En el panteón municipal de Orizaba, “Juan de la Luz Enríquez” yacen los restos de un sinnúmero de personajes ilustres que han aportado mucho a la sociedad de la región de las Altas Montañas y del Estado.
En entrevista el historiador Armando López Macip, recordó que todos aquellos que están sepultados en este cementerio son importantes; sin embargo, algunos han destacado de manera especial en muchos sentidos.
“En la cuestión patriótica pues está el General Ignacio de la Llave considerado Benemérito de la patria por el mismo Don Benito Juárez, quien encabezó su funeral, aunque originalmente fue sepultado allá en el lugar donde fue asesinado y luego trasladado sus restos al panteón de Orizaba en la columna que está en la avenida central”.
De igual forma destacó que duerme en “Juan de la Luz Enríquez”, el literato, escritor, rector del Colegio Preparatorio Don Rafael Delgado.
De igual forma está sepultado el licenciado Silvestre Moreno Cora, quien también fue rector del Colegio Preparatorio y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Don Isidro Palou quien fue el fundador de los bomberos y de la Cruz Roja, los bomberos en época más reciente porque ya existían desde el siglo XIX, aunque era catalán hizo grandes obras, también fue fundador de la Asociación Deportiva Orizabeña, del Club Rotario de Orizaba”.
Otro de los hombres que diera mucho a la sociedad orizabeña fue el medico Germán Rueda Magro, quien fue el galeno de los pobres, un personaje que era de Oaxaca y quería mucho a la población.
“A las personas de escasos recursos no les cobraba la consulta, les regalaba una despensa y si tenía muestras médicas se las daba. Hasta hay una escuela que lleva su nombre”.
También está la tumba del Coronel Antonio Soler del Mazo, abuelito de CRI-CRI, quien murió en 1917.
Durante mucho tiempo, dijo López Macip, estuvieron los restos mortales de la señorita Leonor Sánchez en este camposanto. Ella fue una joven que murió durante la persecución religiosa a causa de una bala que disparó un policía en tiempos de intolerancia religiosa.
De igual forma muchas personas suelen visitar en estas épocas tumbas como la de “La Niña del Ángel”, que cuenta la leyenda que la figura del ser celestial cobra vida.
Asimismo, las personas llegan a observar la famosa Piedra del Gigante, la cual en su parte superior tiene una figura de un hombre gigante y en el costado un pez y un conejo. Mide 6 por 8 metros y pesa alrededor de 60 toneladas y data de 1450.