Académicos de la Universidad Veracruzana entregaron la mañana de este viernes 17 de abril un nuevo paquete de firmas en Rectoría para rechazar los cambios a los programas de estímulos institucionales PEDPA y PEDEA, con lo que el pronunciamiento alcanzó 266 adhesiones, en un contexto donde, según los propios inconformes, prevalece temor a represalias, opacidad en la toma de decisiones y reglas que, lejos de incentivar el desempeño académico, estarían diseñadas para restringir el acceso a dichos apoyos.
El documento, respaldado ahora también por integrantes de la ORTEUV, advierte que el número de firmas podría ser apenas una muestra del descontento real al interior de la institución. Bajo el llamado “efecto inhibidor” o chilling effect, señalan que sólo una fracción de los afectados se atreve a manifestar su inconformidad de manera formal, lo que, de acuerdo con sus estimaciones, podría traducirse en un rechazo que superaría el 80 por ciento de los más de mil 800 académicos que participan en el PEDPA.
La adhesión de la ORTEUV no es menor. Considerada una de las entidades culturales más representativas de la Universidad Veracruzana, su posicionamiento exhibe que la inconformidad no se limita a la docencia o la investigación, sino que se extiende al ámbito artístico, uno de los pilares sustantivos de la institución.
Los firmantes acusan que las nuevas reglas de operación de los estímulos fueron implementadas con arbitrariedad, sin transparencia y sin criterios académicos claros. Más aún, advierten que los cambios introducen distorsiones que afectan directamente el desarrollo de las funciones universitarias, docencia, investigación y difusión cultural, y que, en los hechos, parecen orientados a reducir el número de beneficiarios.
Otro punto que agrava la polémica es el señalamiento de posibles intentos de aplicación retroactiva de las nuevas disposiciones, pese a que el periodo de evaluación ya se encuentra avanzado, lo que, afirman, vulnera principios básicos de certeza y legalidad en los procesos internos.
La controversia se intensifica por las contradicciones dentro de la propia administración universitaria. Mientras desde la Dirección de Desarrollo Académico e Innovación Educativa se atribuyeron los cambios a una supuesta comisión de “Alta dirección”, la instancia formal reconocida por el Consejo Universitario General habría desconocido dichas modificaciones, evidenciando una falta de coordinación y, sobre todo, un manejo poco claro de las decisiones.
Los inconformes señalaron que ya hicieron llegar sus observaciones a la comisión que este mismo viernes analizará posibles ajustes a las reglas, aunque el clima interno apunta más a una crisis de confianza que a un simple diferendo administrativo.