El patrimonio arqueológico prehispánico de Veracruz y del país está desprotegido, muchos sitios son destruidos día a día por el saqueo liberal, la actividad humana, agrícola, ganadera o el crecimiento de los centros urbanos y sólo unos cuantos por estar abiertos al público, cuentan con custodios, expuso la rectora de la Universidad Veracruzana (UV), Sara Ladrón de Guevara González.
A estos pocos lugares el INAH les da protección, en el caso de Veracruz, El Tajín, es el único sitio que cuenta con una Declaratoria de Zona de Monumentos Arqueológicos emitida por el Ejecutivo Federal que data de 1972, dos décadas antes de que este centro ceremonial obtuviera la Declaratoria de Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO.
"Este es uno de los principales problemas para la defensa del patrimonio arqueológico. Para que sea declarado zona de monumentos arqueológicos, un sitio, debe ser reconocido, registrado y su declaratoria debe estar signada por el Presidente de la República, por lo que muy pocos sitios arqueológicos gozan de la protección legal", explicó durante su participación en la mesa redonda "Riqueza biológica y cultural de Veracruz", en el marco de la FILU 2015.
"Con una denuncia penal, lo más seguro es que la causa se pierda por no estar el sitio en cuestión reconocido por la Presidencia de la República y signado por la rúbrica del Ejecutivo", recalcó.
Señaló que en Veracruz el patrimonio arqueológico prehispánico es ilustrativo no sólo de las amenazas que el legado prehispánico enfrenta en crisis diversas, sino también de la expansión de las manchas urbanas, de la fragmentación del espacio, de la creciente mercantilización, del surgimiento de nuevas expectativas ciudadanas sobre los bienes patrimoniales y los recursos naturales que generalmente son custodiados por instituciones federales y que en ocasiones fueron modificados desde etapas prehispánicas.
Expuso que hasta el 2009, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, había registrado cerca de 8 mil sitios distribuidos en un territorio de 72 mil kilómetros cuadrados en Veracruz; sin embargo, sólo 11 sitios han sido abiertos al público como zonas arqueológicas: El Tajín, Cuyuxquihui, Castillo de Teayo, Las Higueras, Vega de la Peña, el Huajilote, Cempoala, Quiahuixtlán, El Zapotal, Tres Zapotes y San Lorenzo.
Destacó que, a menudo, los sitios se encuentran en áreas que han sido pobladas por sus características geográficas , por tanto, no resulta extraño que actualmente estos entornos también comprendan asentamientos urbanos, ya que fueron elegidos por los recursos naturales existentes que hacían propicia la permanencia humana en el sitio.
"Las demandas de infraestructura como son las nuevas colonias, fraccionamientos o la introducción de nuevos trazos de funcionamiento vial y equipamiento urbano, deben ser reguladas debido al conflicto que la introducción de nuevas construcciones representa para la conservación de sitios arqueológicos aledaños".
La Rectora indicó que Veracruz al igual que otras entidades federativas ha expedido leyes estatales sobre el patrimonio cultural y natural para incrementar la injerencia y participación de todos los niveles de gobierno.
Pero, es importante destacar la cobertura de la Ley de Patrimonio Cultural del estado de Veracruz de 2004, que contempla la posibilidad de proteger áreas de valor patrimonial mediante una declaratoria estatal; sin embargo, es necesario aún elaborar un reglamento general que permita la aplicación, de esta ley.
Expuso que desafortunadamente un alto número de nuestros expertos se han desvinculado de las implicaciones básicas que entrañan la gestión, la conservación y la difusión del patrimonio arqueológico y aún más de la protección simultánea de su entorno patrimonial natural.
Al respecto, consideró necesario invertir en la difusión, información a la sociedad en general para la conservación y gestión del patrimonio cultural además que se pueden generar diferentes estrategias de información y sensibilización para evitar actos de vandalismo, saqueo, destrucción y alteración del patrimonio cultural.
Se debe fortalecer la conciencia de ciudadanos, reconocer, aprobar y promover las actividades de diversas asociaciones civiles para que los tres niveles de gobierno, instituciones educativas y la sociedad civil participen coordinadamente como aliados en el rescate, gestión y conservación del patrimonio.
Subrayó que todos los planes o proyectos que tengan que ver con el mejoramiento y mantenimiento de un sitio arqueológico, deberían incluir programas de manejo sustentable de flora y fauna, además de estudios de factibilidad respaldados por un equipo de trabajo interdisciplinario.
"Se trata de reconocer modelos multifactoriales de conservación de nuestros patrimonios", resaltó.