La inseguridad, el cambio de uso de suelo y la deforestación se han convertido en obstáculos para la conservación del Parque Nacional Cañón del Río Blanco, señaló el biólogo Ernesto Rivera Hernández.
Explicó que en la zona se ha detectado pérdida de vegetación en partes altas, así como expansión de áreas de cultivo en zonas medias y bajas, lo que afecta el equilibrio ecológico. Indicó que las condiciones de inseguridad impiden el acceso a ciertas áreas, lo que limita trabajos de monitoreo, reforestación y vinculación con comunidades.
Esta situación, dijo, genera un rezago en las acciones de protección ambiental, ya que no se pueden implementar programas de manera constante ni dar seguimiento a proyectos en campo.
Además, advirtió que de no atenderse esta problemática, el deterioro del ecosistema podría avanzar y provocar afectaciones mayores en la biodiversidad de la zona. Ante ello, consideró necesario reforzar la coordinación entre autoridades, académicos y organizaciones para avanzar en la protección del área natural.