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Columnas y artículos de opinión

Política surrealista

Por: Luciano Blanco González

28/06/2019

alcalorpolitico.com

El surrealista panorama nacional, confundido entre la fantasía gubernamental y la realidad económica y social, lucirá todo su esplendor el próximo primero de julio en que el señor Presidente celebrará, con la mayoría del pueblo de México, el triunfo arrollador que obtuvo en las urnas electorales apenas hará un año, pero que lo posiciona entre los gobernantes más fuertes y aprobados en todo el mundo.
 
El Presidente cumplirá apenas seis meses de haber asumido la Presidencia de la República y en este breve tránsito ha sembrado la semilla de los cambios anunciados, cuyos frutos dulces y amargos y agrios han sido abundantes a la fecha.
 
La clase Fifí, en la que el mandatario ha subsumido a todos sus adversarios, conformada principalmente por todos los poderosos que han perdido sus privilegios, al dejar de percibir las enormes ganancias, la influencia política en las grandes esferas del poder y la popularidad manipulada como bienhechores del pueblo se siente desplazada y aplastada por la arrolladora maquinaria de la cuarta transformación, que los agrede y los manipula como marionetas a su antojo.
 
Ellos no entienden qué es lo que hay que celebrar, añoran su pasado reciente al que anhelan restaurar, aunque lo nieguen, están aturdidos, muchos dolores de cabeza les causan los discursos del Presidente, cargados de denuncia y de reclamos, ciertos o falsos, a sus conductas abusivas y depredadoras en contra del pueblo al que dicen engañaban y robaban.
 
No lo entienden porque su realidad es y ha sido diferente, no piensan igual los gobernantes que los gobernados, unos creen merecer aplausos y halagos, otros creen que deben de entregar mentadas y denuestos, en política la cadena de verdades y de mentiras parecen ir juntas, fue el discurso retorico el que moldeaba conciencias, para mantener un aparente conformismo, el que llenó de hartazgo a la ciudadanía y fue este el motivo principal de su unánime rebelión para, de un plumazo repetido millones de veces, sacarlos de sus nichos.
 
Será esta misma razón la que colme el plato del electorado y nos induzca a una insurrección civil, si el Presidente no modifica sus discursos llenos de entusiasmo y de optimismo, pero vacíos de hechos, en el entorno en que vivimos y en el que no se observan todavía resultados que nos llenen de optimismo y que nos permitan mantener la esperanza de crecer como país o desarrollarnos en plenitud como individuos.
 
Crece el desempleo, aumenta la inseguridad, arrecian los gritos de reclamos, protestas en todas partes y por todo, gran número de las becas Benito Juárez no se han entregado y miles de estudiantes ya están saliendo a las calles para exigir que se les cumpla, una gran parte de los ancianos están desesperados en sus hogares implorando que por piedad ya se les atienda, los campesinos no ven llegar el apoyo, aunque sea en tarjetas, aún no llegan las medicinas y todo México espera la intervención fuerte y eficaz de la Guardia Nacional para lograr la tranquilidad y la paz pública.
 
Los deportistas, los científicos, los artistas trinan en contra del ahorro a que se encuentran sometidos y que les impide el desarrollo de sus proyectos y de sus facultades, los funcionarios parecen indolentes y ajenos a este tipo de exigencias atribuyendo los problemas a los recortes en contra del confort y del dispendio al que supuestamente estaban acostumbrados.
 
Ahora hasta la sociedad, ante las denuncias de la policía federal por discriminación y mal trato oficial, se solidarizan con ellos, considerándolos víctimas, y no están de acuerdo en que se les envié a trabajar y a vivir en condiciones insalubres, cuando antes los señalaba de abusivos y de prepotentes. Surrealismo puro cuando las víctimas defienden a sus verdugos.
 
Ya estamos fastidiados de tanto escándalo diario, aunque sea por razones positivas, de todo se hace incomoda y molesta alharaca, escándalos por la corrupción, sin un corrupto en la cárcel y escasos pesos recuperados ante las cifras multimillonarias que da a conocer el Presidente por los supuestos saqueos, escándalos por la reforma educativa, escándalos por el Tren Maya y no se ha puesto ni un durmiente, igual con la refinería de 2 bocas o con el ferrocarril transismico, o el aeropuerto de Santa Lucia, escándalos por la guardia nacional y un enorme rosario de lamentos y acusaciones que las mañaneras ya están agarrando tono de aburrida letanía, contar las mismas hazañas administrativas y contestar con las mismas respuestas y dichos de otros días. Grotesco surrealismo de mezclas difusas y confusas que no se comienzan y no se terminan, planeación burda e inconsistente hasta que agarren su forma y funcione
 
