Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Auxilio señor presidente

Por: Luciano Blanco González

30/08/2019

alcalorpolitico.com

Mientras los exquisitos lectores urbanos recrean su morbo en la estruendosa ola de violencia que azota al país, en el campo veracruzano miles de ganaderos y de agricultores se encuentran angustiados por los tremendos efectos de una de las peores sequías que durante décadas no habíamos padecido.
 
Los ganaderos, -grandes y pequeños- sufren grandes pérdidas por la mortandad de ganado que se está dado por todas partes, a quienes mejor les va rematan vacas y toros, becerros y novillonas al por mayor, antes de que se mueran de sed o de hambre, todos corren en busca de los compradores para ofrecerles su ganado, a veces el precio y el pago es lo que menos importa pues si es necesario fiarlo así se hace, por la esperanza de cobrarlo algún día.
 
La ganadería huasteca después de este evento quedará sumamente diezmada, algunos potreros quedaran vacíos, es posible que se tengan que renovar los hatos con razas más resistentes, pero seguirán adelante, el ganadero es un hombre aferrado a su vocación y ninguna plaga o catástrofe detendrá su ímpetu, ahorita están agüitados pero la experiencia les servirá para fortalecer su indómita disposición de rancheros a toda prueba.
 
Nadie del gobierno, que se sepa, se ha acercado a ofrecerles el esperado apoyo de antaño, con tiempo advertimos de la posibilidad de esta contingencia y reclamamos medidas preventivas para mitigar el desastre, mínimo pacas de zacate, sacos de alimento, pipas, apoyo con bombas, carretillas, picos y palas para limpiar los pozos existentes, ya sea subsidiado o a crédito.
 
Son cientos de pueblos y comunidades que cuentan con escasísima provisión de agua, lo que podría exponer a sus pobladores a graves riesgos sanitarios y de salud, no hay agua para preparar los alimentos, para bañarse o para lavar la ropa, los pozos artesanales, los de cubeta, la mayoría se han secado, no se diga los arroyuelos y las rayas de agua, esas que rugen cuando nos bendice la tempestad. Porque es cierta la formula ancestral de los abuelos. Lo que abunda en un tiempo, escasea en otro.
 
La huasteca tiene el gran problema de que sus tierras son arcillosas y flexibles, de tal manera que cuenta con muy escasos humedales a flor de tierra, por lo que es necesaria la construcción de pozos profundos - cientos de metros- para paliar el problema en estas épocas de crisis por la escasez del vital líquido.
 
Pero consideramos que el gobierno en todas sus instancias debe de asumir su responsabilidad y liderazgo en esta materia para garantizar, entre otras cosas, el abasto y suministro de este elemento estratégico para la salud y el desarrollo de sus gobernados.
 
En efecto el gobierno no puede hacer llover, no depende de su voluntad, pero puede buscar la solución adecuada, ahí están los ingenieros y técnicos para elaborar y desarrollar proyectos viables en este Estado en donde abunda el agua y lo que sobra es la incapacidad para retenerla y distribuirla durante todo el año tanto para el consumo humano como para el desarrollo agrícola y ganadero.
 
Esperar a que la naturaleza nos comprenda y nos apoye enviando las aguas cuando las necesitamos, es una mentalidad que debe de encajonarse en los museos, el gobierno debe de asumir su responsabilidad de manera inmediata, no tan solo antes de que ocurran los eventos climatológicos que nos mantienen mirando el cielo para ver si hay nubes, divisar la repentina luminosidad de un relámpago o el estruendo de un trueno, esto sería un generoso consuelo en estos días de abotagantes y bochornosos calores. Pero antes, durante y después de los eventos el gobierno debe de estar alerta con programas de respuesta eficientes y satisfactorios.
 
Acá el campesino resiste con ese carácter y esa fuerza con que se forja diariamente, exponiendo sus lomos a los candentes rayos del sol, sudoroso, machete en mano, expresa cuando ve los irreparables estragos de la sequía sobre su ahora lánguido sembradío, ¡ya nos llevó la chingada! los maizales crecieron pero no les llovió suficiente ni a tiempo, floreo, algunas plantas alcanzaron a soltar los jilotes pero apuradamente planta y hojas solo sirven para forraje.
 
No sabemos si el programa substituto de Procampo contemple, como anteriormente, la estrategia de apoyar a los campesinos con el justo pago de su trabajo en las cosechas perdidas, porque a estas alturas los técnicos agropecuarios y comisionados ya levantaban los censos de los productores afectados con lo que el campesino recuperaba algo para sobrevivir.
 
El FONDEN no se ha hecho presente en esta parte de Veracruz, desafortunadamente no somos el aparador nacional, como la capital de la república, en donde sus políticos para lucirse y exhibir su interesada solidaridad, destinan miles de millones de pesos para apoyar a víctimas de catástrofes como terremotos o temblores. Ni tampoco somos el centro del Estado en donde por una inundación, corren las autoridades con todos los apoyos para tomarse la foto junto a los esforzados soldados, que son quienes realmente trabajan en aquellas operaciones de salvamento.
 
Veracruz, como lo anunció el señor gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, el 3 de junio pasado, cuenta con un seguro en contra de desastres naturales, no conocemos con amplitud la cobertura que cubre este seguro, pero en aquella ocasión se informó que era para proteger la vida de los veracruzanos y la infraestructura de Veracruz.
 
Pero si se trata de El Fondo de Desastres Naturales.- FONDEN.- a cargo de la Secretaría de Gobernación, el cual tiene por objeto proporcionar suministros de auxilio y asistencia ante situaciones de emergencia y de desastre, para responder de manera inmediata y oportuna a las necesidades urgentes para la protección de la vida y la salud de la población, generadas ante la inminencia, la alta probabilidad u ocurrencia de un fenómeno natural perturbador, tampoco ha volteado a vernos.
 
En fin, como dijo el gobernador, Cuitláhuac García, en su toma de protesta, no hay mal que dure 100 años, ni pueblo que lo resista. Y este mal tiempo está por irse, la canícula ya concluyó y la luna nueva, la reina de las aguas, la madre de las mareas, la luna nueva llega precisamente hoy y según los lectores del conejo, con mucho agua, aunque el año pasado abrió la temporada hasta el 11 de septiembre, ojalá y los augurios tengan razón y pronto nos llegue el remedio y la salvación.
 
Es urgente señor gobernador su solidaridad con los productores agropecuarios en el norte, pero también en el resto del estado, de donde también se reportan graves afectaciones en este sector, usted sabe lo que tiene que hacer, pero es necesario que toque todas las puertas de los altos funcionarios de la federación encargados de atender las necesidades y destino de los hombres del campo, ¿en dónde está el Programa de Atención de Contingencias Climatológicas a cargo de la antigua SAGARPA?. Tampoco lo sabemos, quizás exista anémico de presupuesto, devorado por la austeridad.
 
Pero en este asunto de suma importancia para la subsistencia de miles de familias rurales, usted tendrá la sensibilidad para hacerle sentir al señor presidente, Andrés Manuel López Obrador - precisamente hoy en Papantla- del justo reclamo de los laboriosos trabajadores del campo, a quienes también hay que tenderles la mano porque de ellos emergió el voto incondicional de fe y esperanza en el cambio verdadero y ahora requieren de su benévolo y generoso apoyo.- Por el bien de la causa.
 
[email protected]

Columnas recientes