La pérdida de hablantes de lenguas indígenas representa uno de los principales retos para la conservación de la identidad cultural, pues mientras después de la consumación de la Independencia se estimaba que el 60 por ciento de la población de lo que hoy es México hablaba una lengua materna, actualmente la cifra se redujo a aproximadamente 6.6 por ciento.
Así lo señaló Salvador Guillén Torres, director de Pueblos Originarios de Coatzacoalcos, quien advirtió que, aunque existen esfuerzos institucionales para preservar este patrimonio lingüístico, todavía no han sido suficientes para frenar su desaparición.
Explicó que en comunidades reconocidas dentro del Catálogo Nacional de Pueblos Indígenas aún existen hablantes de lenguas originarias, pero en su mayoría son personas adultas mayores, lo que pone en riesgo la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones.
“Cuando platicamos con nuestra gente en las comunidades nos damos cuenta que hablantes ya quedan muy pocos. Es irónico porque acabamos de recibir ese reconocimiento y por otro lado estamos dejando a un lado un patrimonio lingüístico que nos da identidad”, expresó.
Guillén Torres señaló que, en segundo plano, uno de los factores que ha provocado la pérdida de las lenguas indígenas es la discriminación y la pena que durante años han enfrentado sus hablantes, situación que llevó a muchas madres y padres a dejar de enseñarlas a sus hijos para evitar que fueran víctimas de burlas, señalamientos o rechazo social.
“Las madres y los padres han escondido la lengua para que sus hijos no sufran discriminación; los protegen de alguna manera, pero es lamentable porque muchos jóvenes tienen que renunciar a una parte de su identidad para poder encajar”, indicó.
En Coatzacoalcos, las lenguas con presencia son principalmente el náhuatl y el zapoteco, esta última fortalecida por la presencia de comunidades originarias de Oaxaca. Sin embargo, el náhuatl es considerado una de las lenguas con mayor riesgo de perderse en la zona.
Ante este panorama, la Dirección de Pueblos Originarios impulsa actividades en escuelas para acercar las lenguas maternas a niñas y niños, al considerar que las nuevas generaciones son clave para preservar este legado.
Actualmente trabajan con 3 escuelas y buscan gestionar apoyo de instancias como la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) para contar con especialistas que permitan crear espacios de enseñanza lingüística en las comunidades.
“El niño tiene una capacidad impresionante de aprender; nuestra labor es trabajar con ellos, imprimir material y lograr que las lenguas vuelvan a las comunidades”, puntualizó.