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Columnas y artículos de opinión

Ese es el camino

Por: Luciano Blanco González

11/10/2019

alcalorpolitico.com

Muy preocupante es la situación de ingobernabilidad que vive el país, como consecuencia de la falta de autoridad y mando de quien debe de ejercerlos como obligación constitucional y que, lejos de hacerlo se mofa de quienes le exigen, le ruegan, le suplican que ya actúe y que ponga orden.
 
Impotencia y coraje deben de haber experimentado los comerciantes del centro histórico de la Ciudad de México, cuando recientemente vieron como decenas de vándalos encapuchados, armados de palos, piedras y bombas Molotov, destruían y saqueaban impunemente sus negocios, poniendo en riesgo inclusive su propia seguridad, pues si la policía no los obstruía de alguna manera, seguro que los propietarios corrieron a refugiarse al rincón más alejado para protegerse, llorar su rabia y ahogar su miedo.
 
Mientras, como si no hubiera ley que aplicar, ni fuerza de seguridad capaz de someterlos, la Jefa de Gobierno de aquella ciudad se limitó a fingir que estaba preocupada por lo que estaba previsto que iba a suceder, inventando un ridículo cinturón de seguridad, para que sus aliados, sus amigos, sus conocidos, sus golpeadores profesionales que usa en cada manifestación de protesta para ahogarlas o para distraer la atención pública, según convenga, pudieran actuar y derramar su odio al sistema capitalista que en esa área metropolitana es derroche de lujo y confort.
 
Mediante estos grupos anarquistas se cumple el propósito de destruir los rescoldos de la cultura sobre los que se edificó la vieja sociedad de explotación, por eso se lapidan los monumentos históricos que dan testimonio de los derroches de una sociedad aristocrática, cuyo propósito era el recreo por lo exquisito.
 
Cínica y celebrando lo que Claudia Sheinbaum debe de considerar una gracia, ni tarda ni perezosa se atrevió a evaluar los resultados de la catástrofe como todo un éxito, claro que su propósito destructivo fue un éxito, además de que puso las bases para que los desmanes continúen y se desperdiguen por toda la nación, y pronto podremos tener y sentir los nocivos efectos de este virus maligno que, de hecho, ya lo vivimos con cientos de encapuchados que van más allá, incendiando locales comerciales y cometiendo otros ofensivos desmanes en contra de la propiedad privada.
 
Por ello estamos en las puertas de la anarquía, porque desde el inicio del sexenio, con un bloqueo de trenes en Michoacán por parte de los maestros de la CNTE, afectando a miles de productores y a decenas de pobladores que carecieron de transporte, a nadie del gobierno importaron los daños patrimoniales, el resultado fue también un éxito pues los protestantes obtuvieron pingues ganancias ya que el gobierno otorgó a sus aliados todas las prestaciones reclamadas y pagos extraordinarios por millones de pesos.
 
Igual sucedió en la frontera, con un movimiento dirigido y arbitrado por funcionarios de gobierno para incrementar los salarios y con ello, dar gusto a las exigencias de los vecinos del norte, que atribuyen a la mano de obra barata el motivo de que sus inversionistas vengan al país para disminuir los costos de producción.
 
Se ha roto el orden por conveniencias políticas inspiradas en el control y en el poder, no se explica de otra manera el movimiento de los alumnos de la Escuela Normal de Tenería, a quienes sus maestros de la CNTE les han enseñado que el camino de la petición respetuosa, a que tenemos derecho todos los mexicanos, no funciona, que al gobierno para que reaccione hay que presionarlo y, por ello, secuestraron a 72 trabajadores y más de 90 autobuses, así es como ellos obtuvieron mediante un diálogo obsequioso sus plazas y todo lo que solicitaban, los daños a los propietarios, a los usuarios y a los trabajadores es lo de menos, nuestro Presidente celebró que el problema se resolvió con el diálogo. Nos está enseñando que ese es el camino.
 
En México ahora el triunfo de un movimiento social no depende de que se tenga razón o no, depende de la filiación de los involucrados, por ejemplo el triunfo del movimiento de los taxistas en la metrópoli se debió a que los peticionarios son los seguidores y simpatizantes de la jefa de gobierno, que no tuvo empacho en pactar con sus aliados siendo un éxito el movimiento al que se le brindó diálogo y atención, a pesar de que solo fueron aproximadamente 400 los que fueron a manifestarse al Ángel de la Independencia, a pesar de que en número son aproximadamente 60 mil taxis los que circulan en la ozonada ciudad.
 
No sean los universitarios, los libre pensadores, los de las ideas universales, los siempre insurrectos y rebeldes que entienden el valor de la investigación científica, los que siempre van adelante en toda sociedad porque son capaces de interpretar y diseñar el futuro, los que saben que el futuro de este país gravita en la preparación de excelencia que ahora se atreven a solicitar un incremento en su presupuesto para equipar sus laboratorios e instalaciones y salvar nueve universidades que se encuentran en quiebra, la respuesta categórica es ¡no!.
 
Ellos están calificados de chantajistas y están amenazados de que no van a obtener un centavo, aunque paralicen el país, será en serio la posición presidencial o será una reacción visceral porque ellos no son aliados y no han sido sometidos, sea cual sea la razón verdaderamente sorprende, a los universitarios no se les habla así, de manera tan despectiva y arrogante, el conocimiento no merece desprecio, merece decoro y forma, esta respuesta puede obedecer a un propósito obscuro o se quiera crear un caos nacional y se espere una reacción generalizada de la docencia y del estudiantado que desquicien a la ya perturbada nación.
 
