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Sección: Estado de Veracruz

Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (X)

- Inicio de operaciones de Dos Bocas lo usará gobierno para tratar de rescatar candidatura hueca de Rocío Nahle

- Ese megaproyecto está amenazado por la pérdida financiera de cada barril que PEMEX refina

- La imposición de Nahle, hace más de dos años por AMLO, será puesta a prueba ante veracruzanos

Vctor A. Arredondo 15/02/2024

alcalorpolitico.com

No es difícil prever que el dilatado y varias veces pospuesto inicio de operaciones de la refinería Dos Bocas, “inaugurada” hace 19 meses, se acople a una fecha planeada para intentar rescatar la candidatura hueca de Rocío Nahle al gobierno de Veracruz. Tampoco, el que ese evento se lleve a cabo con toda la fuerza publicitaria que AMLO ha utilizado a lo largo de su sexenio. Seguramente, nos van a decir que es un proyecto patriótico porque fortalece nuestra soberanía nacional en la producción de combustibles, que es un ejemplo notable de la capacidad nacional para construir una de las mejores refinerías del mundo y que, a pesar del volumen de “inversión” requerida, será de enorme rentabilidad social y económica para el país. También nos dirán que, a pesar de la terrible oposición y críticas por parte de “los conservadores”, ese gran proyecto fue un triunfo histórico del gobierno “liberal, nacionalista y humanista” que distingue a la 4T.

La triste realidad es otra, porque la coordinación ejecutiva desatendió opiniones expertas sobre las fuentes energéticas emergentes, las metas mundiales y medidas ambientales para combatir el cambio climático, las serias consecuencias de haberla ubicado en Dos Bocas y el esceptisismo financiero que provoca su rentabilidad, sobre todo en los últimos días que salieron a la luz pública las galopantes pérdidas financieras de PEMEX en sus procesos de refinación, durante este sexenio. Si a lo largo de la administración “peñista”, esa empresa pública paraestatal ya perdía 12 dólares por cada barril refinado, a fines de este sexenio, la situación financiera empeoró al alcanzar una pérdida por barril refinado de 32 dólares.

En el análisis de los recursos financieros dedicados a actualizar las plantas de procesamiento de las seis refinerías existentes y el costo de construcción de Dos Bocas, no debe perderse de vista que la actividad menos rentable de las petroleras es la refinación. Sus mayores rangos de ganancia en ese rubro oscilan entre 1.6 y 5.6 dólares por barril refinado. En cambio, el margen de ganancia en la extracción y venta de cada barril de petróleo crudo puede ser 10 veces mayor. Otro aspecto que complica las cosas para Dos Bocas, son los mayúsculos compromisos de pago de deuda en el corto plazo de PEMEX, a pesar de las enormes inyecciones financieras gubernamentales de los últimos cinco años, así como su reducida capacidad de inversión en rubros de actividad más rentables. Ello pone en entredicho la viabilidad de la paraestatal, a menos de que sea objeto de una reingeniería considerable para adecuarla a los retos mundiales actuales. Todo ello ha generado que hace unos días, la calificadora internacional Moody’s redujera drásticamente su calificación y, por tanto, su capacidad crediticia y para atraer nuevos aliados. Es decir, no hay mucho que festejar sobre la construcción de Dos Bocas, dado el incierto futuro que va a enfrentar.



Cualquiera se preguntaría, entonces, la razón por la que el presidente AMLO insiste en reconocer la muy controvertible coordinación ejecutiva de Rocío Nahle en Dos Bocas; y peor aún, que haya decidido desde hace más de dos años, endosarla a los veracruzanos como su candidata personal para encabezar el gobierno estatal. En principio, en una buena parte del territorio estatal se desconoce su paso y contribución en las refinerías del sur del estado, así como su labor como diputada federal de Coatzacoalcos. Su meteórico y simultáneo ascenso como senadora y secretaria de Energía no llamó tanto la atención por los incontables casos en los que AMLO ha nombrado funcionarios improvisados.

