A casi dos años de su detención, Arturo Soto Medina, empleado del Ayuntamiento de Minatitlán con más de dos décadas de servicio, continúa privado de la libertad por el delito de secuestro agravado, pese a que existen documentos oficiales que, según su defensa, acreditan que no se encontraba en el sitio donde ocurrió el crimen que se le imputa.
La defensa legal sostiene que el caso se originó por una homonimia, al haber sido confundido con otra persona que comparte el mismo nombre. La abogada Victoria Eugenia Morales señaló que su cliente ha sido señalado únicamente por coincidir en identidad nominal con el verdadero responsable, sin que se hayan valorado debidamente las pruebas que lo deslindan.
De acuerdo con la información presentada, el 22 de febrero de 2022, fecha en que se registró el secuestro en la comunidad de Los Pichones, en el municipio de Medellín de Bravo, Arturo Soto Medina se encontraba laborando en Capoacán, perteneciente a Minatitlán, a más de 300 kilómetros de distancia. Registros fotográficos, listas de asistencia, órdenes de trabajo y reportes de horas extras emitidos por el Ayuntamiento, así como documentos del Instituto de Pensiones del Estado, respaldan esta versión.
Familiares del trabajador aseguran que Arturo nunca había visitado la zona donde ocurrió el secuestro y que desconocían por completo ese lugar antes de que se iniciara el proceso penal en su contra. No obstante, la representación legal acusa que la Unidad Especializada en Combate al Secuestro y la Extorsión ha diferido en al menos cuatro ocasiones las audiencias programadas, lo que ha impedido que las pruebas de inocencia sean expuestas formalmente ante la autoridad judicial. Señalan que estas cancelaciones han generado un fuerte impacto económico y emocional para la familia, que debe trasladarse desde otra región del estado.
La esposa del detenido, Brenda Lizbeth, expresó que la situación ha significado un golpe severo para su familia, al tratarse de una persona con historial laboral intachable que hoy permanece encarcelada por un delito que, afirma, no cometió. Actualmente, Arturo Soto Medina se encuentra recluido en el Penalito del puerto de Veracruz, lejos de su entorno familiar. La próxima audiencia está programada para el 23 de enero a las 10:30 horas, también en el puerto de Veracruz, donde su defensa espera que finalmente se permita el desahogo de las pruebas que, insisten, confirman su inocencia.