Con mil 9 millones de dólares de remesas de enero a septiembre del año pasado, Veracruz se convirtió en el sexto estado del país que más recursos recibe de los migrantes, según datos del Banco Nacional de México, pero la expulsión de mano de obra hacia los Estados Unidos provocó desintegración familiar en hogares que, en su mayoría, habitan diez municipios sin posibilidades de empleo.
Aunque sólo se trata de estimaciones, la Secretaría de Gobierno calcula que en los últimos diez años un millón de veracruzanos emigró hacia los Estados Unidos. Según Banxico, Veracruz se encuentra por debajo de Michoacán, el primer lugar con mil 649 millones de dólares, seguido de Guanajuato con mil 521 millones de dólares, Estado de México, Jalisco y Puebla.
De acuerdo con la Dirección General de Atención a Migrantes, Landero y Coss se mantiene como un pueblo fantasma porque la mitad de su población emigró, así que en este pueblo pequeño sólo quedarían 628 habitantes, pero en Yanga y Cuitláhuac pasa un fenómeno similar, pues ambos municipios suman la expulsión de casi 13 mil veracruzanos que atravesaron la frontera norte en busca de un empleo o mejores oportunidades de ingreso.
En el listado de los diez municipios con mayor exportación de mano de obra aparecen Landero y Coss, Yanga, Yecuatla, Puente Nacional, Cuitláhuac, Carrillo Puerto, Acatlán, Astacinga, Juchique de Ferrer y Huilopan. Aunque los datos hacen referencia al último censo de población y vivienda, los totales de expulsión de veracruzanos van de los 628 a las 7 mil 20 personas que dejaron a sus familias.
Aunque la información censal data del 2000, la información que la Secretaría de Gobierno -como responsable de la Dirección General de Atención a Migrantes- entregó el pasado 21 de enero refiere que en Landero y Coss había una población de mil 432 habitantes, pero emigraron 628; en Yanga había 16 mil 389, pero emigraron 6 mil 46; en Yecuatla había 12 mil 500, pero se fueron 3 mil 891; en Puente Nacional había 18 mil 999, pero se marcharon 5 mil 876.
El municipio de Cuitláhuac, con una población en aquel entonces de 23 mil 260, perdió a 7 mil 20 habitantes; Carrillo Puerto con 14 mil 628 perdió 4 mil 359 pobladores; en Acatlán había 2 mil 658 habitantes, pero 792 se marcharon hacia los Estados Unidos. En Astacinga con 5 mil 381 se fueron mil 497 personas; en Juchique de Ferrer su número de habitantes de 18 mil 971 se redujo en 3 mil 876; y en Huiloapan mil 135 habitantes emigraron de una población de 5 mil 733.