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Columnas y artículos de opinión

Ejército popular para defender y apoyar a López Obrador

Por: Luciano Blanco González

06/09/2019

alcalorpolitico.com

Acosado el régimen de la Cuarta Transformación por una ola inacabable de provocadores que han surgido por todos lados, con exigencias a veces fundadas y a veces absurdas, no se ve para cuando puedan parar las manifestaciones, bloqueo de carreteras y edificios que irritan a la población trabajadora que requiere de fluidez en las vías de comunicación y de accesos cómodos en las instalaciones oficiales.
 
El gobierno federal a pesar de los buenos propósitos y del interés por servir de manera inmediata y diligente.- como lo marca la norma presidencial.- a quienes requieren de los servicios públicos es víctima constante de señalamientos infundados que surgen de los enemigos del presidente, que a su decir, solo buscan desprestigiarlo, Dolidos porque ya no cuentan las influencias, los compadrazgos y el amiguismo, o el corruptor dinero para comprar favores e impunidad judicial, por ello pretenden debilitar al sistema, golpeándolo a tuitazos y periodicazos, tratando de endilgarle la imagen de torpe e incapaz. Por fortuna existe el pueblo sabio que apasionadamente lo limpia de cualquier calumnia que se le pueda arrojar y cada golpe que le es arrojado lo fortalece aun más, porque saben de su inteligencia y de su honestidad.
 
Esta actitud popular de apoyo le da fuerza y convicción al primer mandatario para seguir desarrollando su proyecto de gobierno, seguro de que su meta es clara y que se ha de alcanzar sin importar las infamias que se difunden contra su gobierno.
 
Es posible que pronto veamos en las calles y caminos del territorio nacional, a las masas proletarias beneficiarias del bienestar, organizadas en brigadas de mexicanos uniformados con camisas formando un gran ejército popular en apoyo y defensa del Presidente, el cual los ha hecho inmensamente felices, y el cual les pertenece, por eso lo quieren y lo cuidan a donde quiera que él va.
 
Es más, le ayudan más que sus propios funcionarios a quienes tiene que corregir públicamente por los disparates que dicen y hacen o reprender a sus compañeros de partido por desviar y torcer los fines y principios que inspiran al mandatario.
 
Preparémonos, pronto el pueblo pasará espontáneamente de su actitud silenciosa, tolerante y pacífica a la condena pública de los guerreros de la derecha, empecinados en combatir los programas sociales del bienestar, saldrán de sus casas en las colonias y en los ranchos, saldrán los trabajadores de las fabricas, ya no solo arropados e identificados con las típicas gorras, sino también con las playeras y las camisas con logos patrióticos, condenando a quienes denuestan el cambio que tanto ha afectado a las clases pudientes que lucha por conquistar lo perdido o conservar lo que tienen mediante el mañoso uso publicitario de calumnias y vitoreando frenéticamente, el honor, de estar con López Obrador.
 
Pero es indudable que flota en el ambiente una espesa idea de orfandad en toda la población que se siente débil y cruelmente expuesta cuando ve a sus máximos protectores, el Ejército, la Marina y las fuerzas armadas sometidas a una vergonzante disciplina de indigna tolerancia, que raya en el abuso del pueblo malo, ese que grita, que ofende, que garrotea, que repliega a nuestros defensores con soeces alaridos y pedradas, ese pueblo malo que pone oídos sordos a las palabras evangelizadoras del Presidente, casi rogándoles a los malandros que se porten bien y que abandonen el mal camino, cuyo eco resuena vacío como las campanas de las iglesias, para el que quiera ir a misa vaya y el que no, pues que no vaya y lo más grave de las consecuencias de sus llamados, es que parecen mensajes incitadores, pues ante el temor de actuar, para que al gobierno no lo califiquen de represor, parece que sus palabras llevaran el mensaje tácito a los delincuentes del orden común y de la delincuencia organizada, de que pueden continuar con sus desmanes porque finalmente no pasa nada.
 
Cualquiera pensaría que el régimen ya pactó con los grandes grupos de la droga, libertad para que siembren, comercialicen y trafiquen con protección y libertad a cambio de no utilizar la violencia entre ellos mismos, en contra de la población o en contra de las fuerzas armadas, ese parecería el camino más fácil para construir la paz, esa bendita paz que subrayada con el me canso ganso fue prometida y parecía tan fácil, ahora la violencia y la inseguridad no tan solo sigue igual sino que ha empeorado, ello explicaría el por qué ya no hay detenciones de grandes jefes y cabecillas de esas organizaciones, pero si hubiera pacto, no se darían los hechos sangrientos que se dan en todo el territorio nacional o es que en los territorios en donde no han pactado los gobernantes, como en Veracruz y la Ciudad de México, es en donde más se ha agudizado la violencia.
 
