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Sección: Estado de Veracruz

Sucesión, ¿contra instituciones y derechos?

Rafael Arias Hern?ndez 08/02/2016

alcalorpolitico.com

Menos de 207 días. Debilitamiento, embate y quiebra institucional. Más fosas, desaparecidos, pobres, desempleados, hambrientos, desatendidos e inconformes. Administración en quiebra, cuestionada y más y más endeudada. Del fantasioso “plan de ajuste” al simple desbarajuste. Hampa electoral en acción.

En crisis, seriamente afectadas y debilitadas muchas dependencias e instituciones del gobierno del estado, así como poderes y organismos autónomos como la UV; y, ni se diga de innumerables Ayuntamientos que no encuentran la salida.

MAL ATENDER ES DEBILITAR. DESATENDER ES PEOR.



Fácil disponer de lo que no es propio.

En todo tiempo: pasado, presente y futuro. Hacer y deshacer, disponer y aplicar discrecional o desordenadamente recursos y patrimonio público, e incluso atribuciones oficiales, ha resultado en una problemática mayor y más compleja; y en un aumento de limitaciones y sacrificios para la mayoría de la población.

Lección repetida pero no aprendida. Política de instituciones, no instituciones de los políticos. No al voluntarismo y la discrecionalidad, a ocurrencias y caprichos.



Ejemplos sobran. Sobresale el de conocimiento y padecimiento de siempre. De la mala o peor administración, se pasa al desastre o quiebra financiera, para hundirse en injustificado endeudamiento público, o en ventajosa privatización o concesión, para beneficio de unos cuantos.



Conocida y soportada costumbre. Usar y abusar del presupuesto oficial para, al final, endeudar o privatizar, desestabilizar o debilitar, quebrar o paralizar parcial o totalmente dependencias e instituciones.

Salvo excepciones, respecto a percepción y comprobación públicas del desempeño actual, de los diversos ámbitos de gobierno, es imposible negar lo inocultable. Absurdo y contraproducente, ignorar o minimizar lo que crece, se repite y padece.

Urge fortalecer el Estado de Derecho; y vitalizar en la práctica,

capacidad y alcance de las instituciones.

ASALTO, DESPOJO Y SAQUEO

Más cómodo, ha resultado disponer de lo que es de los más débiles, vulnerables o en desventaja.
Y ni que decir, de lo redituable que es, apropiarse de lo que corresponde a los que todavía no nacen, de las generaciones futuras cuyas oportunidades y legados se desaparecen antes de que hayan nacido; y también,

disponer y desvanecer lo que es de aquellos que, durante toda su vida de trabajo, juntaron o ahorraron, para tener una vejez digna.



A unos y a otros se les despoja, se les substraen valiosos recursos imprescindibles para atender sus necesidades.

Que se hace cuando se lleva a cabo el asalto de todos los tiempos.

Cuando se asalta al pasado, se dispone de lo acumulado de lo ahorrado a base de esfuerzos y sacrificios, porque

todo o parte, se dispone de los fondos de las pensiones que, por cierto, no es recurso del gobierno, es de los trabajadores; cuando se asalta al presente, porque además de endeudar se desaparecen participaciones, contribuciones y aportaciones, así como patrimonio y activos públicos; y cuando se asalta al futuro, porque se comprometen sus recursos, se limitan sus disposiciones, se remata o entrega su patrimonio y se

condena a próximas generaciones a más limitaciones y sacrificios.

Inaceptable permanecer en la pasividad e indiferencia, en la negación y evasión de lo que sucede y se agrava. Inadmisible aceptar el discurso oficial del no pasa nada, todo va bien y viene lo mejor.

CONSTRUIR Y FORTALECER INSTITUCIONES.



Oportuno señalar e insistir en el tema. Sobre todo, en elecciones cuando se privilegia la atención en las personas, convertidas en candidatos improvisados o experimentados; y en militantes o simpatizantes o abstencionistas, pero todos votantes potenciales, pasivos o participantes.



Olvidándose o minimizándose la importancia de ley y orden, institución y función pública. Vieja cultura tribal que destaca y exagera, conveniencia y ventaja, del papel y función del líder, de la personalidad del que quiere representar y mandar.

Horda, tribu o grupo; partido, equipo o gabinete: banda, pandilla o caterva que, con frecuencia se apropia del

patrimonio público y de recursos gubernamentales, así como de atribuciones de las instituciones oficiales, para su provecho y beneficio personal, familiar o de grupo.



Interesantes y oportunas reflexiones de Moisés Naím, quien recientemente, señala como se persiste en lo mismo, en malas ideas y personalidades, por la necesidad de la sociedad y del individuo mismo, de creer en un líder.

“Las razones para la persistencia de las malas ideas son muchas, pero quizás la más importante es la necesidad que tiene una sociedad de creer en un líder cuando hay tantos cambios, ansiedad e incertidumbre. Y la disposición de los demagogos a prometer cualquier cosa con tal de obtener y retener el poder...En la terrible frase del ensayista H. L. Mencken: “El demagogo es quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas”. (ElPais.060216)



En Veracruz y en México, la experiencia se repite. Banda que manda y debilita, destruye y sustituye el régimen de legalidad y eficacia institucional, para convertirlo en gobierno personal de antojo y despojo de libertades y derechos ciudadanos y sociales.

Imprescindible tener presente que la clave está en construir, fortalecer y apoyar el desarrollo y funcionamiento de instituciones sólidas y apropiadas que atiendan, oportuna y eficazmente a la población. Y, al mismo tiempo,

que impidan y combatan a la ineficiencia y delincuencia gubernamental.

Para ello se necesita de voluntad política al servicio de la sociedad; de honestidad, transparencia y rendición de cuentas de todo servidor público; de congruencia y efectividad entre teoría y práctica gubernamental, al cumplir y hacer cumplir la ley sin excusa ni pretexto; y de la participación ciudadana permanente, que dé seguimiento y control, evaluación y retroalimentación a toda actividad de los gobiernos.

Por ahora hay que insistir en no caer por completo en la enajenación electoral. Hay que participar y darle a la elección

su lugar e importancia, pero también a la institución y a la situación actual, sin olvidar que presente olvidado es futuro cancelado.

Sin instituciones fuertes y eficientes, no hay soluciones verdaderas y duraderas. Lo peor, que se vive y padece, es porque se da paso, oportunidad y aliento a ineficiencia y delincuencia gubernamental.

*[email protected]:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez