21 de mayo de 2026
alcalorpolitico.com
Desde hace mucho lo vengo comentando con los míos, y la columna de este miércoles de Salvador García Soto en El Universal y en su cuenta de Facebook me lo ha recordado.
Con muchos de Morena que llegaron al poder en 2018 soy generacional y saben bien lo que digo. Aunque me formé en el área de Letras Españolas en Humanidades de la UV en Xalapa, coincidí con un nutrido grupo de jóvenes izquierdistas de entonces de otras carreras, bien intencionados unos, idealistas otros, soñadores unos más, fanáticos muchos, sectarios casi todos. La Revolución cubana estaba en su apogeo, la figura del Che Guevara, de moda, existía la URSS y era la gran enemiga de Estados Unidos lo que había dado pie a la Guerra Fría, el Muro de Berlín dividía Alemania, todavía había resabios de la crisis de los misiles en Cuba, que se generó cuando Estados Unidos descubrió bases de misiles nucleares de alcance medio, de origen soviético, en la isla, y entre los muchachos de aquella época había fanatismo o idolatría por Marx, por Lenin, por Mao, por Trotsky... en fin.
El mundo entonces se lo compartían el bloque soviético y Estados Unidos, y los norteamericanos hacían valer, a cualquier precio, aquella frase que atribuyen a James Monroe, pero que era del entonces secretario de Estado, John Quincy Adams: “América para los americanos” (1823), por lo cual no dejaban que entrara el comunismo al continente y combatían cualquier régimen que oliera a izquierda. Así, derrocaron el gobierno de Guatemala en 1954, apoyaron una invasión fallida a Cuba en 1961, invadieron la Republicana Dominicana en 1965, apoyaron la caída de Salvador Allende en Chile en 1973 e invadieron Granada en 1983. En México, aquellos jóvenes comunistas fueron perseguidos y muchos pagaron con su muerte.
Con cubanos y rusos en México, AMLO retó al Tío Sam
Tal vez porque confiaron o creyeron que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador iba a ser otra cosa, los norteamericanos lo dejaron llegar al poder en 2018. AMLO les salió respondón y prácticamente los retó. Trajo cuatro veces a México al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y le rindió todos los honores posibles, y en septiembre de 2023 invitó a desfilar un contingente de militares rusos por las calles de México. Le estaba y le estuvo jalando las barbas al Tío Sam, que hoy se la cobra cara. Con la llegada de Claudia Sheinbaum, ideológicamente no hubo cambio. Por lo que vivimos ahora, los norteamericanos no están dispuestos a tolerarlos más y harán cuanto puedan, eso creo y seguramente aquellos izquierdistas que han sido testigos de lo que he apuntado, para desestabilizar a Morena, sobre todo aprovechando la elección que viene en 2027.
Ahora, norteamericanos buscan acabar con Morena
Eso es lo que dice también en su columna Salvador García Soto, lo que para nada me extrañó. De su cuenta de Facebook copio tres párrafos de su columna “Serpientes y escaleras”:
“A estas alturas, para nadie es secreto que la maquinaria legal, de investigación y hasta el sistema judicial estadounidense, ya se echó a andar por órdenes del presidente Trump para convertir el combate a los narcos mexicanos y también a los políticos que los protegen y se asociaron con ellos, en una jugosa y rentable bandera electoral para la campaña del trumpismo en las próximas elecciones parlamentarias de noviembre de este año. Y el objetivo detrás del discurso de seguridad y protección para los estadounidenses, es también dañar y debilitar al partido Morena y al régimen que encabezan, por ser de las últimas fuerzas de izquierda, sino es que la última, que se le resisten y desafían la ideología ultraderechista que Trump está imponiendo a todo el continente y particularmente a los países de Latinoamérica.
“Y debilitar a Morena, para los intereses de Washington, pasa por hacerlo también con su líder y fundador, Andrés Manuel López Obrador, que ya salió de su ostracismo en Palenque para iniciar lo que él llama ‘la defensa de la soberanía’, con la presidenta Sheinbaum como su aliada incondicional.
