Este domingo, el último del mes, los titulares de medios nacionales e internacionales fueron opacados por la noticia del ataque armado que tuvo lugar la noche del 25 de abril durante la cena que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump sostuvo con periodistas corresponsales de diversas partes del mundo, evento celebrado en Washington que se vio interrumpido por un sorpresivo atentado a manos del identificado como Cole Allen, cuyos hechos obligaron al Servicio Secreto a actuar con rapidez para evacuar al mandatario y otros funcionarios de la cúpula política estadounidense.
Entre los invitados que asistieron a esta cena anual organizada con la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, se dio cita el periodista mexicano Raymundo Riva Palacio, quien a través de una transmisión publicada en sus redes sociales relató cómo vivió los oscuros momentos de la noche del sábado, pues se encontraba en el interior del recinto y ocupaba una mesa junto a otros corresponsales.
De acuerdo con la crónica de Riva Palacio y los reportes de diversos medios de comunicación con alcance internacional, el salón destinado para el evento en el hotel Washington Hilton estaba lleno de periodistas, políticos y algunas celebridades que compartían las mesas. La cena se desarrollaba con normalidad cuando, de pronto, se escucharon cinco estruendos que hicieron eco en el salón, estridencias de lo que de inmediato se supo eran disparos de arma de fuego.
El área donde se produjo el tiroteo, coinciden las versiones, fue un piso más arriba de donde se llevaba a cabo el evento, sede donde se reunieron cerca de 2 mil personas en el marco de esta cena que representó la primera vez en que Donald Trump aceptara encabezar dicha reunión con diplomáticos y escritores de prensa.
Al escuchar los tiros y reconocer lo que estaba pasando, fuerzas armadas pertenecientes al Servicio Secreto sometieron al tirador, hombre joven que una vez detenido se supo que se trataba de Cole Allen, de 31 años, quien según los primeros informes figuraba como huésped del hotel donde el evento se llevó a cabo.
En rueda de prensa luego del atentado, el propio Donald Trump narró cómo el tiroteo ejecutado por Cole Allen tras irrumpir con violencia en el lobby del Washington Hilton, detonó el caos y activó los protocolos de emergencia de los elementos del Servicio Secreto, quienes en palabras del Presidente actuaron con gran rapidez y eficacia para ponerlo a salvo.
Y es que al escuchar las detonaciones las fuerzas de seguridad asistieron a Donald Trump, la primera dama y otros altos líderes políticos, entre ellos el vicepresidente J. David Vance, para evacuarlos y ponerlos fuera de peligro. Una vez detenido el responsable, se dio paso a las investigaciones y resultados preliminares revelaron que el tirador había escrito una suerte de "manifiesto" donde mostraba su odio contra la administración encabezada por Donald Trump. Una parte de este documento fue publicada en The New York Post, respaldado en supuestas fuentes que habían tenido oportunidad de leerlo:
"Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes", cita literalmente el diario sensacionalista, que adelanta que el hombre se autoproclama el Asesino federal amistoso", dice el texto.
Asimismo, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, consideró muy probable que el atacante tuviera como objetivo directo a Trump y miembros de su administración, además de que dio a conocer que el ahora detenido no coopera con la investigación.
Lo sucedido la noche de ayer sábado durante la cena con corresponsales se traduce en el tercer atentado al que sobrevive el actual Presidente de Estados Unidos en los últimos dos años. Pues primer, el 13 de julio de 2024, fue víctima de un ataque dado en un mitin en la ciudad de Butler, Pensilvania, donde un francotirador disparó ocho veces y una de las balas rozó la oreja del entonces candidato del partido republicano; y dos meses más tarde, en el campo de golf West Palm Beach, en Florida, se salvó de que un sujeto concretara sus planes de asesinarlo tras ser descubierto oculto entre la maleza.