Con pacto o sin él, la óptica presidencial debe de cambiar, no se debe de confundir el uso legítimo de la fuerza con su uso arbitrario, cuando menos ya se debe de detener a los agresores que infraganti violentan y resisten a la autoridad y aun alegan vulneración a sus derechos humanos y ponerlos a disposición de la autoridad para que sean juzgados y castigados, se debe de permitir a nuestras fuerzas armadas el uso legítimo de la fuerza para ejercer el derecho a la defensa personal y de su honor, ello sería en principio un buen signo de que no se está protegiendo a la delincuencia. Porque ¡verdad que no les tenemos miedo!
 
Si Andrés Manuel estaba dispuesto a soltar a los demonios en caso de un fraude, pues ahora para proteger a la población que suelte a las fuerzas armadas, la gobernabilidad y el imponer la ley y el orden no constituyen un signo de dictadura, más bien es un signo de fortaleza institucional y de un sólido Estado de Derecho.
 
En este marco de antecedentes vale la pena citar el reconocimiento pleno a las fuerzas de seguridad publica en el estado, que ante un malestar generalizado por manifestantes en la carretera Xalapa –Veracruz obstaculizando el libre tránsito al que todos los mexicanos tenemos derecho, personal de esa dependencia primero dialogó con los inconformes, solicitándoles que por favor desalojaran la carretera y que su movimiento lo podían seguir sin perjudicar a los demás, no fue posible la disuasión y utilizaron el último recurso que es el de proceder a desalojar.
 
Duele, pero no había otra salida, la gente estuvo de acuerdo y felicitó al gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, por la forma legítima de restablecer el goce de la libertad de tránsito para todos los veracruzanos.
 
A propósito de Veracruz y de la impartición de justicia, por fin La comisión permanente de la Legislatura del Estado, presidida por el diputado José Manuel Pozos Castro, se decidió a remediar la grave situación que se estaba viviendo en materia de procuración de justicia al motivar y acordar la separación temporal del Fiscal General del Estado, quien apoyado en una mal interpretada autonomía, pretendía caminar solo sobre este importante eje del estado.
 
Autonomía en el poder público no es libertad e independencia absoluta si la enmarcamos en la teoría de la división de poderes, en el engranaje no debe de ser un obstáculo, sino parte de una cadena de transmisión que se complementa y coordina como parte de un todo, pero todos los órganos están controlados por otro órgano como un contrapeso perfecto, que equilibra y produce un balance que en las leyes de la física se ubicaría en el justo medio.
 
Cómo vamos a tolerar en un puesto tan importante a un personaje que no cuenta con los exámenes de confianza y la consabida certificación para permanecer en el puesto cuando se sospecha que quien fuera fiscal tenía relaciones con la delincuencia y archivaba denuncias graves por tratarse de sus amigos a quienes brindaba protección e impunidad.
 
El nombramiento de una encargada provisional y ojalá definitiva de la Fiscalía General del Estado es un gran acierto, en nadie mejor pudo haber recaído que en la licenciada Verónica Hernández Giadáns, ella si es veracruzana de sangre, muy arraigada en las hechiceras tierras de los Tuxtlas, ella no es arribista, ni arrimada en estos lares, ella nació aquí en este estado, sabe de nuestras costumbres de nuestras tradiciones, de nuestras familias y hará el mayor esfuerzo por cumplirle a los Veracruzanos en su infinito deseo de justicia, entregándoles buenos resultados, porque ella es una mujer muy sensible a la verdad, a la honestidad y a la justicia que asimiló en la universidad con quien tiene el compromiso de que su Alma Mater y sus compañeros se sientan orgullosos de ella y desde luego, a la formación ética que desde los primeros tiempos le inculcó su padre, un viejo y honorable Notario Público, don Diego Hernández Medina y siempre bien aconsejada por su madre la señora Giadáns.
 
De Verónica esperamos lo mejor, ella es una mujer comprometida con su estado, con la sociedad y consigo misma que pondrá muy en alto al notariado veracruzano, como lo está haciendo la también notario, doña Olga Sánchez Cordero de quien se reconoció su influencia para que el señor Presidente, en un discurso mañanero, reconociera la importancia y la trascendencia de la ley, al aconsejar, que esta no se torciera por intereses personales refiriéndose a la modificación que al reglamento del Senado pretendían hacer sus compañeros de partido, para permanecer en la presidencia de la Cámara y también a pronunciarse en contra de la Ley Bonilla, en Baja California, con la que querían ampliarle el periodo al gobernador electo.
 
A la nueva Fiscal no hay que cuestionarla, hay que brindarle toda la confianza y todo el apoyo, con ella se avizora que al fin se acaba el maltrato a las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, tengan la seguridad que a quienes se sentían impunes y protegidos se les va a aparecer el diablo con carita de ángel, se desempolvarán muchas investigaciones que ya estaban archivadas, se ejecutaran cientos de órdenes de aprehensión guardadas en el escritorio y se reabrirán carpetas que no procedieron. Por el bien de la causa.

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