27 de marzo de 2026
alcalorpolitico.com
Al PT no creo le hayan movido intereses democráticos para oponerse al Plan B de la presidenta Sheinbaum, pero su oposición logró que la revocación de mandato con campaña presidencial no vaya junto a las elecciones de diputados federales, legisladores locales y gobernadores para ventaja del partido en el gobierno.
Morena pretendió en todo momento chamaquear a sus aliados incómodos. En su mano izquierda les ofrecía una zanahoria, pero en la derecha tenía un garrote para aniquilarlos una vez aprobada la reforma electoral en su plan original: El Plan A hubiera terminado en un Morena más fuerte y sus aliados más débiles, prescindibles. Menos dinero para el PVEM y el PT, sin gubernaturas y menos diputaciones y senadurías. El Plan B no los golpeaba directamente, pero el PT, que seguramente pedía algo a cambio para apoyarlo y no se lo dieron, se asió del argumento, muy válido, de que no estaba bien juntar las elecciones intermedias con la revocación del mandato presidencial, pues eso sería darle ventaja al partido en el poder.
Y sí, permitir legalmente que el presidente o presidenta de la República esté en las boletas electorales el mismo día de la votación para elegir a los 500 diputados federales, 17 gobernadores y a cientos de diputados locales, además de alcaldes, y que el presidente o presidenta pueda realizar campaña a su favor y los partidos opositores no la puedan efectuar en su contra era, ahora y quién sabe por cuantos años más, favorecería ventajosamente a Morena.
En fin, el Plan A fue sepultado y el Plan B fue aprobado pero descafeinado. Hubo los votos a favor del Partido Verde, pero no los del PT y así debió ser aprobado sin la revocación de mandato a la mitad del gobierno presidencial. ¿Qué viene después de esto? La Presidenta no pudo llevar adelante sus planes originales y no sorprendería que en los estados le dieran la vuelta a su orden de disminuir el dinero destinado, por decir algo, a los congresos. Si lo hicieron con el líder López Obrador, pueden volver a hacerlo con la alumna.
Ahí está de ejemplo lo sucedido en la Legislatura de Veracruz, donde el pasado presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, ni ningún diputado de Morena hizo algo para disminuir los salarios, bonos y prestaciones que se encontraron asignados al llegar al Congreso en 2018 y los mantuvieron los años siguientes, pese a los llamados a la austeridad de AMLO que supuestamente secundaba el peor gobernador veracruzano. En muchos ayuntamientos gobernados por Morena sucedió lo mismo. Hubo despilfarro y hasta ahora las cuentas por aclarar son millonarias.
Ya se verá cuánto caso le hacen a la presidenta Sheinbaum en los congresos locales, en el INE y en los Oples. Por lo demás es evidente también la fractura de Morena con el PT y la relación a medias con el Partido Verde. La asignación de candidaturas a gobernadores y a diputados federales compondrá la relación o acabará por descomponerla.
EL IPE, DE LO BUENO DEL GOBIERNO. La pasada directora del Instituto de Pensiones del Estado (IPE), Daniela Griego, logró el saneamiento de las finanzas de esa institución y el actual director, Octavio Lara, ha mantenido el buen funcionamiento.
Ante los desafíos demográficos y financieros que enfrentan los sistemas de pensiones a nivel global, frente a la lógica de las cuentas individuales, que prioriza el rendimiento económico sobre el bienestar humano, nosotros reivindicamos el modelo solidario. Defender este sistema exige disciplina financiera, planeación de largo plazo y una gestión púbica donde la eficiencia administrativa fortalezca el sentido social de la institución, expuso Lara en su mensaje en su informe anual de actividades.
“El IPE ha trazado una ruta estratégica que prioriza el uso honesto de los recursos. De Igual forma, somos conscientes de la necesidad de actualizar y fortalecer el sistema solidario de pensiones en el Estado, por ello mantendremos estrategias de comunicación y consenso con la base trabajadora y las organizaciones sindicales, impulsando una ruta responsable para la sostenibilidad del Instituto”, señala.