Las dos razones que podrían explicar ese tipo de nombramientos son, primero, el de la lealtad a su persona e “ideología”, que dicho sea de paso muestra incongruencia entre su ocasional discurso liberal de izquierda y la práctica de un autoritarismo nada democrático. Hemos atestiguado que el presidente no duda en desaparecer organismos autónomos que le estorban o ajustar la ley para sacar adelante sus ocurrencias y designaciones de cargos. Ejemplos claros de lo anterior son sus intentos o complacencia sobre iniciativas de ley que son trajes a la medida para sus personajes seleccionados a ciertos puestos. Entre los casos más sonados están: la Ley Bonilla en Baja California, la Ley Zaldívar en la Suprema Corte de la Nación y la Ley Nahle en Veracruz.

La segunda razón está relacionada con su aspiración por el “control político transexenal”. En el quehacer público mexicano abundan los casos en que, quienes han aspirado a mantener el control después de su salida, recurren a candidatos que suponen son “fieles al señor”, pero que, además, los acorralan con colaboradores y asesores heredados. No importa si son capaces de llevar a cabo su encomienda con eficacia y probidad, lo que cuenta es que les permitan seguir interfiriendo en las decisiones públicas y mantener sus negocios familiares. Sin embargo, en el caso de AMLO la obsesión es mayor, porque ya “preparó” una agenda de trabajo gubernamental para la siguiente presidencia, una candidata políticamente leal para el gobierno de la CDMX (contraria a la preferencia de quien ya había “recibido el bastón de mando”), líderes parlamentarios “prenombrados” por él, una revocación de mandato por si no le hacen caso, un Ejército proclive a defender las prebendas que ya les concedió y, en caso necesario, grupos beligerantes que confronten en las calles lo que no le parezca, así como fuentes ilegales de financiamiento para asegurar una elección de estado en la que no cuente el sufragio efectivo sino todo el poder público para inducir o alterar la votación.



Sobre este último punto, algunos analistas se han referido a la admiración que AMLO ha exhibido hacia el ex presidente Francisco I. Madero. En una de las celebraciones a nuestro prócer histórico, AMLO lanzó una frase que en los próximos meses será objeto de escrutinio y juicio público: “En este sexenio quedará establecida la democracia como sistema de gobierno y como forma de vida. Hacer valer la democracia como forma de vida es un homenaje a Francisco I. Madero”. No hay que olvidar otros atributos de Madero como su proclividad hacia el conocimiento científico, la cultura y la modernización de México, así como su respeto a la legalidad y a nuestras instituciones. He ahí otras diferencias sustanciales con lo que nos ha mostrado AMLO a lo largo de este sexenio.

Regresando a Francisco I. Madero y su enorme aporte a la democracia mexicana con su firme actuación demócrata y su distintivo lema “Sugragio Efectivo, no Reelección”, esperemos que la ciudadanía no se vea en la necesidad de retomar otra vez ese lema en las calles, como hace más de ciento diez años. Eso quedaría grabado en los anales de nuestra historia como un reprobable capítulo y, más, si ello conlleva revueltas, represión del ejército y regresión democrática en nuestro país. Todos deseamos una auténtica fiesta democrática. Entonces, el proceso electoral que inicia con las campañas formales de candidatos debe distinguirse por la no interferencia del presidente, gobernadores, cualquier otra fuerza política, agencia externa o del crimen organizado en el legítimo derecho de la ciudadanía por elegir libremente el gobierno de su preferencia. Enfrentar ese desafío es lo que estará en el fondo de las próximas elecciones en gran parte del territorio nacional. Será una excelente oportunidad para defender el federalismo mexicano, la soberanía de los estados de la república ante la federación y la autonomía concedida a nuestros municipios, tal y como está consignado en nuestra Constitución. Se tratará, en buena medida, de hacer prevalecer los verdaderos liderazgos locales ante las candidaturas impuestas desde el poder ejecutivo federal. He ahí la gran prueba cívica a la que estaremos sometidos los mexicanos en los meses siguientes.


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Artículos de esta serie:
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (XII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (XI)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (X)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (IX)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VIII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VI)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (V)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (IV)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (III)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (II)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (I)