La violencia contra periodistas en Veracruz inicia en los propios medios de comunicación, donde los sueldos precarios y la falta de prestaciones obligan a reporteros a sobrevivir con trabajos ajenos a su oficio, incluso a “vender mole los domingos”, afirmó el presidente de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), Luis Orencio Ramírez Baqueiro, al comparecer ante el Congreso del Estado de Veracruz.
Ramírez Baqueirosostuvo que la vulnerabilidad económica es uno de los principales factores que colocan a los periodistas en situación de riesgo. “Al periodista se le agrede cuando se le percibe vulnerable, en el límite de la línea de pobreza, sin una red de protección social”, expuso, al referirse a las condiciones en las que se ejerce el oficio en la entidad.
Indicó que en Veracruz es común que un reportero trabaje para dos o tres medios de comunicación de manera simultánea, redacte notas para prensa escrita, realice transmisiones en plataformas digitales, venda publicidad o busque vínculos con medios nacionales para obtener visibilidad. Aun así, dijo, los ingresos suelen ser insuficientes y se complementan con actividades distintas al trabajo informativo. “Una parte significativa de los comunicadores en la entidad subsisten de actividades distintas a su oficio. Trabajan dobles jornadas, venden productos, emprenden micronegocios y, a manera de guasa, hasta venden mole los domingos”, señaló ante diputadas y diputados. Agregó que esta realidad se ha normalizado y constituye una forma de violencia laboral y estructural aceptada socialmente.
El comisionado subrayó que esta precariedad se agrava por la ausencia de consecuencias inmediatas frente a las agresiones contra periodistas, lo que perpetúa la impunidad, sobre todo en el ámbito local. “¿Por qué agreden a los periodistas? Porque no hay consecuencias inmediatas a los actos contra los reporteros, porque la impunidad es persistente”, afirmó.
Agresiones a la baja, afirma
Ramírez Baqueiro
advirtió que, aunque el número de reportes de agresiones disminuyó en 2025 en comparación con los periodos más violentos registrados en la entidad, la reducción no debe interpretarse como la desaparición del riesgo.
Señaló que aún existen regiones donde grupos delincuenciales y poderes locales ejercen presión para imponer agendas informativas o silenciar a periodistas independientes. El titular de la CEAPP informó que durante 2025 el área de primer contacto recibió 391 reportes de periodistas de 52 municipios, de los cuales 79 correspondieron a agresiones. Estas incluyeron agresiones verbales, físicas, patrimoniales y digitales, como amenazas telefónicas y ataques en redes sociales. A su juicio, el origen de muchas de estas agresiones sigue estando en autoridades o corporaciones municipales expuestas por el trabajo informativo.
Ante este panorama, sostuvo que la Comisión debe ir más allá de la atención reactiva y avanzar hacia un enfoque preventivo que atienda las causas estructurales de la violencia. Entre ellas, destacó la necesidad de mejorar las condiciones laborales, fortalecer la formación profesional y crear mecanismos de protección social que reduzcan la vulnerabilidad económica de los comunicadores.
Ramírez Baqueiroseñaló que la CEAPP ha destinado una parte importante de sus apoyos a temas de salud, profesionalización y manutención, lo que, dijo, refleja el nivel de precariedad del gremio. Indicó que más del 60 por ciento de los apoyos otorgados durante el año se concentraron en protección social, incluidos gastos médicos y apoyos económicos cuando los periodistas no pueden laborar por situaciones de riesgo. Al concluir, afirmó que la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a estar informada no pueden garantizarse mientras el periodismo se ejerza en condiciones de fragilidad económica.