El IPE sigue en buenas manos, para tranquilidad de los empleados al servicio del gobierno y de los pensionados.
Morena pretendió en todo momento chamaquear a sus aliados incómodos. En su mano izquierda les ofrecía una zanahoria, pero en la derecha tenía un garrote para aniquilarlos una vez aprobada la reforma electoral en su plan original: El Plan A hubiera terminado en un Morena más fuerte y sus aliados más débiles, prescindibles. Menos dinero para el PVEM y el PT, sin gubernaturas y menos diputaciones y senadurías. El Plan B no los golpeaba directamente, pero el PT, que seguramente pedía algo a cambio para apoyarlo y no se lo dieron, se asió del argumento, muy válido, de que no estaba bien juntar las elecciones intermedias con la revocación del mandato presidencial, pues eso sería darle ventaja al partido en el poder.
Y sí, permitir legalmente que el presidente o presidenta de la República esté en las boletas electorales el mismo día de la votación para elegir a los 500 diputados federales, 17 gobernadores y a cientos de diputados locales, además de alcaldes, y que el presidente o presidenta pueda realizar campaña a su favor y los partidos opositores no la puedan efectuar en su contra era, ahora y quién sabe por cuantos años más, favorecería ventajosamente a Morena.
En fin, el Plan A fue sepultado y el Plan B fue aprobado pero descafeinado. Hubo los votos a favor del Partido Verde, pero no los del PT y así debió ser aprobado sin la revocación de mandato a la mitad del gobierno presidencial. ¿Qué viene después de esto? La Presidenta no pudo llevar adelante sus planes originales y no sorprendería que en los estados le dieran la vuelta a su orden de disminuir el dinero destinado, por decir algo, a los congresos. Si lo hicieron con el líder López Obrador, pueden volver a hacerlo con la alumna.
Ahí está de ejemplo lo sucedido en la Legislatura de Veracruz, donde el pasado presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, ni ningún diputado de Morena hizo algo para disminuir los salarios, bonos y prestaciones que se encontraron asignados al llegar al Congreso en 2018 y los mantuvieron los años siguientes, pese a los llamados a la austeridad de AMLO que supuestamente secundaba el peor gobernador veracruzano. En muchos ayuntamientos gobernados por Morena sucedió lo mismo. Hubo despilfarro y hasta ahora las cuentas por aclarar son millonarias.
Ya se verá cuánto caso le hacen a la presidenta Sheinbaum en los congresos locales, en el INE y en los Oples. Por lo demás es evidente también la fractura de Morena con el PT y la relación a medias con el Partido Verde. La asignación de candidaturas a gobernadores y a diputados federales compondrá la relación o acabará por descomponerla.
EL IPE, DE LO BUENO DEL GOBIERNO. La pasada directora del Instituto de Pensiones del Estado (IPE), Daniela Griego, logró el saneamiento de las finanzas de esa institución y el actual director, Octavio Lara, ha mantenido el buen funcionamiento.
Ante los desafíos demográficos y financieros que enfrentan los sistemas de pensiones a nivel global, frente a la lógica de las cuentas individuales, que prioriza el rendimiento económico sobre el bienestar humano, nosotros reivindicamos el modelo solidario. Defender este sistema exige disciplina financiera, planeación de largo plazo y una gestión púbica donde la eficiencia administrativa fortalezca el sentido social de la institución, expuso Lara en su mensaje en su informe anual de actividades.
“El IPE ha trazado una ruta estratégica que prioriza el uso honesto de los recursos. De Igual forma, somos conscientes de la necesidad de actualizar y fortalecer el sistema solidario de pensiones en el Estado, por ello mantendremos estrategias de comunicación y consenso con la base trabajadora y las organizaciones sindicales, impulsando una ruta responsable para la sostenibilidad del Instituto”, señala.
El IPE sigue en buenas manos, para tranquilidad de los empleados al servicio del gobierno y de los pensionados.