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Maquilla Chamba

Manuel Mart?nez Morales 09/10/2015

alcalorpolitico.com

En altas horas de la noche/ iban a tientas y a paso lento/ cruzando calles de pavimento…/ arrastrando su infortunio/ maquila chamba pantalón/ maquila chamba camisón/ maquila chamba corazón.
 
Del poema Maquila chamba, de Mirna Valdés.
 
Cuando estudiaba la preparatoria, a los 17 años, tuve una novia de mi misma edad que trabajaba en una maquiladora textil casera. Esto sucedió hace más de cuarenta años en el norte del país, cuando la industria maquiladora no alcanzaba aún las dimensiones que posteriormente tuvo. Así que, en el caso del ramo textil, era común que en muchas casas particulares, dotadas de al menos 10 máquinas de coser, se empleara a igual número de jovencitas para que –en jornadas de  12 horas- maquilaran prendas de vestir que después llevarían marcas “gringas”.
 
Yo esperaba a mi noviecita a la salida de su chamba, alrededor de las 8 de la noche. Aún recuerdo el cansancio reflejado en su rostro, mezclado con la alegría que le causaba la conclusión de la agotadora jornada y –supongo-  el gusto de encontrarnos. En la inocente inconsciencia en que entonces nos encontrábamos, no teníamos la menor idea de lo que era la maquila, y nunca comentábamos sobre su trabajo o las condiciones del mismo. Solamente sabía yo que ella pertenecía a una familia numerosa de recursos limitados y, por tanto, ella y sus hermanas tenían que trabajar para “completar el gasto”.
En altas horas de la noche/ mujer citas en acción/ diecisiete abriles/ esperando un retozón/ con veinteañeros febriles… maquila chamba cinturón/ maquila chamba excitación…
 
En esa época, en la Comarca Lagunera existían algunas fábricas  textiles bien establecidas, como las empresas El Cisne y Venado, si mal no recuerdo. Estas fábricas producían ropa de buena calidad, principalmente de mezclilla. Pero se consideraba que, por ser mexicanas, sus productos eran de segunda, así que la gente “popis” compraba su ropa en El Paso o en Laredo, sin saber que buena parte de esas prendas era probablemente elaborada en las maquilas caseras de Torreón; prendas a las que sólo se le ponían etiquetas con marca gringa. Hasta hace poco, yo todavía buscaba las camisolas de mezclilla de El Cisne –elegantes y de buena calidad- pero ya no las fabrican más, la empresa cerró ante el embate de las grandes maquiladoras ahora instaladas en aquella región.
 
Aquella situación de explotación que vivieron Lydia –mi novia de aquellos años- y muchas otras jovencitas habría de magnificarse y transformarse, con la instalación de la maquila en gran escala,  en una forma de esclavitud moderna. En algunas de mis esporádicas visitas a la Comarca Lagunera, he conocido de cerca el impacto social que induce esta nueva forma de reproducción del capital. Jóvenes, hombres y mujeres, que o bien no tienen otra alternativa, o abandonan sus estudios por hacerse de 2,500 pesos mensuales a cambio de trabajar de sol a sol en las infernales naves industriales de las maquiladoras.
 
Las maquiladoras según Jorge Tovar Montañez son: “Centros de trabajo cuya actividad se concentra en el ensamblaje, transformación y/o reparación de componentes destinados a la exportación, como condición necesaria y suficiente para su operación; gozan de un régimen fiscal de excepción lo cual les permite importar insumos sin pagar aranceles y exportar pagando solamente un arancel que fue agregado en México. Otro rasgo clave es que operan bajo el concepto globalizador de ‘aprovechar las ventajas competitivas’ que es este caso es la mano de obra barata de los mexicanos, mayoritariamente femenina”.
 
En altas horas de la noche/ el hambre ya no importa/ los labios blancos/ con carmín mejor/ el pelo güero/ planchado al viento/ apresurando el paso/ se van de reventón/ maquila gacha algodón/ maquila chamba almohadón/ maquila gacha abortón…
 
            Pues hay que entender que la reestructuración del capital a escala global está significando la desvalorización del trabajo en el mundo. Las grandes empresas trasnacionales han impulsado una dura ofensiva en contra de los trabajadores, con el propósito de revertir la disminución de la tasa de ganancia a través de reducir el costo de la mano de obra mediante las siguientes estrategias:
  1. Acelerar las innovaciones tecnológicas, con el fin de prescindir del factor trabajo y aumentar por esa vía la productividad.
  2. Introducir la flexibilidad del trabajo, consistente en la disminución de la fuerza de trabajo en función de las necesidades de producción de las empresas (ajustes de personal) y en una presión de los salarios a la baja, en relación con la productividad de cada trabajador.
  3. Segmentar los procesos productivos, lo que le ha permitido aprovechar las diferencias salariales entre países, como en el caso de las maquiladoras de exportación.
  4. Conformar mercados de trabajo a escala internacional, con el fin de aprovechar la gran diversidad que los trabajadores de la tierra representan hombres o mujeres, calificados o descalificados; jóvenes viejos e incluso niños; negros, blancos o amarillos; legales o ilegales; turcos, chinos, mexicanos etc.
 
