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Sección: Estado de Veracruz

Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (XII y último)

- Las fallas de AMLO derivan de que actuó como único poseedor de la voz del pueblo, de la verdad y la bondad

- Lo llevó a rupturas con líderes emblemáticos de izquierda y su desatino de sustituir lo existente por iniciativas caprichosas

- Del análisis de lo anterior salen lecciones para el futuro gobierno

Vctor A. Arredondo 22/02/2024

alcalorpolitico.com

Al analizar la gestión de AMLO, vale la pena preguntarse por qué dedicó tantos discursos, tiempo, recursos y energía para condenar el pasado reciente de México y descalificar “todo lo hecho durante el periodo neoliberal”. Más allá de líderes políticos o dirigentes orgánicos de esa época que podrían ser encasillados en dicha definición, hubo un mundo de servidores públicos, personal de base, organizaciones ciudadanas, instituciones académicas, medios de comunicación, empresas y familias que dieron su mejor esfuerzo para lograr los indiscutibles avances en indicadores que cambiaron el perfil de México en esos treinta años. Lo hemos dicho antes, la marginación social no ha sido resuelta ni en esa etapa ni en el actual gobierno; y no hay manera de que la mera estrategia “asistencialista” de AMLO sea exitosa con el paso de los años. Esa pesada loza que urge quitarnos de encima sólo se podrá resolver ofreciendo a nuestra gente condiciones eficaces para su superación integral.

El problema de fondo es que, al negar, desconocer y satanizar de manera reiterada y generalizada la labor titánica de tantos mexicanos y mexicanas no sólo reflejó una visión corta, sino un obcecado resentimiento que lo obnubiló e impidió convocar a todo el país a construir colectivamente un mejor futuro. Antes que recomponer lo que funcionaba mal, con toda la fuerza del Estado Mexicano, AMLO prefirió dedicarse a desarrollar sus propias iniciativas alternas (universidades, bancos, mega farmacia, aeropuerto, oficina para regresar al pueblo lo robado, un nuevo INE operado por su gente, una nueva Corte de Justicia con magistrados “electos por el pueblo”, etcétera), construyéndolas con quienes sí confiaba (el Ejército, sus fieles legisladores o colaboradores y unos cuantos “contratistas de su preferencia”). Su razonamiento es que todo lo demás olía a “neoliberalismo y corrupción”. Esto es, en lugar de combatir la corrupción y el mercantilismo irracional que va en contra de la gente y la naturaleza, “crearía lo bueno”, lo que provenía de su imaginación sustentada en lo “moralmente correcto” y en el “deseo del pueblo bueno”, porque él era su único representante y fiel portavoz.

Otro elemento que no se puede perder de vista en el análisis es la proclividad a lo electorero en lugar de lo electoral. No hay forma más eficaz para convencer a la ciudadanía sobre las bondades de un gobierno que la de entregar resultados “verificables” hacia una sociedad más justa, fuerte, limpia. La visión electorera busca soluciones fáciles y rápidas, como la de repartir dinero en lugar de resolver asuntos de fondo que sí coadyuvan a construir un mejor futuro como el acceso al conocimiento relevante, a una cultura inspiradora, a servicios eficaces y oportunos de salud, a una alimentación sana, vivienda y empleos dignos, infraestructura pública funcional, esparcimiento enriquecedor y a una vida armónica en comunidad. Ahora, no hay que perder de vista que para lograr avances sustanciales en esos temas se requiere personal calificado, un arduo trabajo sistemático y consistente basado en metodologías probadas, colaboración horizontal, liderazgo distribuido (y no el centrado en una sola persona), participación de instituciones y organismos destacados por su experiencia y resultados. Pero no, esas son cuestiones técnicas que huelen a “tecnocracia neoliberal”; entonces, había que dedicarse a hacer lo fácil, lo que genera aplausos, a ofrecer discursos y repartir dinero. Y nada de transparencia y rendición de cuentas, ese es otro invento neoliberal que los “tecnócratas malos” impusieron a los “políticos buenos” para reducir su libertad de acción y restar fuerza al poder ejecutivo. Quien ha sobrevivido en el mundo del dinero en efectivo no puede, por definición, aceptar la rendición de cuentas.