Los universitarios tienen la razón, aunque se argumente austeridad o ahorro, aunque se alegue que en sus administraciones hay corrupción mientras no se compruebe lo contrario. Recordemos.
 
La universidad no son las aulas solamente, como cualquiera que no sea observador podría pensar, La Universidad es el corazón del pueblo, ahí está la esperanza de un buen futuro para todos y cuando ese avispero se alborota la nación se incendia.
 
Por eso estamos orgullosos de vivir en Veracruz, por ser un Estado en donde se aplica el derecho y en donde sus habitantes vivimos en un ambiente de respeto a las libertades, en donde fifís y proletarios somos iguales, sin que nadie nos agreda o existan distingos en el trato, en donde para garantizar la libertad de tránsito se impone la ley.
 
Los ciudadanos somos, por lo general, alérgicos a la autoridad y a su temible cara, la policía, pero en nuestro terruño las fuerzas de seguridad actúan, ya quisiera el Presidente que su Guardia Nacional se pareciera tantito a los guardias locales que, a pesar de los frenos y las limitaciones que se les impone, se juegan la vida cuando hay que hacerlo frente a la delincuencia.
 
Por eso molestan los incisivos ataques sistemáticos, orquestados quien sabe en dónde, pretendiendo exhibir negativamente la imagen del Gobernador, hay quienes lo quisieran golpeador e inmoral como el de Puebla o dicharachero y retador como el de Chihuahua o Bronco como el de Nuevo León, que mantienen a su población dividida y en conflicto de por siempre y para ello gastan inútilmente el dinero, el tiempo, los espacios y la tinta.
 
Al Gobernador le estorban los malos colaboradores que no atienden suficientemente sus responsabilidades y que además él no escogió, sino que se los impusieron para controlarlo y desarrollar un plan de penetración política tendiente al dominio total de la población en materia electoral, pero se respira en el ambiente que ahora estos están coludidos para removerlo y que sus padrinos o la ambiciosa y gran madrina venga a sustituirlo.
 
El Gobernador es paciente y debe de saber que el puesto es producto de su largo trabajo político, más que todo el desarrollado por quienes sueñan con remplazarlo, y este debe de ser respetado, no debe de olvidar que luchó para ocupar el puesto que detenta con valiosas y poderosas opciones y el elegido fue él, ahí lo puso el pueblo y el pueblo lo va a sostener, no hablemos de obras porque estas se hacen ahora sin alharacas, pero ahí van creciendo, a lo mejor muchas no se ven porque no son de relumbrón.
 
Nadie debe de perder de vista que el gobernador, Cuitlahuac García Jiménez, ya está superando la etapa de la novatez de la que muchos se aprovecharon, endosándole pleitos personales que ni siquiera eran de él y aconsejándole procedimientos innecesarios para el nombramiento y remoción de funcionarios.
 
Sufrió de mala gana a los funcionarios heredados del gobierno pasado y tuvo la paciencia de esperar a sabiendas de que funcionarios como Jorge Winckler y marcos Even, en la Fiscalía General, caerían por su propio peso como sucedió al descuidar los requisitos necesarios para fungir con la representación que ostentaban.
 
El Tribunal Superior de Justicia, encabezado por su Titular Edel Álvarez Peña, adoptó el papel apolítico que le toca desempeñar en la división de poderes, adecuándose al nuevo marco diseñado por la Cuarta Transformación, profundizando su actuar en temas de apertura, honestidad, transparencia, verticalidad y colaboración.
 
En donde todavía se ven verdes las manzanas es en el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa en donde se observa un bajo rendimiento de trabajo y un gasto estratosférico, que no se justifica y cuyo actuar debe de revisarse.
 
Por cierto, felicidades a la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados que por primera vez ventila públicamente el procedimiento de selección de los aspirantes a cubrir las trece magistraturas vacantes en el Tribunal Superior de Justicia, en la lista figuran mujeres (nueve) los nombrados son: Bertha Inés Chávez Méndez; Claudia Reséndiz Aguilar; Graciela Patricia Berlín Mendoza; Denisse de los Ángeles Uribe Obregón; Florencia Cruz Hernández; Isabel Inés Romero Cruz. María del Socorro Hernández Cadena; Rosalba Hernández Hernández; Sofía Martínez Huerta; y hombres (cuatro) Adolfo Cortés Veneroso; Cándido Nicanor Rivera; Esteban Martínez Vázquez y Sergio Jiménez Maraboto.
 
Todos ellos profesionistas de mucho honor con reconocida capacidad jurídica de los que pronto destacarán una serie de defectitos y pasado desconocido con la intención de sacudir el árbol y derrumbarlos, pero eso es lo de menos ya que con el ejemplo nacional las causas graves no existen para dejar de ser y tampoco para ser (contrario sensu).
 
Finalmente, debemos de hacer votos para seguir viviendo en nuestro Estado en un ambiente de paz y de armonía social como hasta ahora, en donde nuestros derechos están garantizados y esperar que al señor Presidente no se le desborde la olla de grillos, que agitan por todas partes causando intranquilidad y desasosiego. Es momento de poner orden y detener, por salud, la peligrosa anarquía que nos sumiría en un ambiente de desconfianza y miedo que destruiría todo lo hasta ahora edificado.- Por el bien de la causa.
 
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