En las calles de la ahora llamada “Capital de las Virtudes”, el asfalto cuenta una historia de abandono. Es posible encontrar un desperfecto casi cada kilómetro; en algunas zonas, los hundimientos y baches aparecen cada 500 metros, asfixiando la ya de por sí compleja movilidad de una ciudad que parece hundirse a pedazos.
Durante un recorrido a pie, se documentó el estado crítico de diversas vías en las inmediaciones de Venustiano Carranza (zona de Los Lagos) y la avenida Ruiz Cortines. En estas arterias existe una cantidad alarmante de daños que han sido ignorados por las últimas administraciones municipales, dejando como única solución temporal los parches que las lluvias terminan por deslavar.
La intersección de la avenida Venustiano Carranza y Juan Rodríguez Clara es una de las zonas más castigadas. El problema se extiende como telaraña hacia calles aledañas como Unión, Victoriano Hernández Reyes y Plutarco Elías Calles. En este sector, los hundimientos son evidentes y obligan a los automovilistas a invadir el carril contrario para intentar esquivarlos, aumentando el riesgo de choques. Para los transeúntes, cruzar la calle implica sortear bordes destruidos.
El panorama empeora drásticamente hacia el mercado de "Los Sauces". En el último tramo de la calle Úrsulo Galván, justo frente a los comercios, y en la curva previa al auditorio IMAC, la carpeta asfáltica está prácticamente destruida. Aquí los baches alcanzan dimensiones considerables. Los conductores se ven obligados a frenar, lo que genera pesados cuellos de botella en horas pico. La situación es un dolor de cabeza extra para los peatones, quienes deben caminar con extrema precaución para no tropezar o terminar salpicados cuando el agua de lluvia oculta la profundidad de los agujeros.
La crisis de infraestructura no da tregua en la calle Ignacio de la Llave, donde el pavimento presenta desperfectos en ambas direcciones. El mismo escenario se repite en la avenida Ruiz Cortines, al ser una de las vías de mayor carga vehicular, el impacto es doble: a lo largo de la avenida entera, en ambos sentidos, las grietas se han convertido en hundimientos pronunciados que entorpecen constantemente el tránsito y castigan las suspensiones y neumáticos de cientos de vehículos al día.
Mientras el deterioro avanza y las calles de Xalapa se vuelven cada vez más intransitables, la ciudadanía sigue a la espera de un programa de bacheo y rehabilitación que ofrezca soluciones de fondo, y no solo asfalto superficial.