Ya se ha comentado antes que no se trata de cuestionar la bondad potencial de algunos de los programas sociales, sino la forma opaca y desorganizada de operarlos. Imaginemos cuál hubiera sido su impacto real de haberse convocado a quienes cuentan con experiencia probada en la materia: instituciones académicas con reconocimiento público por sus aportes al extensionismo comunitario y al servicio social; instancias expertas en la capacitación y certificación de destrezas laborales en agendas sociales pendientes y empleos emergentes; iniciativas serias de la sociedad civil dedicadas a causas sociales nobles; fondos filantrópicos con prestigio internacional por su aporte social; y todo ello, con el respaldo de las últimas herramientas tecnológicas y la garantía de la transparencia que debe consolidarse y asegurarse día a día.

Un ejemplo de iniciativas con tales características fue el programa “Autobuses Vasconcelos” que contó con 29 vehículos todo-terreno para trabajar en las comunidades rurales e indígenas de mayor marginación social en Veracruz. El trabajo comunitario estaba respaldado por brigadistas egresados de la UV y los institutos tecnológicos del estado con interés y capacidad probada en el servicio social. Los programas educativos y de capacitación ocupacional eran diseñados por maestros veracruzanos destacados y organismos especializados, complementados con software educativo y programas en línea que se “bajaban del ciberespacio” mediante antenas satelitales que eran parte del equipamiento de los autobuses, junto con servidores que contenían material didáctico, aulas con computadoras individuales y pantalla interactiva. Todo ello configurado a la medida de los requerimientos de cada comunidad, que se identificaban a partir de visitas previas de consulta y diagnóstico de necesidades. Se trataba de “llevar lo mejor a donde más se necesitaba” y con la filosofía de empoderar a las comunidades con base en el conocimiento y la organización social. En 2008, después de varias visitas y evaluaciones de su impacto social, la Fundación Bill y Melinda Gates le otorgó el Premio Internacional de Acceso al Aprendizaje, de entre más de cincuenta proyectos seleccionados provenientes de 27 países.

El comentario anterior busca ilustrar el potencial real que tiene nuestro Estado cuando se convoca de manera amplia a colaborar horizontalmente para lograr metas socialmente relevantes. También intenta contrastar dos enfoques: uno fallido, que se basa en la polarización social que divide a “buenos y malos”, versus otro participativo que busca consensos firmes encaminados a causas nobles. Construir proyectos colaborativos implica sensibilidad para reconocer las fortalezas de los demás, sin imposición ni maniqueísmos. También, la capacidad colectiva de visualizar y concretar metas trascendentes gracias al aporte de cada quien en su respectivo ámbito de acción. En las elecciones estatales venideras no sólo deberemos ponderar lo que representa cada candidato, su auténtica denominación de origen veracruzano, sino su probidad como líder político, su conocimiento de nuestro territorio y nuestra gente, su experiencia pública demostrada y sus aportes a Veracruz a lo largo de su carrera y que pueden ser verificados. La mejor manera de consolidar la soberanía de nuestro estado ante la federación, será consolidando un modelo veracruzano de desarrollo liderado por quienes buscan trascender generacionalmente, haciendo realidad una mayor equidad social y la vida digna, productiva, armónica, tanto en nuestras comunidades, como entre ellas y con la naturaleza. Hagamos nuestros respectivos balances, ejerzamos nuestro derecho ciudadano del voto libre. En nuestras manos está contribuir para lograr un mejor futuro.


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Artículos de esta serie:
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (XII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (XI)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (X)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (IX)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VIII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VII)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (VI)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (V)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (IV)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (III)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (II)
Discurso Político, Gestión Pública y Resultados Gubernamentales: Dilemas y Contradicciones (I)