Luego de definir que un pastor no es más que un enviado a trabajar en los terrenos de Dios vivo, el quinto obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla, monseñor Fidencio López Plaza, expresó a la feligresía que llegó a este lugar a compartir su vida y su fe.
Durante la recepción que se llevó a cabo desde los límites del municipio hasta la Catedral de esta ciudad, el nuevo obispo llegó acompañado del nuncio apostólico Christophe Pierre.
Al ritmo de la canción de cumbia “17 años” que a la letra dice “amo tu inocencia, amo tus errores”, fue recibido este martes por la feligresía de San Andrés Tuxtla Fidencio López Plaza y realizó un recorrido a bordo de un jeep descapotado.
En la plaza lo esperaban el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, monseñor Sergio Obeso Rivera, arzobispo emérito de Xalapa; monseñor Faustino Armendáriz Jiménez, obispo de Querétaro; el administrador de la Diócesis de San Andrés, Salvador Arévalo y el alcalde Manuel Rosendo Pelayo.
Después de las 18:00 horas, el nuevo obispo arribó a este municipio dado que este miércoles por la mañana se llevará a cabo su ordenación episcopal en una homilía que celebrará el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios y concelebrará el representante de El Vaticano en México.
Al dar su mensaje, previo a su profesión de fe en la Catedral de esta ciudad, junto con su gratitud, compartió los tres signos que vivió intensamente al llegar.
Durante su recorrido desde los límites de la Diócesis hasta la Catedral ,entendió como primer signo que su llegada es porque Dios le pide realizar su trabajo en la parroquia de San Andrés Tuxtla.
“Entiendo que Dios me pide ir y venir de la periferia, al centro, y del centro a la periferia. De los límites a la Catedral y de la Catedral a los límites”, manifestó.
Como segundo signo que compartió con los fieles que abarrotaron las calles del primer cuadro, es uno que realizó en la entrada de una manera muy sencilla luego de que le entregaran un báculo: junto con su familia se arrodilló y besó la tierra.
“Me he arrodillado y he besado la tierra en los límites de esta parroquia como signo de que ser pastor es entrar en los terrenos de Dios vivo. Les he dicho a los padres que en este beso quiero manifestarles mi cariño y quiero abrazar a toda la Diócesis”, aseveró el nuevo obispo.
Subrayó que ahora ha comprendido con más claridad que “ser pastor es entrar en el mundo de lo gratuito que sólo le pertenece a Dios, por eso un pastor no es más que un enviado a trabajar en los terrenos
de Dios vivo, por eso debe quitarse las sandalias porque el terreno que pisa es sagrado”.
Recordó que por eso el principio y origen en la iglesia se funda en la experiencia de Dios vivo, lo cual hay que proclamar con toda claridad ya que “nadie puede ser pastor si primero no es hombre del espíritu”.
El tercer signo y último que vivió intensamente Fidencio López Plaza, durante el recorrido a su llegada, fue la presencia paternal del nuncio apostólico Christophe Pierre.
“Quiero decirles que soy enviado como pastor, vengo en nombre de Dios, no vengo en nombre propio, vengo en obediencia al Papa Francisco que me ha llamado a servir a esta iglesia particular ahora como el quinto obispo de esta amada Diócesis”, enfatizó.