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Columnas y artículos de opinión

Lo necesario es posible

Diario de un reportero

Por: Miguel Molina

16/03/2017

alcalorpolitico.com

Como es miércoles, uno piensa en el arte de lo posible o en el arte de hacer posible lo necesario, o las dos cosas. Y todo porque el Congreso de Veracruz – tan cerca y tan lejos – no aprobó el proyecto de reestructuración de la deuda que proponía el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
 
Nunca se había visto algo así. El PAN y el PRD – conservador y de izquierda, de un pájaro las dos alas ­– enfrentados con la alianza del PRI, que no se acostumbra a ser oposición después de más de setenta años de gobierno, y MoReNa, que busca el poder (y puede alcanzarlo, si hemos de creer en las encuestas y en las redes sociales).
 
Aunque hubo circo y discusión en el Congreso, y declaraciones fulminantes de Yunes Linares, y se ofrecieron entrevistas de café y de banqueta y sin duda de sobremesa, muchísimo veracruzanos no sabemos exactamente qué decía el documento (a ver, búsquelo en el portal de internet del Congreso, o en cualquier otra parte), ni tenemos idea de quién gana y quién pierde (porque cualquier asunto de dinero produce ganadores y perdedores), ni cuánto.
 
Pero no se hizo política. Un político, como un productor de radio, conoce la importancia de tener un plan B en caso de que las cosas no salgan como uno quiere o necesita. El plan B consiste en imaginar qué puede salir mal, y encontrar alguna manera de que no todo se pierda.
 
Lo que sigue es preguntarse por qué se presentó al Congreso una propuesta de todo o nada para reestructurar la enorme deuda de Veracruz. Si eso es todo lo que podían hacer, les faltó. La condición financiera y política del estado necesita acuerdos que permitan atender lo necesario.
 
(Hay cosas que no se saben, por ejemplo cuánto se gastaría en el pago de quienes gestionaran la reestructuración ni quiénes serían. No faltará quien explique que se trata de un proceso muy complicado, y que resolver complicaciones cuesta caro. Pero es dinero público y el recuerdo de lo que hizo el duartismo está muy fresco.)
 
Pero alguien tiene que hacer algo pronto, porque la virgen no está para tafetanes. El hecho es que no hay dinero, como no había dinero la noche del veintiocho de octubre del año pasado, cuando catorce alcaldes del PRD – y el panista de Boca del Río – tomaron Palacio de Gobierno para exigir al gobernador interino Flavino Ríos que pagara a los municipios lo que les correspondía de las participaciones federales. No les dieron nada porque, entonces como ahora, no había nada que darles.
 
Pero se abrió la puerta de lo posible: los alcaldes – o cualquier veracruzano solo o acompañado con una causa razonable – podrían tomar un edificio público en protesta.
 
La reestructuración murió de muerte natural – es decir, muerte política – en el Congreso. Tal vez haya otra propuesta, un proyecto consensuado que permita hacer posible lo necesario. Habría que ver qué ofrecen, qué sugieren, qué plan tienen las fracciones y las facciones políticas de oposición. La negociación también es el arte de hacer posible lo necesario.
 
El caso es que Veracruz necesita dinero. No se ve que el gobierno federal vaya a ayudar no a Yunes Linares sino a los veracruzanos. Lo que va a entrando por impuestos, pagos de derechos, cosas de esas, va saliendo en salarios, servicios y otros gastos, y no alcanza.
 
Según El Financiero http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/rechazan-reestructuracion-de-la-deuda-en-veracruz.html, el gobernador advirtió que prefiere pagar los salarios de los empleados del gobierno que pagar a los legisladores. Pero el gobernador no tiene autoridad para suspender pagos a los legisladores porque el poder Legislativo es independiente, en teoría, del Ejecutivo. A menos que no hayan cambiado las cosas.
 
Es claro que el problema es político. La estrategia del gobierno no ha funcionado porque parece (y percepción es realidad) concentrarse más en el enfrentamiento que en la negociación, y todos sabemos – o aprendemos tarde o temprano – que se matan más moscas con miel que con vinagre. A ver si para la próxima…

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