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Columnas y artículos de opinión

No a la revocación de mandato

Por: Luciano Blanco González

01/10/2021

alcalorpolitico.com

Los luminosos destellos de la gran celebración por la consumación de la independencia, el desfile de grandes y controvertidas luminarias de la política Latinoamericana, el cariñoso saludo y felicitación de nuestro amigo Joe Biden, que nos llamó como el mejor amigo de su país, los Estados Unidos, nos llenan de regocijo y nos hacen olvidar los grandes y fundamentales problemas por los que transita diariamente nuestro querido México.

Mientras unos preparan la fiesta, otros se preparan para actuar y dar la gran sorpresa al público ávido de novedades, que espera impaciente la presencia de los protagonistas nerviosos que desarrollarán el contenido del guion estudiado minuciosamente para lograr la aprobación en el aplauso o en el abucheo de quienes se interesan en esos asuntos de novela.

Así es el teatro de la política, así se escribe el guion de los sobornos y de la corrupción de Odebrecht, desarrollado por nuestros políticos mexicanos para obtener contratos de obras millonarios, cuyo actor principal, Emilio Lozoya, un refinado y exquisito ladrón quien recibió, según su propia confesión, una enorme fortuna para engrosar sus cuentas bancarias, las de sus cómplices, amigos y familiares, para terminar descubierto y arrancado de su paraíso en el extranjero para venir a declamar un guion de delación política en contra de los adversarios históricos del autor de la novela, inspirado en desfacer los entuertos de la corrupción y recuperar aunque sea parte de lo mal habido.



Pero caramba, el autor es tan mal escritor, tan torpe, que los hechos no cuadran, tergiversa las fechas, altera los diálogos, confunde los lugares y hasta ahora más que novela parece cuento de misterios políticos, no detiene a nadie, no recupera un centavo, el autor material e intelectual reposa tranquilo en su casa, sus cómplices señalados y perseguidos se ríen y se mofan de sus verdugos y de culpables se exhiben como inocentes.

El señor Presidente es un hombre respetable por sus convicciones, puede equivocarse, puede cometer errores, pero todo se le perdona porque no anida en él la mala fe o la perversidad, desafortunadamente en su diario actuar parece asumir funciones que no le corresponden pero justamente reclama con ello una necesidad de actuar, no es fiscal, pero parece fiscal, no es legislador pero parece serlo, no es censor, pero actúa como tal y quienes se encargan de ejecutar sus ideas, se enredan y todo se les cae.

El Presidente proyecta causas, ideas, con ellas entusiasma, tiene la desventaja de ser poco negociador y un defecto o virtud que lo hacen único, le gusta mandar, es un mandón por ello da la impresión de ser impositivo y dueño de la verdad.



El insulto y la diatriba que diariamente arrojan sus detractores sobre él y su familia, parecen fortalecerlo en lugar de debilitarlo, sabe que lo agreden, porque él está defendiendo los intereses del pueblo, que sus pronunciamientos son en contra de aquellos que son contrarios al interés nacional y que en el pasado eran intocables aun cuando gozaban del rechazo popular.

Pero en muchas cosas se ha extralimitado, pareciera que está en contra de las mujeres y sus movimientos, parece como si estuviera en contra de la ciencia y los científicos, parece que estuviera en contra de la salud infantil, da la impresión de que desprecia a la clase media, refleja una gran preferencia por la milicia y una desconfianza a todos los niveles de la administración civil, desprecia a los periodistas que ejercen su libertad de expresión y critican a su gobierno pero muestra un cariño admirable hacia quienes lo adulan y le sirven desde sus diálogos por la mañana.

No obstante, a pesar de la amplia gama de contradicciones que surgen desde su palaciega mansión, el Presidente se muestra muy dispuesto a someterse a la consulta popular sobre revocación de mandato que, por disposición constitucional, producto de una reforma impulsada por él, se prepara para los primeros meses del 2022. (27 de marzo) tentativamente.



Este ejercicio insólito y absurdo en estos tiempos, por lo caro, inútil para su fin implícito que es la revocación, y por lo manipulable que es el proceso, solo serviría para sembrar un valioso ejemplo antecedente, para que ningún funcionario, gobernador o ayuntamiento de los estados o de los municipios se rehúse a imponerlo como norma en sus respectivos territorios de influencia, y como un arma en las manos del pueblo para frenar los impulsos caciquiles que aun imperan en esos niveles.

Ya hemos comentado que este ejercicio se inicia con la obtención de firmas que será a partir del 1 de noviembre hasta el día 15 de diciembre del 2021, previa convocatoria que promulgará el INE, como único organizador del proceso con exclusión de cualquier partido político o cualquier organización, dirigida a todos los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores y que para celebrarla, será necesario un mínimo de 2.7 millones de electores que deberán provenir de cuando menos 17 estados de la república.

La solicitud se hará mediante el uso de una aplicación (APP), instrumentada especialmente para tomar la fotografía de la credencial de elector por ambos lados y el instituto, mediante un mecanismo especial, validará la autenticidad de la solicitud en la inteligencia de que en este caso no habrá centros de inducción en que masivamente puedan concurrir los ciudadanos a solicitar su adhesión al proceso de revocación.



Pero esta no es el arma que están requiriendo los adversarios del Presidente, que saben muy bien que no lograrán motivar a los 37.5 millones para que concurran a las urnas y hacer vinculante el proceso, saben que su participación solo enriquecerá el poder de Andrés Manuel y que con ello le darán un motivo para que se burle de ellos todas las mañanas y también para que presuma el apoyo popular con que cuenta.

Bastará con que los morenistas no participen ni a favor ni en contra en las urnas para que el resultado sea nuevamente ridículo, como la anterior que pretendía enjuiciar a los ex presidentes, por eso más valdría que, como estrategia, se quedaran callados por ahora, aunque para el caso ya se inicio la sospechosa participación del FRENA (Frente Amplio Anti Amlo), cuyos líderes abandonaron hace un año una lucha que había crecido y era señera, lo hicieron sin ninguna explicación, inclusive desaparecieron de las redes, pero ahora agarran vuelo inspirados quien sabe por quién o por qué motivo.

En fin, que la consulta de revocación de mandato, puede ser motivo de una herida grave e incurable en el corazón de la oposición en México, que no tiene motivo visible y mucho menos fuerzas para jugar vencidas con López Obrador, que si no se han dado cuenta, los trae sufriendo por la calle de la amargura, sin oportunidad de rehacerse y crecer, cualquiera que sea el resultado de celebrarse será una poderosa vitamina para acrecentar el poder presidencial.



No tenemos dinero para gastar en algo cuyo resultado ya conocemos, los damnificados están exigiendo más apoyos en vivienda, en enseres, en trabajo, en el campo agrícola miles de productores claman ayuda, los migrantes desean campamentos y apoyos dignos, el programa del Bienestar debe de ampliarse para incluir a las famélicas familias, para las que no hay ni una despensa y así gastar 3 millones 700 mil pesos en la organización, más otros mil millones en el proceso de obtención de firmas es un dispendio que no tiene nombre y que resulta lesivo a la economía del país, cuyo objetivo es solo montar un innecesario escenario para supuestamente elevar a la gloria la comedia del teatro democrático de México. No a la consulta de revocación. Porque finalmente es una excelsa ratificación de mandato.- Por el bien de la causa.

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