“Por eso no es equivocado decir y advertir que en estos momentos, eso que llaman el ‘American Establishment’, y que conforman todas las agencias de seguridad que tiene bajo su mando el Departamento de Estado, la DEA, la CIA, el FBI, ICE,CBP, Homeland Security, la OFAC, entre otras instituciones estadounidenses, todas coordinadas por el todopoderoso secretario Marco Rubio, está enfocado en un solo objetivo: acabar con Morena como la fuerza política dominante en México”.
Zenyazen, vivo ejemplo de todo lo que no se debió haber hecho
Morena no se ha consolidado como partido y muchos de sus militantes, apenas tuvieron el poder, cayeron en lo mismo que tanto criticaron al PRI: en el abuso, en la corrupción (a ojos vista se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana), en las malas prácticas políticas, crearon feudos familiares entre los que se reparten cargos, hacen ostentación de sus lujos y un largo etcétera, pero, peor, pactaron con la delincuencia organizada. Para qué abundar en el caso de Sinaloa, de su exgobernador Rubén Rocha y varios coacusados más, porque es de todos conocido.
En Veracruz mismo hay ejemplos de lo que señalo, el más reciente, el del diputado federal Zenyazen Escobar García, envuelto en el escándalo por el estallido del conocido ya como yate del Bienestar. Buscó cómo deslindarse, sobre todo de la versión, sostenida por un reporte de la propia policía estatal, de que la embarcación era suya, gastó mucho dinero en medios inútilmente porque sufre de una grave crisis de credibilidad y nadie le creyó, pero también sin pensar que era tan sencillo que se aclarara todo, porque, de acuerdo al Artículo 21 de la Constitución, la Fiscalía General del Estado debió iniciar y debe tener una carpeta de investigación para determinar si hubo un posible delito y porque hubo cuatro lesionadas. ¿Ya se presentaron a declarar él y su hija?
Su escándalo aumenta el rechazo hacia Morena
Sin querer queriendo, se convirtió en un problema y en una preocupación para la gobernadora Rocío Nahle, la jefa política del morenismo en Veracruz, pues el escándalo aumentó el rechazo hacia su partido y alimentó el riesgo de que pierdan la elección el próximo año, cuyas consecuencias las pagaría ella, a lo que se suma la presión norteamericana. Pero lo del yate no es lo único. Su legado en el sexenio anterior es de escuelas olvidadas y obras inconclusas como el “Nido del Halcón”, pues no se debe olvidar que la obra se medio construyó a través de Espacios Educativos.
En Veracruz, y en el país, ser maestro dejó de ser sinónimo de estabilidad desde hace muchos años. Hoy, para miles de docentes, dar clases significa sobrevivir entre salarios raquíticos, escuelas abandonadas y promesas incumplidas. Sin embargo, para algunos políticos que surgieron precisamente del sector educativo, la historia fue completamente distinta: encontraron en el poder un auténtico pase VIP hacia la riqueza. El escándalo del yate no indigna únicamente por el accidente ocurrido, lo verdaderamente ofensivo es todo lo que simboliza.
El diputado, privilegiado de la nueva clase política
Lo del yate no representa sorpresa alguna para el medio periodístico veracruzano. Zenyazen se convirtió en el sexenio de Cuitláhuac García en uno de los perfiles más visibles de la llamada “nueva clase política” surgida al amparo del poder estatal. Lo mismo se le ha visto desplazarse en una motocicleta Harley Davidson de un millón de pesos que en un convoy de Suburbans que rondan los dos millones de pesos cada una, bienes que contrastan brutalmente con la realidad cotidiana de la mayoría de los trabajadores del sector educativo.
