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Columnas y artículos de opinión

Comentarios al “novedoso” Código Electoral de Veracruz

Por: Eduardo de la Torre Jaramillo

03/08/2012

alcalorpolitico.com

José Vasconcelos escribió que en política sólo existen dos tipos de políticos: los constructores y los destructores (esto bien podría ilustrar a Gómez Morín y a Calderón Hinojosa, con respecto a Acción Nacional: el constructor y el destructor).
 
Actualmente en el estado de Veracruz, quienes encabezan el gobierno se les podría caracterizar como “destructores” no sólo de una posible política democrática, sino del sistema económico y social de Veracruz. Son administradores del desastre.
 
En este artículo sólo abordaré la parte del sistema electoral, éste como el sistema que define al propio sistema político, siguiendo una vieja interpretación de Dieter Nohlen.
 
La reciente contrarreforma electoral es una copia de la que se puede denominar “el modelo estado de México”, allá también una mayoría mecánica priista aprobó una contrarreforma electoral similar, donde limita a las coaliciones; empero en Veracruz para congraciarse con la derrota electoral del pasado 1 de julio, pues están cerrando prácticamente el acceso de la oposición al poder político local tanto en el Congreso como en los Ayuntamientos, y pongo de ejemplo las limitantes a las coaliciones y la cláusula de gobernabilidad expuesto en el aumento de la sobrerrepresentación del 8 al 16%.
 
Continuando con la línea de interpretación anterior, y tomando los resultados de la pasada elección federal para la Cámara de Diputados, el PRI ganó 157 distritos de mayoría y se le asignaron 50 diputados plurinominales con el 8%, ganando 207 diputados federales en total; y en caso de que fuera el 16% como lo propone Veracruz, entonces serían 113 diputados plurinominales, lo que les daría una mayoría simple y artificial con 270 diputados federales, lo que está más allá de los votos directos e indirectos, con tan sólo modificar un artículo del Código Electoral.
 
La contrarreforma electoral local es una respuesta a la derrota electoral priista y sobre todo al declive del PRI para el próximo año, y particularmente en el Congreso Local, porque los gobernantes saben que es imposible ganar 28 de 30 distritos locales como en 2007, hoy con esta reforma ad hoc, por ejemplo si el PRI gana 15 distritos de 30 y con un porcentaje de 35%, más el 16% de la reforma electoral, esto de acuerdo a la fórmula de la sobrerrepresentación se le podrían asignar hasta 11 diputados plurinominales no por votos sino por las vía de la legalidad existente, lo que significaría que el PRI tendría la mayoría en el Congreso con 26 diputados locales, sin haberlos ganado en las urnas.
 
Al parecer ni los diputados del PAN ni de los otros partidos observaron lo anterior, porque fue aprobado ese Código Electoral con 49 votos y sin posicionamientos de los partidos políticos, donde se produjo lo increíble su aprobación por unanimidad, lo que significa que la oposición en Veracruz está condenada permanentemente a no tener mayoría en el poder legislativo con esta nueva legislación electoral.
 
Frente al diseño fascista ya no autoritario de permanencia en el poder, articulado con esta cláusula de gobernabilidad de herencia salinista, basta recordar que en 1991 se hizo una reforma electoral donde el PRI, si obtenía el 35% de la votación en automático tenía una mayoría simple, en política no hay nada nuevo, vale decirlo, lo novedoso es lo burdo de la regresión política.
 
Finalmente, el único camino que le queda a la oposición veracruzana ---claro está si le importa Veracruz y sus ciudadanos---, es conformar un “polo opositor” para enfrentar a un fascismo nativista, agresivo y antidemocrático, quien busca la eliminación de la oposición local, paulatinamente y a través de una serie de reformas electorales, como la que ya se aprobó en 12 horas, con una clara deficiencia en su técnica legislativa.
 
2 de Agosto de 2012

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