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Seccin: Deportes

Cruz Azul dice: ¡tómala!

El Universal Ciudad de M?xico 18/11/2010

alcalorpolitico.com

Un golazo de Christian Giménez dejó mudo a CU. El Chaco sacó un escopetazo desde fuera del área que silenció el Olímpico Universitario y le dio el triunfo al Cruz Azul (1-2) en el juego de ida por los cuartos de final del Torneo Apertura 2010.

Fue el gol de la diferencia, porque el juego fue duro en todo sentido, muy parejo. En la primera parte, Pumas dominó y se fue arriba en el marcador por conducto de Dante López, pero Horacio Cervantes en una jugada fortuita empató.

Y después vino el golazo de Giménez, que provoca que para la vuelta, el sábado en el Azul, Pumas tenga que ganar por dos tantos para clasificar... Y arriesgar.

Primera parte pareja, dura, donde se apretaban dientes y los huesos crujían cada vez que se buscaba un balón. Ni Pumas ni Cruz Azul se dieron tregua; ni universitarios ni Cementeros aflojaron un momento; no se daba un espacio; no se veía algún resquicio. Sí, un juego clásico de Liguilla, con mucha intensidad y precaución, hay que ser perfectos y dejar que sea el rival el que se equivoque.

Esa fue la tónica de la primera parte. Que un equipo saliera del campo minado en el que se convirtió la primera parte, era ya un triunfo, y cuando lo lograba, el estilo era el que aparecía. En una jugada aislada, Sergio Bernal detuvo un tiro a quemarropa de Giménez. Fue lo único diferente.

Pumas apelaba a la dinámica de sus jóvenes, a la velocidad endiablada de Martín Bravo, mientras que los de La Máquina no se salían de su estilo pausado.

Mas la balanza se inclinó del lado local. El recuperar pelotas en los intentos de salida de La Máquina Celeste poco a poco rindieron frutos, y a los 19 minutos Dante López coronó una buena jugada de Martín Bravo para abrir el marcador. El gol de inmediato hizo reaccionar a los cementeros, que brincaron líneas para no exponer tanto el esférico. Esto hizo que Christian Giménez se involucrara más en el juego, que los metros se ganaran, lo que provocó que los felinos metieran la pierna fuerte para contener los embates visitantes. El gol de Cruz Azul, al 33', no vino de una jugada elaborada, quizá fue incidental que Horacio Cervantes se entrometiera en la trayectoria del balón tras un largo disparo del Chaco, pero el gol fue justo para una Máquina, que si no fue dominante, se quitó el yugo y emparejó el juego.

Para no verse superado, Enrique Meza, técnico cementero, en la segunda parte incluyó a César VIllaluz para cambiar formación y tener más dinámica adelante. La modificación quitó un poco el dominio puma, que ya no generaba tanto al ataque. El ritmo frenético del primer tiempo simplemente desapareció. Se jugó a lo que Cruz Azul quería. El acelerador no era pisado a fondo. Sólo había destellos de uno y otro lado.

Y chispazo fue el que salió de la pierna derecha de Christian Giménez. Un Chaco que no fue el jugador exquisito de otros partidos -quizá disminuido por una gripe-, tuvo que buscar dónde acomodarse mejor, aguantar un sinfín de faltas que le cometieron y de su chistera salió el gol que dio la diferencia. El golazo marcado al 75', de esos que poco se ven, valió mucho más que el boleto que se pagó.

Pumas quiso violentar su juego. Metió a los que quedaban de su artillería para buscar desesperadamente el empate en casa. Bravo y Juan Carlos Cacho hicieron sufrir a la zaga cementera, pero la ventaja azul es de dos goles.
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