Cualquier maestro rural tendría que dedicar un siglo completo de su fuerza laboral para aspirar apenas a cubrir una fracción del costo de una embarcación como la siniestrada el fin de semana pasado. Mientras en las zonas rurales hay maestros que pagan de su bolsillo ventiladores, pintura, hojas o hasta el internet para sus alumnos, algunos exfuncionarios parecen vivir como reyes tropicales del Golfo de México.
En el sexenio de Cuitláhuac, de la austeridad a la opulencia
Realmente, el tema no sorprende. Durante el sexenio de Cuitláhuac, Veracruz vio nacer una nueva élite política que pasó del discurso de austeridad republicana a la opulencia descarada. Camionetas blindadas, convoyes de Suburbans, motocicletas Harley Davidson millonarias y ahora yates de lujo forman parte del paisaje de quienes llegaron prometiendo acabar con “los privilegios del pasado”. Terminamos cambiando a los ricos de siempre... por ricos nuevos.
El problema no es únicamente el lujo. Cada quien puede gastar su dinero en lo que quiera. El verdadero asunto es la brutal desconexión moral entre quienes administraron la educación pública y la realidad de miles de escuelas veracruzanas que literalmente se caen a pedazos. Basta recorrer cualquier comunidad serrana para entender el tamaño de la tragedia: Baños inservibles, techos colapsados, salones convertidos en hornos y estudiantes tomando clases en condiciones indignas.
Simboliza el fracaso moral de toda una generación política
Pero mientras eso ocurría, desde las oficinas del poder se impulsaban proyectos faraónicos como el “Nido del Halcón” o la remodelación del estadio Luis “Pirata” Fuente, obras multimillonarias vinculadas al aparato educativo estatal y rodeadas de cuestionamientos por sus costos inflados y su opacidad. En Veracruz parecía más urgente construir monumentos al ego político que reparar escuelas. Y ahí es donde el caso de Zenyazen deja de ser un simple escándalo en las redes sociales para convertirse en un símbolo del fracaso moral de toda una generación política.
Porque mientras miles de maestros hacían rifas para comprar ventiladores, algunos funcionarios construían una vida de magnates.
Porque mientras estudiantes tomaban clases bajo láminas, otros navegaban en embarcaciones de lujo.
Porque mientras el discurso oficial hablaba de transformación, la realidad mostró una vulgar reproducción de los viejos excesos del poder.
Cuitláhuac terminó democratizando los excesos
La narrativa posterior al incidente fluvial tampoco ayudó demasiado. Las explicaciones sobre la propiedad de la embarcación dejaron más dudas que certezas y abrieron nuevas preguntas sobre el nivel de cercanía entre ciertos personajes políticos y determinados privilegios económicos difíciles de ignorar. Y quizá ahí radique el verdadero daño. No en el yate. No en la fotografía. No en el accidente. El gran problema de la llamada transformación veracruzana, la de Cuitláhuac, es que prometió acabar con los excesos... y terminó democratizándolos.
También llama la atención la narrativa ofrecida tras el incidente, particularmente por los intentos de deslindar responsabilidades y explicar la propiedad de la embarcación. Las versiones difundidas dejaron más dudas que certezas y terminaron generando cuestionamientos adicionales sobre el entorno político y administrativo relacionado con el caso. La gobernadora Rocío Nahle, eso pienso, no debiera pasar por alto que en un intento desesperado, se le intentó de inmiscuir.
Veracruz atraviesa una profunda crisis social, educativa y económica. En ese contexto, la ostentación de ciertos servidores públicos no solo resulta ofensiva. También simboliza la enorme distancia entre la clase gobernante y la realidad que enfrenta la mayoría de los ciudadanos. Casos como el de Zenyazen alimentan el desencanto social y refuerzan la percepción de que el poder público, lejos de servir a la ciudadanía, continúa siendo utilizado por algunos como una plataforma de privilegio personal.
A mi juicio, por el bien de Veracruz este personaje no debiera ocupar nunca más un puesto público. Viéndolo desde el punto de vista del morenismo, además, socava las bases de un partido que trata de consolidarse, por lo que indirectamente se convierte en un aliado de los intentos de los norteamericanos de debilitar a su partido y acabar con él.
