Como un agradecimiento a la madre tierra, el pueblo indígena de Coatica llevó a cabo el ritual del Xochitlallis, en agradecimiento a la producción de sus cultivos como es la caña de azúcar, el café y plantas de ornato.
Las mujeres, con sus vestimentas autóctonas, los hombres danzantes, con sus grandes plumajes, taparrabos, sus cascabeles en sus tobillos y los caracoles zumbando a los cuatro puntos cardinales, ofrecieron sus productos y pidieron que sus cosechas sigan siendo fructíferas para sus pueblos de este municipio.
Entre esas altas montañas y ese cañón profundo donde empieza la sierra de Zongolica, se escuchan el canto del Zenzontle, el clarín y los canarios; se observan entre las laderas esas humildes viviendas, donde su gente habla todavía esa lengua madre, el náhuatl.
Las autoridades municipales presenciaron ese Xochitlallis muy al estilo de esta sierra, con danzas autóctonas, pero, además, ofrecieron a sus visitantes su gastronomía como es el atole de ceniza, salsa de flor de gato, tortilla de plátano, nopales rellenos con queso, quelites hervidos y tortillas a mano.
Doña Crecencia Cuicahua Ixmatlahua, a quien esta tierra la vio nacer, dijo era tanta la pobreza de esa zona, que su familia sólo comía plátano asado, yerbas del monte y chile verde.
Sus caminos eran sólo veredas; sus familiares morían cuando sus brujos curanderos ya no podían y los médicos estaban muy lejos para ir a verlos; hasta Córdoba.
Hoy expresaron estar contentos, porque su alcalde Pedro Montalvo en su primera administración les “arrimó” la energía eléctrica, los caminos pavimentados y el agua potable.
Ya hay escuelas primarias y secundarias; sus viviendas han mejorado, pero el temor de todo es que se empieza a perder su lengua madre.
Sin embargo, en esta fecha, es la mejor manera de agradecer a la madre tierra por todo lo que les ha dado; mejores siembras de plantas exóticas como la palma camedor, platanillo, café y en la zona baja, caña de azúcar.
Los danzantes y autoridades educativas agradecieron el respaldo de toda la gente que acudió a este Xochitlallis, lleno de colorido, celebrando así el primer viernes de marzo.