto Olvera se mostró complacido al asegurar que en el evento se habló con franqueza, sin presiones políticas y sin intencionalidades políticas inmediatas “lo cual es bienvenido”.

Apuntó que lo más sorprendente fue la comprensión del fenómeno de la pobreza que caracteriza a Veracruz, no sólo en el aspecto material sino de ingresos, capacidades, de las instituciones, de los partidos políticos, y en términos de la debilidad de la sociedad organizada en Veracruz “nos ha dejado impresionados entender la magnitud del fenómeno” y acotó que no se le ha dado la importancia que requiere a la atención de la pobreza tanto material como social y económica en Veracruz.

De acuerdo con cifras tomadas de una de las ponencias, en 1992 había en Veracruz 616 mil trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, cifra que disminuyó en 1998 a 543 mil, siendo en ese entonces cuando el Estado sufrió una crisis de la que no se pudo recuperar hasta 2006, fecha en la que Veracruz recuperó los empleos perdidos regresando al número de empleos que tenía en 1992.

Debido a la fuerte crisis que se registró en los noventas, la sociedad buscó salidas, siendo una de ellas la emigración tanto a los Estados Unidos como a la frontera norte, siendo el fenómeno más notable en Veracruz en los últimos 15 años “y esta migración ha tenido efectos sociales, culturales y económicos”.

En el marco de la continuidad de la pobreza en Veracruz hay enormes cambios sociales al interior de la entidad, en roles de género y en el concepto de familia y en las formas de sobrevivencia.

“Es tan grande el efecto de la migración en Veracruz que para esta fecha la entidad recibe mil 200 millones por año de remesas, siendo así el segundo estado que registra mayor expulsión de mano de obra a nivel nacional.”

Esta cantidad, dijo, supera por mucho todo el monto de la cantidad invertida de la política social federal y estatal que se distribuye en la entidad “los montos de las remesas es en realidad la principal política social de facto, es autoayuda en las familias que es un fenómeno impresionante y sin el cual no podríamos entender que los veracruzanos sobrevivan en medio de la situación en la que nos encontramos”.

Una segunda salida es la combinación de empleos entre el campo y la ciudad como estrategia familiar. Los veracruzanos han convertido en magos y malabaristas que combinan empleos en diversas áreas y los campesinos multi-cultivos que integran su producción agrícola con empleos temporales pero integran a toda la familia en una estrategia sumamente compleja que permite equilibrar de manera compleja, precaria e inteligente los recursos para poder sobrevivir.

El tercer factor, es el incremento impresionante de la inversión en el gasto público en Veracruz en los años recientes pasando de un presupuesto público formal de 45 mil millones en 2004 -último año de gobierno de Miguel Alemán-, pasó a 70 mil millones en 2010 con incremento del 55 por ciento, cifra que no incluye algunas transferencias de excedentes petroleros tampoco la deuda pública monumental que tiene el gobierno actualmente y sin integrar tampoco el gasto federal que integrando todo esto vemos que el gasto del gobierno se ha duplicado del 2004 a la fecha.

Lo anterior explica el relativo crecimiento económico en Veracruz poco superior a la media nacional e incluso el crecimiento per cápita pero que no suman al desarrollo económico y que haya mejorado la vida colectiva sino que ha revertido apenas los efectos de la brutal crisis de los 90.

Esto es importante resaltarlo porque si tomamos en cuenta el incremento de gasto público y la magnitud del crecimiento económico que es pequeño, a mucha inversión ha correspondido crecimiento relativamente pequeño y ello dice que la economía veracruzana como tal no tiene todavía capacidades intrínsecas e internas para desarrollar se y superar la crisis.

En el rubro de la cafeticultura hay un atraso que repercute en la baja productividad y la incapacidad institucional para generar una política pública coherente y hay imposibilidad para aprovechar las oportunidad que hay para la producción de cafés de alta calidad y en la citricultura tenemos baja producción pese a tener condiciones climatológicas y geográficas favorables que lo sitúa en bajos niveles a nivel internacional.

La industria veracruzana padece una caída brutal principalmente en el sector petroquímico que es donde tradicionalmente se han tenido transformación y mejores salarios, de tal modo que explica que el gasto no es una inversión productiva que no le da salida económica con viabilidad, competitividad para desarrollarse a sí misma como sucede en el resto de país y apenas se están recuperando los empleos que se perdieron en 1992.

Actualmente en Veracruz, son 600 mil las familias que reciben subsidio por parte de programas asistenciales -como Oportunidades- y por otro lado, una cifra igual corresponde al número de empleos formales registrados ante el IMSS.

“Ningún país podría vivir así, teniendo sólo la mitad de su población ocupada en empleos formales pagados y la mitad subsidiada, pero eso pasa aquí y de ese tamaño es la pobreza que tiene la entidad.”

Aunado a este hecho y de acuerdo con estadísticas presentadas por algunos ponentes, la mitad de la población percibe un ingreso mensual de dos salarios mínimos lo que significa que viven con menos de 3 mil pesos mensuales, siendo un 25 por ciento de la población los que perciben ingresos de tres salarios mínimos, lo que se traduce en que el 75 por ciento de la población vive con salarios mensuales menores a los 5 mil pesos por familia “lo cual indica una magnitud de pobreza extraordinaria”.

Lo anterior se traduce en que “Veracruz está dando vueltas sobre sí mismo. No es un estado que se desarrolle, que haya generado nuevas alternativas productivas, que haya mejorado la capacidad competitiva de su producción, que haya superado la pobreza estructural que lo caracteriza históricamente sino que se ha dado una salida temporal por la vía del subsidio masivo y de la enorme inversión del sector publico en estos tiempos”.