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Columnas y artículos de opinión

Vamos adelante

Por: Luciano Blanco González

24/09/2021

alcalorpolitico.com

El país, a pesar de todos los temas contradictorios y altamente polémicos, avanza. No con el ritmo y a la velocidad que lo percibíamos hasta antes del ascenso al poder de la cuarta transformación, pero tampoco ni nos hemos atascado y mucho menos hemos retrocedido.

La razón fundamental, podría pensarse, es la de que ahora el gasto público se aplica de distinta manera, si antes avanzábamos en darle a la infraestructura una importancia especial, construyendo grandes obras que nos colocaban con su relumbrón, como una potencia comercial y competitiva en todos los ámbitos.

Si bien es cierto que con ello se generaba una continua bolsa de empleo, también sucedía que el consumo estaba limitado a una capa social trabajadora que, dentro de lo informal, era minoritaria junto a otra sumamente privilegiada, cuyo modo de vida era ofensivo para un estrato que carecía de todo.



Millones de hogares sin comida en la mesa y miles de lujosos automóviles último modelo transitando por las grandes avenidas, los juniors hijos de líderes obreros, políticos y de empresarios millonarios estrenando yates y avionetas, presumiendo en las marquesinas sus amantes en turno y balconeándose en las revistas de la high life, nuestros empresarios presumiendo su posición económica en las revistas de clase mundial que los destacaba como los hombres más ricos del planeta.

Cómo los extrañamos con sus trajes y maquillaje de maniquí, con sus sonrisas triunfalistas en las páginas de sociales del brazo de preciosas modelos o posando en boda reciente con distinguidas y hermosas artistas famosas, que para vestirlas se requiere una fortuna, como la que invertían en la compra de grandes mansiones en los paraísos del extranjero.

En dónde se encuentran ahora todos los dilapidadores de la riqueza nacional que se paseaban por el planeta apantallando al mundo con la riqueza mexicana, la respuesta la vemos todos los días en la prensa y en la televisión, se encuentran temblando, muy molestos con un amparo en la mano o huyendo por las revisiones fiscales y las auditorías que Hacienda les hace para recuperar los impuestos que, con la complacencia oficial, evadieron y dejaron de pagar durante años, o tronándose los dedos por temor a que sus concesiones mineras, aduanales, transportistas, carreteras de peaje, del espectro aéreo para transmitir las señales de internet, radio, televisión o las concesiones territoriales de las mejores áreas turísticas les sean canceladas.



Estos depredadores de ayer ahora están con un nudo en la garganta, temen que sus permisos de importación de mercancías sean revisados y cancelados, que los permisos de pesca no les sean concedidos, que sus negocios sean intervenidos por alterar precios y tarifas.

Tienen miedo de caer en los supuestos de fraude, porque saben que en muchas ocasiones no cumplieron con las especificaciones de obra que en el pasado, para ganarse unos pesos más, no cumplieron, que alteraron precios, que utilizaron materiales de mala calidad, o que compraron facturas apócrifas, esos no duermen o de plano ya están en el extranjero o en algún lugar de México agazapados, casi escondidos.

De esta terrible guillotina del SAT y de la Unidad de Inteligencia Financiera, nadie que no sea honrado se salva, es ocioso hablar de los grandes empresarios supuestamente consentidos y protegidos del Presidente que se sentían y que creíamos odiosamente inmunes por la amistad y por el trato que les ha brindado el Presidente a unos como consejeros, a otros como aliados a quienes ha sentado en su mesa. La gran sorpresa son las órdenes de aprehensión giradas por la Fiscalía General de la Republica y por los juicios que por evasión fiscal se les sigue en el Tribunal Fiscal de la Federación, para obligarlos a resarcir los daños que han causado a la hacienda pública a quien, de no pagarle lo debido, seguramente procederá a la incautación y remate de los bienes de esos malos mexicanos.



Estas medidas, incomodas pero necesarias, le han permitido al gobierno recuperar miles de millones de pesos que no ingresaban a las arcas de la nación en perjuicio de todos los mexicanos, pues el dinero público, escaso por el saqueo y por la evasión, se utilizaba para la realización de la infraestructura y la prestación de servicios públicos necesarios pero que eran mochados de alguna manera, se dice así porque, salvo excepciones, hasta ahora de la corrupción no se han dado pruebas contundentes de su existencia masiva excepto en lo fiscal.

Pero es de reconocer que el temible SAT, no ha perseguido hasta ahora a los pequeños y medianos contribuyentes que pagan puntualmente sus impuestos, no sabemos que los esté persiguiendo o exprimiendo, la batida no es contra ellos que, por ahora, trabajan y producen en paz, eso sí cumpliendo lo más posible para evitar sanciones y visitas incomodas de esa dependencia

Tenemos que aceptar que la política económica y la distribución del gasto ha sido eficiente, el mercado y la actividad económica no han caído a pesar del desempleo, porque los miles de millones de pesos que se distribuyen a millones de beneficiarios, vía programas del bienestar a los estudiantes becarios, a los integrantes de Sembrando Vida, las pensiones a los adultos mayores, a los jóvenes que construyen el futuro, a los discapacitados, permite que haya una actividad permanente. El changarrero vende, la tienda, el almacén venden, el taxista, el mecánico, el taquero, el farmaceuta, las tiendas de crédito, el rentero, los Oxxos, los depósitos, a todos llega el generoso óbolo presidencial, manteniendo un constante movimiento del dinero.