Con muchos de Morena que llegaron al poder en 2018 soy generacional y saben bien lo que digo. Aunque me formé en el área de Letras Españolas en Humanidades de la UV en Xalapa, coincidí con un nutrido grupo de jóvenes izquierdistas de entonces de otras carreras, bien intencionados unos, idealistas otros, soñadores unos más, fanáticos muchos, sectarios casi todos. La Revolución cubana estaba en su apogeo, la figura del Che Guevara, de moda, existía la URSS y era la gran enemiga de Estados Unidos lo que había dado pie a la Guerra Fría, el Muro de Berlín dividía Alemania, todavía había resabios de la crisis de los misiles en Cuba, que se generó cuando Estados Unidos descubrió bases de misiles nucleares de alcance medio, de origen soviético, en la isla, y entre los muchachos de aquella época había fanatismo o idolatría por Marx, por Lenin, por Mao, por Trotsky... en fin.
El mundo entonces se lo compartían el bloque soviético y Estados Unidos, y los norteamericanos hacían valer, a cualquier precio, aquella frase que atribuyen a James Monroe, pero que era del entonces secretario de Estado, John Quincy Adams: “América para los americanos” (1823), por lo cual no dejaban que entrara el comunismo al continente y combatían cualquier régimen que oliera a izquierda. Así, derrocaron el gobierno de Guatemala en 1954, apoyaron una invasión fallida a Cuba en 1961, invadieron la Republicana Dominicana en 1965, apoyaron la caída de Salvador Allende en Chile en 1973 e invadieron Granada en 1983. En México, aquellos jóvenes comunistas fueron perseguidos y muchos pagaron con su muerte.
Con cubanos y rusos en México, AMLO retó al Tío Sam
Tal vez porque confiaron o creyeron que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador iba a ser otra cosa, los norteamericanos lo dejaron llegar al poder en 2018. AMLO les salió respondón y prácticamente los retó. Trajo cuatro veces a México al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y le rindió todos los honores posibles, y en septiembre de 2023 invitó a desfilar un contingente de militares rusos por las calles de México. Le estaba y le estuvo jalando las barbas al Tío Sam, que hoy se la cobra cara. Con la llegada de Claudia Sheinbaum, ideológicamente no hubo cambio. Por lo que vivimos ahora, los norteamericanos no están dispuestos a tolerarlos más y harán cuanto puedan, eso creo y seguramente aquellos izquierdistas que han sido testigos de lo que he apuntado, para desestabilizar a Morena, sobre todo aprovechando la elección que viene en 2027.
Ahora, norteamericanos buscan acabar con Morena
Eso es lo que dice también en su columna Salvador García Soto, lo que para nada me extrañó. De su cuenta de Facebook copio tres párrafos de su columna “Serpientes y escaleras”:
“A estas alturas, para nadie es secreto que la maquinaria legal, de investigación y hasta el sistema judicial estadounidense, ya se echó a andar por órdenes del presidente Trump para convertir el combate a los narcos mexicanos y también a los políticos que los protegen y se asociaron con ellos, en una jugosa y rentable bandera electoral para la campaña del trumpismo en las próximas elecciones parlamentarias de noviembre de este año. Y el objetivo detrás del discurso de seguridad y protección para los estadounidenses, es también dañar y debilitar al partido Morena y al régimen que encabezan, por ser de las últimas fuerzas de izquierda, sino es que la última, que se le resisten y desafían la ideología ultraderechista que Trump está imponiendo a todo el continente y particularmente a los países de Latinoamérica.
“Y debilitar a Morena, para los intereses de Washington, pasa por hacerlo también con su líder y fundador, Andrés Manuel López Obrador, que ya salió de su ostracismo en Palenque para iniciar lo que él llama ‘la defensa de la soberanía’, con la presidenta Sheinbaum como su aliada incondicional.