Estamos preocupados porque nos estamos quedando solos, ya no nos visitan dos millones de turistas, ya nos estamos peleando con Canadá por el problema del incumplimiento de los contratos para la construcción de los gasoductos, estamos amenazados por Trump con la espada de los aranceles, si López Obrador no persigue igual que él, a los migrantes. El grupo de Perú, que aglutina a todos los países Latinoamericanos, muy molestos porque México valientemente apoya al presidente Nicolás Maduro, el grupo de los 20 conformado por las principales potencias económicas del mundo y que se reúne en Japón, abandonado por el escrúpulo pueblerino de atender primero a la gente y no atender lo verdaderamente importante en la relación internacional que nos podría redituar elevadas inversiones y un reconocimiento a la labor interna que en pro de las clases populares realiza incansable el Presidente.
 
Ahora hasta Guatemala nos saca las uñas y nos pide cuentas respecto del trato que se está dando a sus connacionales, seguramente molestos porque al igual que los gobiernos de Honduras y El Salvador, están deseosos de que les permitamos el libre paso para tener la oportunidad de enviar el mayor número de trabajadores a los Estados Unidos, porque ellos al igual que México, por ese hecho recibirán millones de dólares en remesas, que sus trabajadores le mandaran a sus familiares y con ello fortalecer su economía. Esa es la razón por la que ellos mismos alientan su política de bracerismo (bracero, vender la fuerza de su brazo, la mano de obra) o acaso querrán que el Presidente les regale 40 millones de dólares como lo hizo con El Salvador a cambio de….
 
Pero lo que a unos parece aburrido, para otros es interesante, cada simpatizante enciende su televisión por las mañanas para ver y oír al primer mandatario y nutrir su espíritu de lucha con las barridas que le da a los enemigos de su programa político, que por tanto tiempo diríamos siglos, los engañaron, los traicionaron, se burlaron de ellos y ahora están recibiendo las aguas amargas de sus propias suciedades que tienen que tragar coléricos y vomitar en forma de insultos y bajezas que profieren y difunden entre sus iguales, como en burda competencia para saber entre ellos quien ofende más al Presidente.
 
Ya se comienza a sentir la agitación popular que está provocando la gran celebración, pero también, como esta pronosticado, las voces de la contrarreforma se levantan airadas y reclamantes para hacerle sentir al Señor López Obrador, que no todos están satisfechos con su forma de administrar y de conducir los destinos del país, que todos los pronósticos apuntan a que la economía va mal, que sus actos y sus reformas están bajo la sospecha de que van encaminadas a una posible reelección y que añoran los relumbrones de riqueza, que tanto generó para unos cuantos, en detrimento de millones de mexicanos. Los días por venir serán turbios, pues la mayoría de opositores, ante la falta de un eje que las concentre y las movilice, se moverá cada quien por su lado. Si las cosas no se componen, para desgracia del país, en cualquier momento puede aparecer un Juan Guaido a dirigir un movimiento de oposición que nos dividirá aun más.
 
En fin, que se diga lo que se diga, Andrés Manuel sigue siendo el ídolo político de la mayoría de los Mexicanos, gracias a que ha sostenido una conducta intachable que le da una fuerza moral invencible, sustentada en una democracia que él promueve y practica con estricto apego a sus convicciones, se celebrará la libertad de que disfrutamos, se destacará el respeto a los derechos humanos que privilegia sobre cualquier otro tema por trascendente que sea, ratificará su amor y paz con Trump, destacando que la pasada negociación fue difícil, pero se salvaguardó nuestra soberanía y dignidad nacional, exaltará a los pueblos originarios a los que se comprometerá una vez más a rescatar y, con los obreros, resaltará el aumento a los salarios prometiéndoles, a futuro, un mejor salario para la canasta de la dignidad, quizás lo trascendente y complicado serán los temas y las consultas que propondrá, y concluirá haciendo un llamado a la unidad nacional en la que todos debemos de participar, no se espera nada nuevo porque ya no hay ideas, estamos entrando a un agotamiento y como buenos surrealistas continuaremos dando vueltas o rebotando para arriba y para abajo, para atrás y para adelante, sin planeación seria, sin rumbo, tranquilos o histéricos, pero así lo queremos, confiamos en él, e iremos a donde nos lleve.- Por el bien de la causa.

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