Esta reestructuración del capital, al introducir nuevos métodos productivos e imponer las políticas neoliberales en todo el mundo tiende a desvalorizar el trabajo en términos económicos al disminuir los salarios, precarizar el empleo y cancelar de manera progresiva las políticas de desarrollo social; además de colocar a los trabajadores de México dentro de los peor remunerados y más pobres del mundo.
 
En altas horas de la noche/ no quiero pensar si estas sombras/ tienen un mañana o no/  no quiero más extorsión/ pero me falta la convicción/ por tanta chamba y contradicción/ maquila chamba enajenación/ maquila gacha, gacha maquila/ crucifixión…
 
Los salarios y las condiciones de trabajo no guardan relación directa con los niveles de productividad de las maquiladoras, es evidente que al contratar a las personas sin las prestaciones de Ley, la mano de obra se vuelve más barata y esto redunda en la disminución de los costos para las maquiladoras.
Ante el deterioro salarial y la necesidad que tienen las maquiladoras de aumentar su productividad, los trabajadores han tenido que aceptar el aumento de la duración de sus jornadas laborales para incrementar sus ingresos. En algunos casos llegan a duplicar la jornada de trabajo, con todas las consecuencias laborales y humanas imaginables.
También se ha regresado al pago por destajo, este sistema prohibido por la legislación laboral, después del triunfo de la revolución mexicana ha reaparecido en las maquiladoras sobre todo en aquellas donde predomina el trabajo manual, al respecto cabe afirmar que las autoridades mexicanas soslayan estas prácticas por captar inversión extranjera.
 
En general la política del gobierno es dejar trabajar a las maquiladoras a puertas cerradas aún cuando se realicen en ellas operaciones peligrosas, sin el equipo adecuado, que ponen en riesgo la salud de los trabadores.
 
Para sobrevivir, los trabajadores mexicanos no sólo se han empleado en la economía informal o han aumentado sus niveles de emigración a EU, se han tenido que emplear en la Industria Maquiladora de Exportación y han tenido que cambiar incluso sus hábitos alimenticios, trabajar horas extras o varias jornadas muchas veces, regresar al pago por destajo; se han visto obligados a realizar trabajos a domicilio; han tenido que contratarse sin ninguna prestación de ley a la que tienen derecho; han tenido que emplearse mediante la contratación temporal y verbal; y cada vez más mujeres, jóvenes y niños trabajan por aumentar el ingreso familiar.
 
Es increíble pensar que a 166 años de distancia, un poco más de un siglo y medio, las similitudes entre la clase obrera en Inglaterra en el año 1845 y la mexicana en el año 2015 sean tantas. Hoy la industria maquiladora -como la manufacturera en 1845- centraliza la propiedad en manos de unos pocos, utiliza a los trabajadores como piezas del capital y los explota en las condiciones más adversas.
 
Evidentemente, el modelo maquilador no es la solución al atraso económico de México, aunque las maquiladoras han ayudado parcialmente a resolver el problema del desempleo en México, no han elevado el nivel de vida del pueblo en general si reconocemos que el 50 por ciento de la población mexicana vive en la pobreza extrema. Además de que nos colocan en una situación de vulnerabilidad ante la dependencia de inversiones que en cualquier momento de inestabilidad buscaran otras latitudes.
 
En altas horas de la noche/ me ha derrumbado/ la preocupación/ porque nos falta/ cultura y formación/ para un mañana mucho mejor/ y nos recetan pura maquila/ maquilador NO NO NO/ no quiero perder mis sueños/ maquila chamba colchón/ maquila chamba condón/ maquila chamba consumación/ maquila gacha, gacha maquila/ liberación.
 
(La plaquette Maquila Chamba, de Mirna Valdés, se presentará en el marco del 34 Festival Internacional de la Edición, la Poesía y las Artes (Edita México 2015) a realizarse en Puebla de Zaragoza, Puebla, México los días 9, 10 y 11 de octubre de 2015.
 
 
En Xalapa se presentará en el marco del 1er Encuentro Editorial Contracorriente, a realizarse los días 16 17 y 18 de Octubre en la Casa de la Caricatura, Madero 34/ Barrio de Xalitic en Xalapa, Veracruz. México. Mirna V. Viveros presentará el domingo 18 de octubre a las 19:30 hrs, la plaquette MAQUILA CHAMBA, acompañándola en la presentación el doctor Manuel Martínez Morales.
 
El poema puede encontrarse en: www.adictosalapoesia.org/?s=MAQUILA+CHAMBA&x=9&y=8.
 
 
 
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