En el límite entre la prisa diaria y la inseguridad, un punto de paso obligado se ha convertido en foco de preocupación para decenas de personas. Se trata del puente conocido como “Central de Abastos”, ubicado en el municipio de Emiliano Zapata, donde la falta de alumbrado público en uno de sus accesos mantiene en alerta a quienes lo cruzan por las noches.
A simple vista, el problema parece técnico: luminarias que no funcionan o simplemente no existen. Pero en la práctica, la oscuridad ha transformado ese tramo en un espacio vulnerable, donde peatones deben decidir entre exponerse a un posible asalto o arriesgarse a cruzar la carretera federal, una vía donde ya se han registrado atropellamientos.
Para quienes trabajan en la zona de Plaza El Juguete o transitan hacia La Pradera, el paso inferior del puente es la alternativa más utilizada. La razón es clara: intentar cruzar la carretera a nivel implica enfrentarse al flujo constante de vehículos que circulan a alta velocidad.
Algunos vecinos refieren que ya han ocurrido accidentes en ese punto, lo que ha llevado a muchos a optar por rodear y pasar por debajo del puente. Sin embargo, esa decisión implica otro tipo de riesgo.
El acceso que conecta con el bulevar Revolución cuenta con iluminación funcional, pero el tramo que dirige hacia la Central de Abastos permanece completamente a oscuras. La diferencia es evidente y, para los peatones, determinante.
Trabajadores que salen en horario nocturno describen recorridos marcados por la incertidumbre. Sin luz, el paso se vuelve propicio para actos delictivos, especialmente asaltos. La falta de visibilidad también dificulta identificar cualquier situación de peligro a tiempo.
A esto se suma la ausencia de vigilancia constante, lo que incrementa la percepción de inseguridad. En ese contexto, cruzar el puente deja de ser un trayecto cotidiano para convertirse en una experiencia de tensión.
Ante este panorama, ciudadanos han comenzado a exigir la intervención de autoridades tanto de Emiliano Zapata como de Xalapa. La petición es puntual: instalar o rehabilitar el sistema de alumbrado en el acceso que permanece en penumbras. El planteamiento no es menor. Vecinos advierten que la falta de atención podría derivar en un incidente mayor, ya sea un hecho delictivo o un accidente.
Mientras tanto, la dinámica se repite cada noche. Personas que cruzan rápido, mirando a los lados, intentando salir de la oscuridad lo antes posible. Un trayecto breve, pero cargado de riesgos que, por ahora, siguen sin resolverse.