Estamos divulgando un documento que legó Manuel Atienza, jurista y filósofo español, y cuyo contenido son “Diez consejos para escribir un buen trabajo de Dogmática”. En el
escrito de la semana anterior se publicaron los cinco primeros consejos y aquí están los otros cinco:
6. Los problemas relevantes suelen obedecer a los siguientes “indicadores”: tienen una incidencia en la práctica; afectan algún valor constitucional o, al menos, a valores a los que se les atribuya gran importancia; han sido ya anteriormente objeto de intentos de resolución, pero sin éxito; su solución -o, aclaración- es también relevante para otros problemas.
7. Para comprobar si es o no un pseudoproblema, siga el siguiente procedimiento:
A) Trate de ver si la existencia de varias respuestas se debe a que, en realidad, no existía un único problema, sino varios. Si fuera así, podría estar en el sentido de que, en realidad, no hay ninguna cuya respuesta sea dudosa.
B) Si no fuera este el caso, entonces: a) enumere cuáles son todas las respuestas posibles del problema; b) examine que consecuencias tendría cada una de las respuestas en términos dogmáticos, es decir, de qué manera afectan a la ordenación o sistematización de un sector del ordenamiento y a la propuesta de criterios sobre la producción, interpretación o aplicación del Derecho. c) si las consecuencias son coincidentes (o no hay diferencias significativas), entonces se trataba de un pseudoproblema.
8. No obstante, muchos pseudoproblemas -especialmente, si han sido con asiduidad objeto de reflexión dogmática- pueden esconder un problema genuino que se pone al descubierto cuando se lo enfoca desde el ángulo adecuado.
9. Antes de proponer una respuesta al problema, trate de explicar cómo ha llegado algo a ser un problema. En particular, preste atención a la génesis histórica. Piense que cuando haya llegado a comprender bien un problema es porque está ya muy cerca de la solución.
10. Plantéese todas las posibles soluciones al problema y evalúelas desde todos los puntos de vista que le parezcan mínimamente plausibles. La mejor solución ha de ser la que, en su articulación y en sus consecuencias:
A) resulte más coherente en relación con los principios jurídicos, las construcciones dogmáticas y el conocimiento fáctico disponible y relevante para la cuestión, y
B) en consecuencia, pueda juzgarse acreedora de un mayor consenso racional por parte de la comunidad jurídica.
¿Qué es un consejo? En un texto de la índole de nuestro par de artículos, debemos entender la palabra como la opinión que se expresa para orientar una actuación de una determinada manera.
En nuestro artículo anterior, recordamos que Felipe Pardinas explica “Nivel quiere decir la rigidez en el procedimiento para llegar a los resultados: rigidez para controlar que nos lleva a los resultados de una investigación, de una búsqueda.”
De modo semejante rememoramos a Miguel Villoro Toranzo, quien distingue tres niveles en la formulación de las afirmaciones: Nivel popular o vulgar en el que no existe control o éste es mínimo; nivel medio o de divulgación, en el que el autor se fundamenta en afirmaciones controladas por otros pero que él mismo no controla; nivel científico, en que el autor controla sus propias afirmaciones.
Consideramos que, las primeras afirmaciones de Manuel Atienza son suficientes para percatarse que un buen trabajo de dogmática no termina, no puede terminar, en un nivel de formulación de las afirmaciones populares o vulgares. Aseveramos también: hay quienes piensan que dichas afirmaciones alcanzan un nivel medio de rigor.
La duda, sin embargo, si vale la expresión, quedó flotando respecto del carácter científico de las afirmaciones de un trabajo dogmático. Un resumen sobre el tema nos sirvió como orientación:
En toda investigación científica se comienza siempre con el planteamiento del problema y una pregunta de investigación. Las preguntas de investigación orientan la formulación de objetivos y todo el proceso de toma de decisiones en el diseño de la investigación. Que sean precisas y que orienten hacia las respuestas que se buscan con la investigación, o sea que, debe orientar y especificar aún más lo que se va a investigar, pues la pregunta ayuda al investigador a visualizar qué se necesita para darle respuesta. Deben ser claras, sin ambigüedades o dobles sentidos. Y deben ser formuladas sin errores sintácticos, gramaticales u ortográficos.
Atienza nos presenta un documento con diez consejos para escribir un buen trabajo de Dogmática, que es riguroso en cuanto a sus afirmaciones, pero, que no es un trabajo Científico. Esto último se deja a los investigadores de profesión. Por ejemplo, aquellos que laboran como investigadores en el
Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana.
Terminemos con la referencia a un monje inglés,
Beda el Venerable, quien describe la esencia de la actividad docente: “He pasado toda mi vida en paz; mis ocupaciones fueron aprender, enseñar y escribir”.
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