“Por eso no es equivocado decir y advertir que en estos momentos, eso que llaman el ‘American Establishment’, y que conforman todas las agencias de seguridad que tiene bajo su mando el Departamento de Estado, la DEA, la CIA, el FBI, ICE,CBP, Homeland Security, la OFAC, entre otras instituciones estadounidenses, todas coordinadas por el todopoderoso secretario Marco Rubio, está enfocado en un solo objetivo: acabar con Morena como la fuerza política dominante en México”.
Zenyazen, vivo ejemplo de todo lo que no se debió haber hecho
Morena no se ha consolidado como partido y muchos de sus militantes, apenas tuvieron el poder, cayeron en lo mismo que tanto criticaron al PRI: en el abuso, en la corrupción (a ojos vista se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana), en las malas prácticas políticas, crearon feudos familiares entre los que se reparten cargos, hacen ostentación de sus lujos y un largo etcétera, pero, peor, pactaron con la delincuencia organizada. Para qué abundar en el caso de Sinaloa, de su exgobernador Rubén Rocha y varios coacusados más, porque es de todos conocido.
En Veracruz mismo hay ejemplos de lo que señalo, el más reciente, el del diputado federal Zenyazen Escobar García, envuelto en el escándalo por el estallido del conocido ya como yate del Bienestar. Buscó cómo deslindarse, sobre todo de la versión, sostenida por un reporte de la propia policía estatal, de que la embarcación era suya, gastó mucho dinero en medios inútilmente porque sufre de una grave crisis de credibilidad y nadie le creyó, pero también sin pensar que era tan sencillo que se aclarara todo, porque, de acuerdo al Artículo 21 de la Constitución, la Fiscalía General del Estado debió iniciar y debe tener una carpeta de investigación para determinar si hubo un posible delito y porque hubo cuatro lesionadas. ¿Ya se presentaron a declarar él y su hija?
Su escándalo aumenta el rechazo hacia Morena
Sin querer queriendo, se convirtió en un problema y en una preocupación para la gobernadora Rocío Nahle, la jefa política del morenismo en Veracruz, pues el escándalo aumentó el rechazo hacia su partido y alimentó el riesgo de que pierdan la elección el próximo año, cuyas consecuencias las pagaría ella, a lo que se suma la presión norteamericana. Pero lo del yate no es lo único. Su legado en el sexenio anterior es de escuelas olvidadas y obras inconclusas como el “Nido del Halcón”, pues no se debe olvidar que la obra se medio construyó a través de Espacios Educativos.
En Veracruz, y en el país, ser maestro dejó de ser sinónimo de estabilidad desde hace muchos años. Hoy, para miles de docentes, dar clases significa sobrevivir entre salarios raquíticos, escuelas abandonadas y promesas incumplidas. Sin embargo, para algunos políticos que surgieron precisamente del sector educativo, la historia fue completamente distinta: encontraron en el poder un auténtico pase VIP hacia la riqueza. El escándalo del yate no indigna únicamente por el accidente ocurrido, lo verdaderamente ofensivo es todo lo que simboliza.
El diputado, privilegiado de la nueva clase política
Lo del yate no representa sorpresa alguna para el medio periodístico veracruzano. Zenyazen se convirtió en el sexenio de Cuitláhuac García en uno de los perfiles más visibles de la llamada “nueva clase política” surgida al amparo del poder estatal. Lo mismo se le ha visto desplazarse en una motocicleta Harley Davidson de un millón de pesos que en un convoy de Suburbans que rondan los dos millones de pesos cada una, bienes que contrastan brutalmente con la realidad cotidiana de la mayoría de los trabajadores del sector educativo.
Cualquier maestro rural tendría que dedicar un siglo completo de su fuerza laboral para aspirar apenas a cubrir una fracción del costo de una embarcación como la siniestrada el fin de semana pasado. Mientras en las zonas rurales hay maestros que pagan de su bolsillo ventiladores, pintura, hojas o hasta el internet para sus alumnos, algunos exfuncionarios parecen vivir como reyes tropicales del Golfo de México.
