La organización ambientalista Greenpeace México advirtió que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México es ya “un derrame petrolero sin control”, advirtiendo por impactos severos tanto en ecosistemas como en comunidades costeras.
Aunque autoridades han asegurado que las playas se encuentran limpias y Petróleos Mexicanos (PEMEX) reportó un avance del 85 por ciento en las labores de saneamiento, Greenpeace sostiene que la información recabada por la
Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y pobladores muestra un panorama distinto. Según la Red, el chapopote ha alcanzado 630 kilómetros de litoral y tan sólo en Veracruz 42 localidades costeras se ven afectadas.
Según el comunicado, la mayoría de las playas afectadas no han sido atendidas y continúan recibiendo residuos de hidrocarburo. Además, las acciones de limpieza se han concentrado principalmente en zonas con vocación turística, dejando sin intervención áreas más alejadas y vulnerables, incluidas regiones de anidación de tortugas.
La organización también alertó que en días recientes se ha registrado un nuevo arribo de petróleo en varias playas, lo que agrava la contaminación y obliga a repetir trabajos en sitios previamente intervenidos. “Una vez más, el Golfo de México opera como zona de sacrificio ante los riesgos e impactos que implica la industria petrolera, así como la falta de capacidades y protocolos efectivos para su prevención, atención y mitigación”, señala el comunicado .
Ante esta situación, Greenpeace México hizo un llamado urgente a las autoridades para implementar medidas inmediatas, entre ellas la declaración de zonas de emergencia ambiental, la aplicación de planes de contingencia y el despliegue de acciones de contención, limpieza y restauración de ecosistemas, en coordinación con distintas instancias.
Asimismo, exigió que se dote de equipo adecuado a las brigadas que realizan labores de limpieza y que se activen protocolos para el manejo de residuos peligrosos. A 3 semanas de los primeros reportes de chapopote –registrados desde el 1° de marzo en Tamiahua, Tuxpan y Cazones– el origen del derrame aún no ha sido esclarecido, lo que impide determinar si la fuga ha sido contenida y sancionar a los responsables.
El informe también detalla que existen al menos 26 puntos sin atención: en 9 sitios la limpieza ha sido realizada únicamente por comunidades; en 8, por autoridades en conjunto con pobladores; y en otros 8, por parte de PEMEX. Además del impacto ambiental, Greenpeace subraya una crisis social en las zonas afectadas, particularmente entre comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes que han participado en labores de limpieza sin equipo ni capacitación adecuada, además de enfrentar pérdidas económicas sin recibir indemnizaciones.
En este contexto, el representante del campamento tortuguero y del Centro Ecoturístico “Los Arrecifes”, Esteban Hernández Hernández, describió la situación en campo: “Aún sigue saliendo crudo y en toda la playa. Contamos con 7 kilómetros de playa en donde anidan las tortugas. La empresa no se ha hecho responsable. En realidad estamos muy tristes; nosotros vivimos del turismo y nos hemos dedicado a cuidar las tortugas marinas. Entonces vengo a correr la voz para que vean todos estos desastres, lo que ha sucedido con las empresas petroleras. Nos ha pegado muy fuerte a nivel Estado, porque el petróleo sabemos que ha transcurrido hasta Tuxpan y hay un promedio de contaminación de 630 kilómetros, y ha afectado mucho los arrecifes de corales, y el crudo está ahí, sigue estancado y no sabemos quién se va a hacer cargo de todos esos daños”.