Qué pasaría si esos apoyos no llegaran. Habría hambre, descontento, estaríamos en una lamentable parálisis muy próxima al caos, aún hay hambre, a lo mejor un poco más, pero los apoyos sirven para evitar que la caldera truene, que el horno reviente, que el pueblo se desborde y entonces sí lo perderíamos todos, así no tenemos el acecho de rebeliones masivas, las que se dan son por otras causas. Es una estabilidad muy cara, pero la tenemos y gran parte de la población la disfruta, nos cuesta, pero tenemos que pagarla.

A propósito de caos, algo muy negativo está sucediendo acá en la zona norte, respecto a la entrega de los apoyos a los damnificados por el huracán Grace, a quienes si bien es cierto, que se les ha apoyado en una cantidad importante, también es cierto que hay una gran inconformidad por la forma selectiva y partidista con que se etiquetó a los beneficiarios apuntados en el censo de afectados hecho por la organización política de los Siervos de la Nación, que incluyeron, a decir de los afectados, a quienes no lo necesitaban e interpretan como un favoritismo criticable.

Esta situación provocó bloqueo de importantes vías de comunicación en la región de Poza Rica y de Papantla, cuyos habitantes fueron testigos de cientos de vehículos varados en las carreteras y una ciudadanía molesta por la falta de atención, hasta que seguramente tuvo que intervenir el señor gobernador Cuitlahuac García Jiménez, para que el responsable de este programa en el Estado, Don Manuel Huerta Ladrón de Guevara activara a sus subalternos para ordenar una inmediata y certera verificación de tal manera que ningún afectado quedara fuera como lo ordenó el señor Presidente.



Porque esto no ha sucedido en otros lugares siniestrados como Tabasco, en donde los miembros de las fuerzas armadas se encargaron de detectar y de inscribir en el censo a los afectados y esto fue tan meticuloso, que los reclamos fueron mínimos, la razón explicable sería que el Ejército no tiene partido y su personal es muy estricto en la aplicación de los protocolos.

No nos gustan los militares porque la mayoría carece del gesto cordial o condescendiente, pero hay que reconocer que en ellos hay eficiencia, mucha seriedad y respeto. Bueno mientras no tengan otras órdenes.

López Obrador, nuestro Presidente, se ha tenido que enfrentar a fenómenos económicos y sociales provocados, no sabemos si por la naturaleza o por la perversidad humana, como la pandemia del Covid, cuyas repercusiones han arrasado con gran parte de la población y con las costumbres de sociabilidad y convivencia que han dado al traste a la economía regional de las zonas turísticas, provocando una depresión cuya magnitud nos tendría hundidos de no ser por la fortaleza del pueblo que ha resistido y a quien le ha tocado sufrir las más tremendas inundaciones, que en años no se habían vivido, ahora se extraña el FONDEN, que siempre fue una esperanza de vida, el fideicomiso debió de ser mejorado en su operatividad, pero el centralismo fundado en la suprema razón de evitar desvíos de recursos hacia bolsillos de particulares, indujo a desaparecerlo y con ello derivó la responsabilidad administrativa directamente a la Presidencia de la República que tiene muchas funciones y se distrae en estos asuntos que deberían de ser competencia de los estados y municipios.



En fin, que los últimos acontecimientos en materia de relaciones exteriores y de migración nos entrampan cada día en temas nuevos, que México en busca de un nuevo rumbo ha hecho que se vuelvan temas de importancia mundial, pero más para nuestros vecinos del norte que nos tienen sujetos a sus caprichos, aunque se niegue en el discurso y se contradiga cruelmente en los dramáticos hechos con nuestros hermanos haitianos, para quienes parece la suerte comenzará a cambiar con el pase humanitario que les garantiza una estancia pacifica de 15 días en todo el país, de ahí para adelante que dios los agarre confesados, por lo pronto la vergüenza del mal trato infringido por nuestros agentes no se lavará dicen, ni con toda el agua de los océanos.

Por otra parte, los esfuerzos de México por romper las ataduras del gigante norteamericano del que históricamente hemos recibido los más oprobiosos agravios, resultan inútiles e infructuosos, pero eso si muy peligrosos, a pocos países les interesa hacer eco a México para desaparecer La OEA, pero eso sí, el intento es peligroso porque nos exponemos a que las fuerzas más reaccionarias de aquel país nos identifiquen con los países del bloque socialista y nos impongan drásticas sanciones económicas como aranceles, embargos y bloqueos. Cuando de comunistas, socialistas o algo parecido no tenemos nada, los revolucionarios se ríen de este ensayo político mexicano, pero es un buen pretexto para la codicia y voracidad gringa, Aliniemonos.-Por el bien de la causa.

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