En el sexenio de Cuitláhuac, de la austeridad a la opulencia
Realmente, el tema no sorprende. Durante el sexenio de Cuitláhuac, Veracruz vio nacer una nueva élite política que pasó del discurso de austeridad republicana a la opulencia descarada. Camionetas blindadas, convoyes de Suburbans, motocicletas Harley Davidson millonarias y ahora yates de lujo forman parte del paisaje de quienes llegaron prometiendo acabar con “los privilegios del pasado”. Terminamos cambiando a los ricos de siempre... por ricos nuevos.
El problema no es únicamente el lujo. Cada quien puede gastar su dinero en lo que quiera. El verdadero asunto es la brutal desconexión moral entre quienes administraron la educación pública y la realidad de miles de escuelas veracruzanas que literalmente se caen a pedazos. Basta recorrer cualquier comunidad serrana para entender el tamaño de la tragedia: Baños inservibles, techos colapsados, salones convertidos en hornos y estudiantes tomando clases en condiciones indignas.
Simboliza el fracaso moral de toda una generación política
Pero mientras eso ocurría, desde las oficinas del poder se impulsaban proyectos faraónicos como el “Nido del Halcón” o la remodelación del estadio Luis “Pirata” Fuente, obras multimillonarias vinculadas al aparato educativo estatal y rodeadas de cuestionamientos por sus costos inflados y su opacidad. En Veracruz parecía más urgente construir monumentos al ego político que reparar escuelas. Y ahí es donde el caso de Zenyazen deja de ser un simple escándalo en las redes sociales para convertirse en un símbolo del fracaso moral de toda una generación política.
Porque mientras miles de maestros hacían rifas para comprar ventiladores, algunos funcionarios construían una vida de magnates.
Porque mientras estudiantes tomaban clases bajo láminas, otros navegaban en embarcaciones de lujo.
Porque mientras el discurso oficial hablaba de transformación, la realidad mostró una vulgar reproducción de los viejos excesos del poder.
Cuitláhuac terminó democratizando los excesos
La narrativa posterior al incidente fluvial tampoco ayudó demasiado. Las explicaciones sobre la propiedad de la embarcación dejaron más dudas que certezas y abrieron nuevas preguntas sobre el nivel de cercanía entre ciertos personajes políticos y determinados privilegios económicos difíciles de ignorar. Y quizá ahí radique el verdadero daño. No en el yate. No en la fotografía. No en el accidente. El gran problema de la llamada transformación veracruzana, la de Cuitláhuac, es que prometió acabar con los excesos... y terminó democratizándolos.
También llama la atención la narrativa ofrecida tras el incidente, particularmente por los intentos de deslindar responsabilidades y explicar la propiedad de la embarcación. Las versiones difundidas dejaron más dudas que certezas y terminaron generando cuestionamientos adicionales sobre el entorno político y administrativo relacionado con el caso. La gobernadora Rocío Nahle, eso pienso, no debiera pasar por alto que en un intento desesperado, se le intentó de inmiscuir.
Veracruz atraviesa una profunda crisis social, educativa y económica. En ese contexto, la ostentación de ciertos servidores públicos no solo resulta ofensiva. También simboliza la enorme distancia entre la clase gobernante y la realidad que enfrenta la mayoría de los ciudadanos. Casos como el de Zenyazen alimentan el desencanto social y refuerzan la percepción de que el poder público, lejos de servir a la ciudadanía, continúa siendo utilizado por algunos como una plataforma de privilegio personal.
A mi juicio, por el bien de Veracruz este personaje no debiera ocupar nunca más un puesto público. Viéndolo desde el punto de vista del morenismo, además, socava las bases de un partido que trata de consolidarse, por lo que indirectamente se convierte en un aliado de los intentos de los norteamericanos de debilitar a su partido y acabar con él.