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Sección: Estado de Veracruz

Libertas

A un paso del totalitarismo

José Manuel Velasco Toro 22/01/2026

alcalorpolitico.com

Hannah Arendt (1906-1975), filósofa, teórica política, historiadora, intelectual de brillante e incisivo pensamiento, reflexionó y nos dejó un profundo legado cognitivo sobre cómo emerge, madura y se consolidan los regímenes totalitarios. Su conocimiento histórico, la experiencia de vida en la Alemania hitleriana y el análisis del régimen estalinista en la extinta Unión Soviética, le proporcionaron las bases analíticas para explicar la estrategia y las formas de control que ejercen los gobiernos totalitarios para asumir y mantener el poder a costa de la libertad en todo orden, el sacrificio de la democracia en el altar del absolutismo intolerante y el ascenso de un partido, o de un grupo tentacular organizado, que asume el gobierno para luego desplegar prácticas arbitrarias que desembocan en la acción dictatorial. En su obra, Los orígenes del totalitarismo (Taurus, 2004), tratado histórico político en el que estudia y explica cómo fue que entre las dos guerras mundiales que azotaron a Occidente en el siglo XX, se dio la emergencia de los regímenes totalitarios que dividieron a la humanidad y sometieron a poblaciones enteras al sufrimiento de la violencia material y psicológica, la pérdida de la libertad y la expresión del pensar, pero, sobre todo, al miedo como base de vigilancia social y política. Arendt nos dice que para que ocurra la toma de poder por una élite de partido o grupo organizado con atracción hacia formas de control autoritario, el pueblo tiene que ser ganado (o, mejor dicho, engañado bajo falsas promesas revestidas de aparente convicción).

Para lograr ese objetivo, diseñan la propaganda adecuada que tiene como finalidad llamar la atención y convencer, utilizando slogans sistemáticos que son directos en el mensaje, se repiten constantemente para introyectarlos en el subconsciente y se afirma, asiduamente, que ellos son la salvación de una nación. Paralelo a esta estrategia se despliega una intensa campaña de filiación que tiene como objetivo comprometer las consciencias con los fines del partido o grupo político en cuestión, creando una base de partidarios que consciente o inconscientemente se dejan llevar por los mandatos de movilización diseñados para crear los espejismos de poder y supuestas lealtades. Tras todo este andamiaje de adoctrinamiento, falsas promesas y propaganda envolvente, se esconde, sin embargo, el miedo. Y nos dice Arendt que el terror es utilizado por los regímenes totalitarios como contrapartida de la propaganda e incide profundamente como instrumento de dominio y disuasión para pensar, comunicar y actuar en nombre de la libertad y la democracia.

El recurso del miedo es usado para conseguir seguidores, a la par de amedrentar a quienes no están convencidos por la propaganda desplegada, ya que estos poseen la capacidad intelectual y de información que les permite visualizar la tendencia totalitaria, de ahí que los principales perseguidos sean intelectuales, académicos, periodistas y creadores (¿Les dice algo la realidad que estamos viviendo?). Una vez que se logra la toma y control del poder, la tonalidad totalitarista sustituye la propaganda e inicia una campaña de adoctrinamiento y reconversión del sistema educativo para reorientarlo hacia la formación de una nueva escolarización de la sociedad que obedezca a los dogmas establecidos, no sin dejar pasar la reescritura de la historia nacional para fundar los mitos que simbólicamente justifiquen el hacer totalitario.



Se impone, no sin excluir la violencia en ello, la nueva doctrina ideológica que se refuerza mediante la práctica sistemática del uso y recurso de la mentira disfrazada de información verídica. El cambio en contenidos educativos ajustados a su concepción ideológica del mundo, el control de la economía por el Estado, la eliminación de los órganos que representan la democracia y el destierro de la pluralidad partidista, así como de la libertad de pensamiento y expresión, es la consecuencia lógica a la que arriba todo sistema totalitario. Logrado este nivel, el control de la población mediante el terror es, como dice el dicho popular, “pan comido”. Concluyo, y dejo para la reflexión, las siguientes palabras de Hanna Arendt: “La tiranía de la lógica comienza con la sumisión de la mente (...). Mediante esta sumisión entrega su libertad íntima como entrega su libertad de movimientos cuando se inclina ante una tiranía externa”. Ojo con nuestra realidad.