Ir a Menú

Ir a Contenido

Cultura Viva
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

130 adolescentes en tratamiento luego de cometer un delito; 51 están internos en la “Ciudad de los Niños”

- El CEIPA no es un CeReSo, puntualiza el vocero de la SSP Ernesto González Quiroz

- "Esto no está blindado", dice al asegurar que abogados, jueces, familiares, estudiantes y académicos pueden visitar el lugar

Alicia Aguilar Guevara Alto Lucero, Ver. 12/03/2015

alcalorpolitico.com


Click para ver fotos
El Centro de Internamiento para Adolescentes (CEIPA), ubicado en Palma Sola en el municipio de Alto Lucero, alberga a 51 adolescentes, tres son mujeres y en su mayoría por el delito de homicidio y robo agravado.

El interno más joven es de 14 años, edad mínima que marca la ley, el mayor tiene 23 años, pero se encuentra en el lugar porque cometió el delito al ser menor de edad.

Sin embargo, la Dirección General de Ejecución de Medidas Sancionadoras tiene en total una población de 130 adolescentes con una sentencia, 51 en la Subdirección Privativa, es decir, internos en el CEIPA y alrededor de 76 en la Subdirección no Privativa, con un margen de 3 adolescentes en detención provisional.



A cada joven que llega al CEIPA se le conforma un expediente, un programa individual de ejecución que no puede ser modificado y debe cumplirse a cabalidad y el que incluye todas las necesidades del interno.

Los jóvenes que se encuentran supervisados por la Subdirección no Privativa reciben otras medidas, como vigilancia domiciliaria, deben realizar servicio a la comunidad, tienen libertad vigilada a distancia (con un brazalete electrónico) todo de acuerdo a cada situación específica.

Este brazalete tiene un sistema que marca el perímetro en que debe regirse el adolescente de acuerdo a su actividades cotidianas, si sale de ese perímetro se encienden focos y se le envían mensajes para advertir que ha salido del perímetro. Este brazalete no puede ser retirado por el usuario.



Es un Centro de Tratamiento

Previo al recorrido por las instalaciones del CEIPA, el que estuvo guiado por el director general de Ejecución de Medidas Sancionadoras, Juan Carlos Espino Reyes; el vocero de la Secretaría de Seguridad Pública, Ernesto González Quiroz, explicó los servicios a los que tienen derecho los internos además en cumplimiento de la Ley 587 de Responsabilidad Juvenil para el Estado de Veracruz.

Se cuenta con aulas para nivel de educación primaria, secundaria, bachillerato y dos licenciaturas: Educación Física y Derecho.



Los internos tienen atención médica, psiquiátrica; sus alimentos están supervisados por nutriólogo, pues se presume que no hay internos con sobrepeso; asimismo, tienen actividades deportivas y recreativas, detalló el Director.

Los talleres en los que participan son diversos, por ejemplo manualidades, herrería y otros que son impartidos por el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Veracruz (ICATVER), así cuando el adolescente salga del CEIPA contará con documento que avale que domina un oficio.

Lo recaudado por la venta de manualidades se queda a resguardo de la Dirección del CEIPA, para que al salir los internos cuenten con un recurso económico. Y es que se aclaró que al Centro está prohibido el manejo de dinero y de teléfonos celulares.



El Vocero de Seguridad Pública indicó que los internos reciben visitas de su abogados sin necesidad de anunciarse, asimismo hay horarios y días de visita para los familiares; los internos pueden realizar llamadas telefónicas a familiares dos veces por semana y en situaciones de emergencia.

Ernesto González Quiroz puntualizó que no se trata de un CeReSo, sino de un "Centro de Tratamiento" que busca la reinserción de los jóvenes y quienes al finalizar “no tendrán antecedentes penales”.

Infraestructura y cambios



“Esto no está blindado”, defendió el Vocero de la SSP, al asegurar que se reciben en el Centro de Tratamiento visitas continuas de abogados, jueces, de estudiantes y profesores de la Universidad Veracruzana o de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

“No hay hacinamiento” como se acusa según un informe de 2014 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); la capacidad del Centro es para albergar a 240 internos y actualmente hay 51, expresó.

Resaltó que se ha buscado dignificar los espacios y se cuenta con instalaciones que han sido reconocidas en el país.



Al recorrer las instalaciones se aprecian canchas de básquetbol, jardines con árboles perfectamente podados, aulas para recibir educación en sus distintos niveles con pupitres, pintarrones y en general en muy buen estado.

Incluso se cuenta con un espacio de una hectárea para crear una hortaliza y un criadero de trucha, así como para tener animales de granja como gallinas y borregos.

Los cubículos de psicólogos y trabajadores sociales en cuyos pasillos se ubica el teléfono para que los adolescentes realicen llamadas se encuentran en perfecto estado, de igual forma el espacio para consulta médica y hospitalización.



Los dormitorios al que también se tuvo acceso quizá no son los más cómodos, los espacios para las camas son reducidos; sin embargo, no son comparables con los de los CeReSos.

Lo que sí podría ser un factor de incomodidad es el excesivo calor que pudiera sentirse pues en esta temporada de invierno las temperaturas llegan a 32 grados, pero en primavera y verano llegan a los 40 grados.

El Director informó que a los internos se les proporcionan colchonetas, cobijas y algunos artículos de limpieza, también otros se los ganan mediante buenas conductas o buenos resultados sobre todo académicos.



La cocina es amplia y los alimentos aseguran son supervisados nutricionalmente, además se vigila la calidad e higiene. El espacio de comedores es extenso y con grandes vitrales con vista a la naturaleza que rodea el Centro.

Asimismo, se constató el área de lavandería en donde se les lava la ropa a los internos y la cual es doblada y acomodada ya limpia en anaqueles, ésta es identificada por los internos por números; las mujeres internas lavan personalmente su ropa por una situación de decisión propia.

Cabe recordar que previo a la visita del CEIP los asistentes deben firmar un reglamento que incluye los principales artículos de leyes nacionales y tratados internacionales sobre protección de derechos humanos, en general radican en el cuidado y respeto a la intimidad de los menores.



Es por ello que los visitantes no pueden fotografiar a los internos ni solicitar nombres o algún dato que dé seña de su vida privada o su familia. Así los internos perfectamente uniformados reciben también cordialmente a los visitantes.